Opción C: desespecularizar el tipo de cambio, la inflación y la corrupción

La tercera medida que adoptaría de "las 10 medidas a tomar hoy para terminar con la escasez, la inflación, la especulación, la corrupción y el dólar paralelo" que me invita reflexionar Hernán Luis Torres Núñez en su artículo de réplica a mi artículo, "Los peligros del ajuste silente del paquetazo empresarial" (1), es la desespecularización del tipo de cambio, la inflación y la corrupción.

Si ya hemos desdolarizado las transacciones del mercado queda pendiente la tarea cómo eliminar la especulación con el tipo de cambio, principalmente en la frontera y en el mercado nacional lo cual genera la inflación por escasez en el mercado interno, además de la corrupción. Aquí debe intervenir los dos países involucrado, Colombia y Venezuela, el primero hacer valer su presencia y autoridad en la frontera, ya que su indiferencia está ocasionado daños a su vecino mediante manipulaciones monetarias, apoyadas por paramilitares, la oligarquía, y todo tipo de mafias incluso de narco-lavado que actúa bajo la mirada indiferente del gobierno colombiano por la sencilla razón de descargar a su vecino los problemas generado por la confrontación histórica entre la guerrilla y el gobierno colombiano.

Entre el gobierno de Colombia y Venezuela debe haber una reunión del alto nivel, una voluntad política que ponga fin a las especulaciones cambiarias en la fronteras, que desespecularize el tipo de cambio entre Colombia y Venezuela, eliminar los ilícitos cambiarios entre ambos países, hacer valer la autoridad del Banco Central de Colombia y Venezuela, llegar a compromisos entre gobierno y gobierno, por el lado del gobierno de Colombia despolitizar el tipo de cambio, sujetarlos a los indicadores económicos del Banco Central, desmilitarizar las Casas de Cambio en poder de los paracos, decomisar las mercancías subsidiadas venezolanas que solo tienen autorización de venta en Venezuela, tanto de alimentos como de gasolina, retornarla al país de origen, penalizar el contrabando.

El servicio involuntario que presta Venezuela a Colombia es que "En la frontera del lado de Colombia, las casas de cambio pagan a 8 ó 9 pesos por 1 bolívar, cuando el cambio oficial está fijado por el Gobierno colombiano en 317,75 pesos por cada Bolívar. El contrabando de gasolina arrojó una pérdida de 3 millones 600 dólares y 6 mil toneladas de alimentos que han sido pasados de contrabando, según el informe presentado por el vicepresidente de la República Jorge Arreaza ante la Asamblea Nacional. Como se puede ver, tenemos suficientes cifras para que cualquier especialista pueda sacar variadas conclusiones numéricas de la magnitud del daño que venimos sufriendo los venezolanos, sin tener nada de culpa por estas acciones, todas, delictivas. Tomando las primeras cifras podemos concluir que a los 48 millones de pobladores colombianos, Venezuela está financiando a 20 millones de esos habitantes, lo que representa 41,66% de la población colombiana" (2). Prácticamente Venezuela no puede con toda la carga, más si no hay suficiente reservas y baja producción nacional, el país se está desangrando en sus reservas internacionales.

Se sabe que detrás de todo esto, está los intereses de la guerra, quienes azuzan una guerra entre los dos países, por eso la ofensiva paraco, además de los narcotraficantes que se sirven del lavado de dólares, el contrabando, (Bachaqueros) para financiar sus actividades militares, por eso urge terminar con el conflicto entre la Farc y el gobierno, para desmilitarizar la fronteras, desalojar los paracos que actúa activamente en el negocio del contrabando de alimentos, atacando el signo monetario venezolano, devaluándolo con la connivencia de las autoridades colombiana.

Del lado venezolano no podemos cruzarnos de brazos, declarar una moratoria en la frontera, una restricción del paso, suspensión de garantía de circulación, un estado de emergencia nacional por causa del desabastecimiento de alimentos, la prohibición de vender productos subsidiados, lanzar una campaña patriótica contra el dólar today, asi mismo como se hizo contra la cultura del consumismo, "bajale dos", una campaña contra la cultura rentista del dólar, es decir contra esa mentalidad apátrida de muchos ciudadanos y ciudadanas adversos a la revolución bolivariana que solo buscan "lo fácil para alimentar un mercado paralelo que especula con papeles color verde la economía de un país. El sueño de estos ciudadanos es que liberen el dólar", (3) explicando las consecuencias sociales y económicas que significan la dolarización de la economía, devaluación, inflación y recesión del empleo.

No basta "desdolarizar la consciencia de los ciudadanos" también se debe tomar medidas de confiscación en la frontera, sancionar los militares que dejan hacer y dejan pasar a los bachaqueros de la gasolina, contrabandistas de alimentos y especuladores cambiarios, debe caerles el peso de la ley, sanciones pecuniarias y confiscación de bienes, luchar contra los ilícitos de todo tipo, en particular la corrupción en la frontera que desabastece el mercado interno y eleva los precios.

Siguiendo el tema de la desespecularización del tipo de cambio también debemos "desespecularizar las expectativas del mercado", concretamente, aquellas emanadas de "el "bachaquero digital 2.0" es un nuevo fenómeno sociológico consecuencia de una cultura de corrupción que ahora se ha esparcido en nuestra sociedad, acentuando una profunda crisis moral" (4). Es decir el uso de los medios electrónicos tales como Facebook, Twitter e Instagram, para especular con los precios en el mercado de los bienes escasos o acaparados por ciudadanos y ciudadanas quienes realizan ofertas electrónicas y "propagadas con estrategias publicitarias 2.0, apoyadas por cadenas de mensajes por PIN o WhatsApp. El portal web de comercio electrónico "MercadoLibre y De remate" han servido como ventana para ofertar…." (5). Sancionar a quienes especulen vía internet.

Señala Moises Delgado que este fenómeno sociológico y yo añadiría económico, el mercadeo de los bachaqueros, "….ha logrado perfeccionar sus modos de distribución y comercialización especulativa en los productos de primer necesidad, detrás de este problema se ha armado una gran "maraña" como decimos los venezolanos, es por ello que las Tecnologías de Comunicación e Información (TIC) son utilizadas para estimular las compras nerviosas y por lo tanto se genera el juego de la ansiedad por la búsqueda de productos, esto está generando sustanciosas ganancias perjudicando el bolsillo del ciudadano que ingenuamente cae en este círculo vicioso" (6). El gobierno debe intervenir las redes en todo aquello que signifique la comisión de unos delitos en especial con los productos de primera necesidad.

Fuente:

1.-Hernán Luis Torres Núñez, Respuesta al artículo "Los peligros del ajuste silente del paquetazo empresarial" Aporrea, 02/06/2015

2.-Efraín González E. Como parar el dólar paralelo de gobierno a gobierno, Aporrea,

3.-Moises Delgado La "Paranoia" Dólar Today en Venezuela, Aporrea, 07/01/2015

4.-Moses Delgado, "Bachaqueros digitales 2.0", Aporrea, 03/02/2015



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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