Pildoritas 86 (año VIII)

De militares

1.- En el CORE1 de San Cristóbal sede de algunas misiones como Barrio adentro2 y Misión Sonrisa, hay acceso libre para pacientes referidos, al mismo está asistiendo un amigo que aun cuando no es afecto al Proceso, (tengo la esperanza que lo sea después de disfrutar de las bondades y beneficios en el Centro de Rehabilitación Integral de dicha instalación militar), este amigo al llegar a recibir la atención que diariamente recibe de forma gratuita y con una atención óptima por parte de los hermanos cubanos que allí laboran, pudo ver cómo en el televisor de la sala de espera se iniciaba un cadena nacional con el Presidente Maduro cuyo contenido se refería a los hechos dolorosos sucedidos en la frontera en los que un piquete de militares fueron emboscados por paramilitares y heridos de gravedad dos de ellos, las medidas de cierre de la frontera y sus razones y la ratificación de la continuidad de las Operaciones de Liberación del Pueblo a nivel de todo el país, cuestiones estas que a juicio de mi amigo, a pesar de su escualidismo, que yo subscribo, deberían ser de primer interés sobre todo para los integrantes de la Fuerza Armada, especialmente los destacados a nivel de la frontera más dinámica y viva de América.

Pues bien, según me cuenta el amigo en cuestión, mientras le llegaba su turno, optó por dirigirse a un cafetín que funciona muy cerca del CRI, en el cual departían no menos de veinte uniformados y algunos civiles y cuál no fue su sorpresa, mezclada con cierta dosis de satisfacción, propia de su condición contrarrevolucionaria, cuando pudo comprobar que en el plasma que allí estaba encendido, sintonizaban a RCN de Colombia mientras que la cadena presidencial, de esa manera era silenciada.

Pidió un café pequeño lo consumió y al regresar a su sala de espera, le comentó lo observado a una funcionaria a la que por los días de estar asistiendo ya conocía y trataba con cierta confianza, la misma no se extrañó y con la respuesta que le dio logró que su satisfacción aumentara, la misma le comentó que él no se imaginaba, la cantidad de enemigos del Proceso que dentro de esta institución militar había y que por eso ella no se extrañaba de lo que el amigo le contaba, acababa de comprobar lo que venía a confirmar la respuesta de la funcionaria.

Cuando cosas como esta suceden, por fuerza, quienes creemos en el Proceso, tenemos que aceptar la existencia de factores que desde dentro le hacen mucho daño a un experimento como la Revolución Bolivariana, que a pesar de sus fallas y carencias, supera en mucho lo que este pueblo tuvo que soportar durante décadas con gobiernos en los que se invisibilizaba a los más pobres y se colocaba por encima de sus necesidades, los intereses de grupos que se enriquecieron a sus anchas en perjuicio del país.

Pero lo que más duele es poder comprobar que parte de esos factores hagan vida en el seno de nuestra gloriosa Fuerza Armada Bolivariana, por la que tanto se sacrificó y esmeró el Comandante Eterno.

Lo que aquí les narro, lo comenté con algunos oficiales amigos, incondicionales con el Proceso y pude comprobar que no se extrañaron con la información, sencillamente porque están conscientes de lo que, como quedó comprobado en este caso, es una realidad que no se puede ocultar y que de alguna menara ha de tomarse en cuenta pues esa gente, que dentro de los cuarteles actúa de esa forma, es caldo de cultivo para la subversión, es con quienes, como no se cansan de manifestarlo figuras connotadas de la derecha, contarían en el momento de un enfrentamiento que se considere definitivo.

2.-El Comandante Eterno, repetía con mucha frecuencia sobre la necesidad que la Revolución tiene de la critica que se debe generar de los errores que como humanos cometen quienes tienen alguna responsabilidad de gobierno y con frecuencia, o les queda grande la responsabilidad o la utilizan para beneficiarse a sí mismo y a las roscas que crean a su alrededor que como sabemos son una plaga que le ha hecho mucho daño al Proceso.

No podemos ocultar que la corrupción es una rémora terrible de la cual la Revolución no ha escapado, lo han aceptado Chávez y ahora Maduro y ha sido parte del discurso de muchos a quienes nos duele ver cómo esa plaga destructora, mina la credibilidad de muchos que con entusiasmo y esperanza abrazamos la causa revolucionaria, atraídos por la palabra y el ejemplo de un líder incomparable de finales del siglo XX y principios del XXI como lo fue Hugo Rafael Chávez Frías.

Una de esas personas en los últimos días, quizá cansado de gritar como si fuese en un desierto, quizá impulsado por la necesidad de decir las verdades producto de sus vivencias y experiencias, obligado a no soportar más de manera plácida cómo las cloacas sembradas por los gobiernos de la cuarta, seguían emanando su putrefacción con nuevos rostros y resultados perversos en la quinta, dio un paso al frente y con el derecho de sentirse impulsado por el llamado a expresar con libertad las criticas necesarias y la posibilidad de resolver lo criticado, dijo por un medio lo que muchos quisieron decir algún día y no se atrevieron.

Es el coronel JOSE RAGA, andino, tachirense y como él se autodenomina campesino de pura cepa, dijo muchas verdades que deberían dar origen a una investigación profunda, pero rápida, que se encargue de comprobar, lo expresado de manera angustiosa y angustiante por este soldado, al cual no tenemos por qué no creerle, pues hace referencia a hechos concretos sin dejar de manifestar la esperanza de una rectificación.

A este digno coronel, lo mandaron a detener, afortunadamente por muy corto tiempo, en lugar de llamarlo y pedirle comprobar de manera inobjetable los hechos mencionados en sus declaraciones, colocarlo a la vanguardia de uno de los frentes creados con el ánimo de hacer de la producción, sobre todo agrícola y pecuaria una de las bases económicas más solidas de la Revolución, darle la oportunidad como se le ha dado, por ejemplo al General Quevedo en Barrio Nuevo Barrio Tricolor para que, aprovechando su deseo de ver las realidades por las que Chávez dio su vida, plasmadas en hechos concretos, demuestre ese amor del que se siente honrado y coloque sus conocimientos al servicio de un proceso que hoy más que nunca necesita sumar y no restar voluntades e inteligencias, para coadyuvar a superar la crisis que en un buen porcentaje nos ha sido inducida, pero que en no poca dosis proviene de la ineficiencia y la corrupción que se resiste a ceder espacios.

Desde esta columna hago votos por que se imponga la sindéresis, se echen a un lado intereses subalternos y se aproveche esta oportunidad para intentar abrirle una rendija a los muros que la corrupción ha creado alrededor de los más caros intereses de la Patria.-



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Saúl Molina


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