Venezuela siente un amor “bacano” por Colombia

Lo que los hombres llaman civilización es el estado actual

de las costumbres y lo que llaman barbarie son los estados anteriores.”

Anatole France

¿Cómo te sentís, hermano?, porque puedo ver como estáis”, escuché a Anacleto dirigirse a mi, mientras se acercaba a la mesa. “Quitá esa cara tan seria, que no te sienta bien” me dijo riendo. “Qué molleja, antes la MUGRE decía que Maduro era colombiano y ahora dicen que es anticolombiano. ¿Quién los entiende?”. Tomé un sorbo de mi café y traté de decir algo, pero, como de costumbre, mi amigo no dejaba de hablar: “El gobierno cachaco está desconcerta’o ante las medidas tomadas por Nicolás y ahora las víctimas son ellos. ¡Qué caraduras!”. Pensé que esa pausa que hacía me permitiría expresar lo que pienso, pero Anacleto no me dio oportunidad y siguió: “Llevamos años pidiéndole al gobierno colombiano que atienda su lado de la frontera; que controle sus paramilitares y que persiga a sus bandas de narcos, sin obtener resultado alguno; que nos ayude a combatir el contrabando de combustible y nai nai; y lo que hizo todo el tiempo fue acusarnos de albergar campamentos guerrilleros de nuestro lado. Cónchale, Venezuela lo que siente es un amor bacano por Colombia”. Sonrió y continuó: “Las colas en la frontera son de gente que se quiere venir pa’ Venezuela. ¿Qué querrán venir a hacer a un país que se está derrumbando, que no produce na’a, en el que las personas se están muriendo de hambre? ¡O sea! Ah, pero se sienten apoyados por esa “gran alianza” opositora criolla conocida como ‘La Mugre’ (trad de MUD del inglés) que responde ‘amén’ a todo lo que ellos dicen y le agregan su picantico”.

Tal y como lo dijera el Presidente Santos, las medidas tomadas por el Presidente de todos los venezolanos, duélale a quién le duela, son soberanas y gozan del apoyo del pueblo que lo eligió. Las palabras de Maduro, en las que reiteró que no abrirá la frontera hasta que el gobierno de Colombia tome  medidas contundentes y hasta que se restituyan los derechos humanos del pueblo venezolano, fueron aplaudidas a más no rabiar. Queremos una frontera nueva. En el Táchira, ya se pueden ver los resultados; ahora las colas en las estaciones de gasolina se ven en Cúcuta y la gente se alegra de poder comprar productos regulados de la cesta básica en el comercio normal y no a los precios exorbitantes de los especuladores y revendedores.

No voy a hablarles del estado de excepción y restricción de garantías en los municipios tachirenses Bolívar, Independencia, Ureña, Junín, Capacho Libertad y Capacho, porque ya todos lo conocemos. Pero llaman poderosamente la atención las palabras del alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez, al declarar: (sic) “No podemos tenerlos acá porque no tenemos nada que ofrecerles, oportunidades laborales o estabilidad y esto aumentaría el problema social de la ciudad”. Es decir, se les crearía un problema social porque no pueden garantizarles el bienestar a sus connacionales. ¿Qué diría y haría si fueran desplazados venezolanos? ¿Cómo los trataría?

En Venezuela viven mas de cinco millones de colombianos, desde hace años, muchos de los cuales llegaron huyendo de las penurias causadas por una guerra interna que ya cumple más de cincuenta años. Llegaron buscando un mejor porvenir y muchos lo encontraron, porque se dedicaron al trabajo digno y honrado. Otros llegaron como desplazados, huyendo de las matanzas ejecutadas por las “Auto Defensas Unidas de Colombia”, que no eran más que bandas de paramilitares, creadas por la familia Uribe, para apoderarse de las mejores tierras para la siembra y el cultivo. ¿O debemos olvidarnos de los famosos “falsos positivos”? Otros llegaron producto de la “trata de blancas”. Todos fueron recibidos con los brazos abiertos, como hermanos, y tratados con dignidad. A muchos de ellos se les otorgó viviendas dignas; atención médica gratuita a todos, así como escolaridad para sus hijos, y sobre todo, trabajo. El comandante de la Región de Defensa Integral (Redi) Los Andes, general Efraín Velasco Lugo, aclaró que es falso que vayan a sacar a todos los colombianos del Táchira. “Se trata de una situación muy puntual. Muchos (colombianos) tienen hijos que hoy día son policías o militares venezolanos, trabajadores y formadores de trabajo”. Esos hermanos valiosos los queremos. Lo que no queremos son “paracos” ni “narcos”.

La preguntas que retumban en mis oídos son: ¿Qué hicieron los gobiernos de Gaviria, Pastrana y Uribe por sus connacionales, para garantizarles un país de posibilidades? ¿Qué ha hecho Santos para hacer de Colombia un país atractivo que incentive a sus connacionales a regresar a su patria? ¿Qué han hecho los gobiernos colombianos, con siete bases norteamericanas pisando su suelo, para aliviar los problemas de su frontera, en especial para acabar con el paramilitarismo, el tráfico de drogas, los falsos positivos, la trata de blancas, la prostitución infantil, etc.?

La Canciller colombiana, María A. Holguín ha declarado: (sic) “Reconocemos el daño que ha hecho el contrabando en Venezuela (…) Juntos podemos combatir más efectivamente, seguiremos trabajando para que la frontera sea productiva”. ¿Sólo el contrabando? ¿Y los paracos, los narcos, la prostitución? ¿Por qué si desde hace tiempo conocen el problema no lo han atacado antes, como buen vecino? ¿Por qué han tenido que esperar el cierre de la frontera para verse obligados a hacerlo? Ah, el contrabando les resolvía los problemas fronterizos de abastecimiento: centenares de miles de litros de gasolina; centenares de toneladas de alimentos. ¡Viva el bachaqueo!

Mientras sigue la búsqueda de soluciones, el Procurador de Colombia, Alejandro Ordóñez, amenaza con presentar una denuncia, ante la Corte Penal Internacional, contra el Gobierno de Nicolás Maduro por cometer “claros delitos de lesa humanidad” en el proceso de deportación de colombianos desde Táchira, tras el cierre de la frontera. A lo que nuestra canciller le respondió: “Invito al Procurador de Colombia a mirarse en un espejo antes de proferir amenazas contra nuestra gloriosa patria”. “El Ejecutivo venezolano seguirá con su diálogo franco y teniendo como norte la paz”. “No nos van a amedrentar las hienas que atentan contra su pueblo”. El Procurador colombiano salió por lana y regresó trasquilado. Además, nuestra Delcy le aclaró: “Solo basta preguntarse ¿por qué hay éxodos masivos de hermanos colombianos a Venezuela? Porque les han negado sus derechos fundamentales en su país”. Y agregó que el gobierno venezolano demandó que Colombia derogue las normas que atacan el Bolívar y perturban nuestra economía. Más claro no canta un gallo.

Bolívar siempre habló de la Gran Colombia, algo que Santander no entendió. Maduro habla de paz y buena vecindad y Santos se deja llevar por el espíritu oligárquico de la derecha neogranadina. Anacleto habla del amor bacano que Venezuela siente por Colombia y los colombianos de bien viven felices en nuestra patria, que también han hecho suya. Y nuestra oposición apátrida ataca las medidas que favorecen a todos sin excepción. Por eso no tienen pueblo y por eso ¡NO VOLVERAN!



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Luis Semprún Jurado

Profesional, productor audiovisual, co-productor y co-moderador del programa radial El Ojo de la Ciudad en Maracaibo, estado Zulia

 luissemp2003@gmail.com      @luissemp

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