Historias de esta Revolución (I)

Ricardo, Estoy claro José Juan, de esto no te quepa duda.

El problema esencial es que hay gente del proceso, que de forma consciente o inconsciente le está poniendo piedras en el camino al Presidente.

En alguna conferencia de prensa, en los días recientes, escuché decir al mismo W. Lara, que el tema del congreso del MVR, para definir el carácter de la revolución se quedaría para el 2007 y esto me preocupa.

Hay cosas que se dicen, de todos los sectores que en esencia no tienen contenido. Mientras no se definan los objetivos estratégicos del proceso, en términos "entendibles" para el pueblo, mientras no se construya desde la base, el instrumento político guía del mismo, no podemos caminar en forma ordenada.

Entre revolución y reforma hay una gran distancia. Pero si la reforma es una vía para abrirle camino en el mediano plazo, a un desencadenamiento de otros factores de transformación de la sociedad venezolana, yo prefiero disminuir los ritmos y optar por un camino seguro. Ahora bien en los marcos de la situación actual, qué quiere decir "revolución" o que quiere decir "reforma", esta es la pregunta más importante.

¿Será revolución?

Emprender de inmediato un proceso de transformación del sector público venezolano, para ponerlo a la altura de las circunstancias?

¿Será revolución emprender de inmediato una intervención del sector bancario y financiero de libre mercado, para transformarlo en un conglomerado de bancos especializados estatales, en diferentes áreas y sectores productivos?

¿Será revolución bajar el límite de las 5.000 Ha, cómo tope para aplicar los criterios de intervención en las propiedades rurales, que puedan ser sujeto de reforma agraria?

¿Será revolución intervenir las cadenas de comercialización privadas existentes en el país, para transformarlas en intermediarios de nuevo tipo en manos del estado?

¿Será revolucionario intervenir la educación privada para convertirla en estatal?

¿Será revolucionario intervenir los sistemas de transporte público concesionado, para convertirlas en actividades únicas y exclusivas del estado nacional o de los gobiernos estatales o municipales?

Mis aprehensiones andan por otros lados.

Tiene Venezuela una retaguardia externa e interna que le permita reorientar el proceso, en la búsqueda inmediata de darle impulso a un proceso de transformación que pueda generar factores adversos internos, con la finalidad de un ir a un choque definitivo entre el pasado y el futuro, en términos de la presencia del estado nacional, transformar las relaciones de poder existentes y derrotar al enemigo de clase, conforme a los términos que se estila usar.

Creo en la evolución paulatina con objetivos estratégicos claros. Creo que el Presidente Chávez, está claro cuando habla del nuevo socialismo y del carácter antiimperialista del proceso. No obstante siento que las herramientas humanas de que dispone no están a la altura de las circunstancias, cuando veo la actuación lamentable de William Lara, en el tema de Petare.

Repito nuevamente, al Presidente hay que ayudarle, no ponerle piedras en el camino. Hay que entender que al proceso le hace falta partido, partido revolucionario. El proceso de construcción de esta herramienta política fundamental, es algo que no se puede postergar, contando con la participación de todos, desde los sectores que jugaron un rol protagónico de primer orden en el rescate del proceso en abril del 2002, hasta aquellos que pueden aportar su trabajo y desarrollo intelectual, con claridad revolucionaria y profundo contenido social.

José, Existe una lucha entre las cúpulas que se resisten en hacer los que nuestro comandante ordena, o sea entregarle el poder de decisión a las bases del partido, o sea al pueblo.

Que sea el pueblo, realmente participativo protagónico, como lo ordena nuestra constitución el que elija a sus líderes. Desean, algunos (bastantes) perpetuarse en los cargos. El poder enferma a algunos o a muchos.

Por otro lado, aquellos que en la calle salvaron el 13 a nuestro y presidente, deseamos participar realmente, ser protagonistas, elegir de verdad a los dirigentes en asambleas dentro del propio seno del pueblo y no en cúpulas, cenáculos, o criptas o sea a dedo.

Eso es, lo que viene sucediendo y entre estas tendencias, son irreconciliables sus posiciones, unos, seguimos la línea del presidente y líder cuando dice que el pueblo debe elegir sus dirigentes ser protagónico y participativo realmente y no de ficción, no que otros escojan y nos impongan a los dirigentes.

Este es un problema de fondo

Queremos

Revolución, No reforma.

El pueblo del 13, quiere revolución, NO desea reforma.

La frase de nuestro líder se transforma en realidad cuando él dice a su amado pueblo y ordena hacer revolución dentro de la revolución.

Ricardo, el buen café se lo toma el pueblo y la surupa se bota a la basura.



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José Juan Requena


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