El colapso del chavismo o el colapso de Heinz Dieterich

Heinz Dieterich, autoproclamado presidente del club de las personas más sensatas del mundo, está feliz de “saber” que la derrota electoral en diciembre del triunvirato Maduro-Cabello-Arreaza es inevitable. Y se pregunta si la inminente “sustitución de este gobierno será pacífica y ordenada, o caótica y sangrienta, como en el Maidan de Ucrania.”

Se refiere este intelectual de la alta política a la revolución ucraniana que hizo eco en las manitas blancas venezolanas dirigidas desde las sombras por Uribe Vélez y Leopoldo López y que tenía como cabeza visible al actual convicto de la justicia venezolana Lorent Gómez Saleh.

Afirma este erudito de la propaganda política que lo más seguro es que aquí terminemos como en Ucrania, en un proceso sangriento que incluyó la intervención de potencias extranjeras (de manera solapada el imperio norteamericano y de manera directa Rusia) y que concluyó con la secesión de una parte del país, Dieterich supone a aquí la republica quedara truncada con el Zulia y el territorio esequibo fuera del mapa; lo que no explica es si estos territorios se autoproclamarían repúblicas independientes o si se anexarían a otros países; quizás a Colombia y a Guyana respectivamente.

Le alegraría a Dieterich mudarse pal departamento del Zulia colombiano con base gringa del plan Colombia cuidándolo todo o administrando un pozo petrolero como asesor político del nuevo gobierno departamental o mejor aún como ministro de comunicación y desinformación del nuevo gobierno de la república independiente del Zulia si fuera el caso.

Lo cierto es que hay un descontento generalizado con el accionar del gobierno que no ha sido capaz de lograr que compremos lo necesario sin hacer colas y que no ha sido capaz de que los precios se mantengan estables por un día mucho menos por una semana.

Hay descontento en las calles, camarada Presidente; bájese del carro presidencial y camine, y agarre taxis y móntese en el metro, y escuche a la gente en las colas de los bancos, supermercados y pare de contar; hasta en las colas para el cine o para tomar el avión o incluso en las barras de los botiquines cerveceros o de las tascas whisquiceras.

Bájese de la majestad presidencial y no escuche a los que le echan los cuentos, que de cuentos el pueblo se está cansando; bajarse de esa majestad no es difícil para usted: solo tómese un momento cada día (por la urgencia del caso, tómese unos días completos), citando a su despacho a gente de la calle; es sencillo, pida una guía telefónica, pida el registro de consejos comunales, de sindicatos o como quiera pero no acepte que le hagan ninguna lista ni que nadie llame en su nombre; escuche gente improvisada y hábleles con sinceridad y pida lo mismo.

La gente (nosotros, lo que los políticos llaman el pueblo) está(mos) pasando trabajo pero esperanzados aun, cansados pero con ganas aun; la gente necesita saber que el presidente anda buscando papel toilet también o que hoy no pudo tomar café o mejor aun la gente quiere enterarse de que nadie anda buscando papel toliet y que todo el que quiso tomar café en su casa, pudo.

Si no hubiera descontentos no andarían los Dieterichs con esa piquiña en el orto que les mantiene una sonrisita solapada, producto del ataque de lombrices que cargan.

Hay descontentos a todo nivel, pero ¿Cómo no va a haberlo si la cosa esta pelúa por falta de máquinas de afeitar?; ¿Cómo no va a haberlo si el kilo de café ayer se conseguía en 300 hoy en 450 y mañana no se sabe siquiera si se va a conseguir?; lo mismo con el papel toilet y pare de contar.

Yo ya no tengo argumentos ante los detractores que me piden explicaciones de por qué sigo apoyando este bochinche de gobierno.

Como hago yo para decirle a Dieterich que se va a quedar con el wisquisito en la mano y los crespos hechos si no sé si todavía se consigue whisky pero si se que esta difícil lo de los crespos pues no se consigue gelatina para el cabello.

En la calle los comentarios sobre la aceptación de la guerra económica se mantienen en el mismo tono positivo, pero ya el cansancio se hace notar; ya más de uno está empezando a dudar sobre si es boicot o ineficiencia o la suma de ambos factores.

Espero que aun estemos a tiempo de que se queden con las ganas el señor Dieterich y sus amigos sensatos que prevén que el momento de cosechar lo que han venido sembrando ya llegó.

El domingo 28 el chavismo saldrá a la calle a apoyar a sus candidatos a la AN, con la frente en alto y la moral baja, nos están dando hasta con el tobo; y el efecto protector del estado, por no decir el gobierno se nota cada vez menos.

El chavismo se crece en las adversidades pero no es ciego, sabemos que la oligarquía apátrida y asesina que está boicoteándolo todo está empeñada en doblegarnos y nos mantenemos firmes en no dejarnos doblegar; el pueblo es el que tiene la fuerza de resistirlo todo o acabarlo todo y mi encuesta callejera me alerta sobre la duda latente en cuanto a que si quienes lideran el gobierno realmente lo están haciendo bien o sobre si realmente están capacitados para el compromiso que tienen y para enfrentar el ataque del que somos objeto.

Yo no creo que el presidente me escuche o me lea pero como me gustaría gritar como para que me escuche: Presidente no se deje meter cuentos, en la calle la gente se está cansando y está dudando de la capacidad de su gobierno; esa es la realidad que mantiene a los Dieterichs esperanzados y felices con su piquiña en el c…

O colapsa el gobierno o colapsan los Dieterichs, luchemos para que colapsen estos últimos, por amor a Chávez presidente, por amor a la patria, ponga orden en este bochinche antes de que sea demasiado tarde.


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Oscar Jiménez


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