Alquimia Política

El Esequibo y su efecto colateral

Hace algunos años, cuando estudiábamos ciencia política en la Universidad de Los Andes-Mérida, en profesor Franz Lee (hoy fallecido), nos dictó un Seminario especial acerca del problema limítrofe con la llamada Guyana Esequiba. Decía el profesor Lee que el Esequibo es un territorio que históricamente le pertenecía a Venezuela desde el tiempo de la Colonia y se reafirmó su posesión en el proceso de independencia nacional en el siglo XIX. El asunto o problema mayor radica más en la manipulación que se le dio a los cartógrafos de esa época, quienes tenían la responsabilidad de hacer las delimitaciones oficiales de los nuevos territorios, a quienes el Imperio de Inglaterra sobornó e hizo que hicieran mapas que les beneficiara a sus territorios en ocupación. Esto fue avizorado a tiempo por los Gobernantes venezolanos del nuevo Estado Nacional, y desde 1840, Venezuela reclama dicho territorio; toma su nombre del río Esequibo que separa Guyana de la Zona en Reclamación. Ocupa un área de 159.500 km2, y tiene una población cercana a los 100.000 habitantes, de los cuales el 70% se concentra en la faja de la costa atlántica.

El historiador venezolano, Vinicio Romero, destaca en 1627, los holandeses se apoderaron del territorio que después sería la Guayana Británica, hasta que en 1648, el Imperio Español les otorgó legalidad mediante el Tratado de Westfalia; pero este Tratado no les daba derechos sobre ninguna parte del oeste del Esequibo, así que España los fue desalojando de los sitios que habían usurpado. Finalmente, por el Tratado de Londres, en 1814, las posesiones de Holanda pasaron a ser colonias inglesas, de donde surge la Guayana Británica. Al asumir entonces Gran Bretaña esta porción, reconoció que su límite por el oeste es el río Esequibo. Así, apareció en su primer mapa oficial de la zona (1838). Y en 1845, cuando España reconoció la independencia de Venezuela (Gran Bretaña lo había hecho en 1825), se refirió al "territorio americano conocido bajo el antiguo nombre de Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela...". Es a partir de 1834, que la frontera oriental venezolana empezó a sufrir modificaciones cuando el naturalista británico Robert Hermann Schomburgk realizó una arbitraria demarcación, llamada línea Schomburgk, que iba desde el río Moruca hasta el río Esequibo, esto es, 4.290 km2; en 1839, el mismo Schomburgk trazó una segunda línea llamada Norte-Sur, avanzando 141.930 km2, hacia territorio venezolano, al fijar un nuevo límite desde la desembocadura del río Amacuro hasta el monte Roraima y desde aquí hasta el nacimiento del río Esequibo. Estas demarcaciones fueron apartando el territorio del margen de incidencia y posesión venezolana; en 1841 las gestiones diplomáticas de Venezuela ante Gran Bretaña, a través de su ministro en Londres, Alejo Fortique, lograron que se eliminaran los postes colocados por Schomburgk, y se llegó al Acuerdo de 1850, mediante el cual ambos gobiernos se comprometieron a no ocupar el territorio en disputa.

En una palabra, el Esequibo se fue desvirtuando de su lugar originario por un proceso de manipulación legal y cartográfica. El coronel (R) Pompeyo Torrealba, estudioso del tema, ante la pregunta de qué errores se han cometido para estar ante una eventual pérdida de la soberanía nacional sobre el Esequibo, expresa: "… Marcos Pérez Jiménez montó un consulado dentro del territorio Esequibo. Eso es una barbaridad, porque allí jurídicamente estamos diciendo que ese territorio no es nuestro. Otro error fue no colocarle el territorio Esequibo a nuestro mapa. No darle la cédula de identidad a nuestros ciudadanos es otro error. Firmar un convenio con Guyana y Brasil designando al Monte Roraima como punto trifinio es otro error. Hemos venido cometiendo una serie de errores, no de ahorita. El Protocolo de Puerto España fue uno de ellos y durante años no se sabía nada del Esequibo. No se había escuchado a nadie hablar del Esequibo. No había ninguna conferencia, no había leído nada porque nada salía. Silenciaron el problema durante 12 años…"

El asunto del problema del Esequibo hoy día, esgrime Torrealba, es que están prevaleciendo intereses nacionalista extraordinario porque quien provoca esa situación es Guyana. "La incursión de que quisieron sorprender al gobierno con el decreto de Obama y por el otro lado con la incursión de ese barco norteamericano de la Exxon Mobil precisamente, que no era de otra compañía sino de esa que nos tiene calentera. Un barco con doscientos y tantos tripulantes norteamericanos, no como el Teknik Perdana que tenía solamente cuatro o cinco norteamericanos. Es una provocación, un señuelo que colocó EE.UU allí para crear una situación de confrontación entre los dos países para intervenir. Es simple y llanamente un plan estratégico orquestado a nivel internacional para buscar la manera de apoderarse de nuestro gas, de nuestro petróleo y de trancarnos las bocas del Orinoco, donde están las reservas de petróleo más grandes del mundo".

A comienzo de este año 2015, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, fueron a territorio del Esequibo en una tarea asignada por las Naciones Unidas para medir el impacto ambiental en la zona. El informe que es confidencial, y pensamos seguirá confidencial, muestra un alto nivel de contaminación y destrozo al ecosistema del territorio, tanto por empresas transnacionales como por mercenarios mineros de Brasil, Guyana y Venezuela. Un verdadero ecocidio que está acabando con las condiciones mínimas para el establecimiento de asentamientos humanos que le den sentido a una frontera viva que desarrolle los potenciales naturales de la región.

Quienes fueron al Esequibo expresaron cosas como esta: "…hay un daño masivo al medio ambiente, de tal magnitud que puedo afirmar que está en peligro la supervivencia de los habitantes de dicho territorio…" Y otro comentario, de la voz de un especialista en impacto ambiental: "…Lo que se observa, a vuelo de pájaro, es una contaminación masiva; hay vertido de desechos, contaminación por pesticidas que destruyan extensivamente la fauna y flora local; deforestación descontrolada que causa un desequilibrio ecológico directo y a corto y mediano plazo…" En resumidas cuentas, sea cual sea la postura del Estado venezolano o del Estado de Guyana, la emergencia es parar este deterioro ambiental en el Territorio en Reclamación, para lo cual debe haber una intervención internacional inmediata, mientras en las Cortes y demás instancias internacionales se siga con el proceso legal del conflicto. Lo que no se puede permitir es el daño ambiental que gradualmente empeorará y allí no habrá territorio que reclamar sino un espacio que profundizará el daño ecológico al planeta.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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