Pildoritas 59 (año VIII)

Las consecuencias de esta guerra podrían ser fatales

No me vayan a tildar de ser de la derecha endógena por el hecho de aprovechar la oportunidad que me brinda esta página para expresar, ante la imposibilidad de hacerlo por alguna otra vía a las que he intentado tener acceso y ha sido totalmente imposible, lo que observo día a día, lo que mis lectores me escriben para contarme sobre sus experiencias en esta guerra económica, que cada día que pasa pareciese que la estamos perdiendo y que aquí en el Táchira es de dimensiones infinitas, pues nada que se haga ha servido para disminuir sus perversidades que nos están matando y que hace por ejemplo que este lunes amaneciera el kilo de arroz a 90 bolívares, el kilo de café a 800, y no digo más porque tendría que elaborar una lista alfabética de productos interminable; cuando eso sucede, no es posible creerle a algunos funcionarios, por ejemplo, que con las capta huellas el bachaqueo se derrota, mentira absoluta, pues. ¿Quién impide que las mafias, con los miles de miembros activados que poseen para que se dediquen sólo a hacer las colas por docenas de personas, que llegan con su cédula, sin ser compradores normales, sino gente que trabaja para esas mafias, pueda comprar, si presenta su cédula, coloca su huella y paga y cuando salen del supermercado van directos al centro de acopio, reciben su paga y esperan el nuevo llamado para que repitan su perverso juego?

Pero además de estos que podríamos llamar bachaqueros a sueldo, los hay independientes que incluso han renunciado a sus trabajos para dedicarse a esta práctica maldita pues se ganan en tres simples viajes semanales lo que cuando eran asalariados se ganaban en un mes.

Las única forma es un verdadero seguimiento de inteligencia, que o no se hace o que en el camino es desactivado por una buena suma, pues como sabemos son tan enormes las ganancias que dejan estas prácticas ilícitas que hay plata para comprar al más pintado.

Me llamó una lectora, para contarme que tenía un amigo en la frontera, concretamente en Ureña, que se dedica a la compra y procesamiento de aluminio cuya producción la destina casi en su totalidad para comercializarla en Colombia, por supuesto con ganancias que se pierden de vista en relación a las que podría lograr aquí.

Pues bien me cuenta la compatriota que este ciudadano le comentaba que estaba muy mal pues había llegado al puesto de control un funcionario de la Guardia Nacional, que ojala no fuese la excepción, quien ha resultado imposible de sobornar y que actúa con estricto apego a la Ley y no deja pasar ni una aguja para el otro lado, cuenta que intentó sobornarlo valiéndose de su hija y la respuesta del funcionario fue que agradeciera que no la enviaba presa, simplemente porque no podía probarle flagrancia, pero que se olvidara ya que él estaba allí para defender la Patria y la Revolución.

Se quejan de que este funcionario, de apellido Machuca, no deja trabajar, porque quienes están cometiendo los ilícitos tienen la desfachatez de llamar trabajo el incumplimiento de la Ley y hacerle terribles daños a nuestra economía.

Sin embargo le cuenta el personaje a la compatriota que ya se sabe que a ese militar lo van a sacar de allí, porque está perturbando las acciones apátridas de otros funcionarios que sí se prestan para ceder ante un soborno y que son quienes mantienen la sensación, de que simple y llanamente el gobierno está perdiendo la batalla en esta guerra, que ya lleva más de dos años, sin que se vea en el horizonte la forma de acabar con los terribles daños a que nos están sometiendo a todos los venezolanos de bien y beneficiando económicamente a unos pocos que de manera organizada cubren todos los frentes de la guerra como son el acaparamiento, la escasez, el bachaqueo interno y externo, los altos precios y como consecuencia la inflación más alta de cualquier país del mundo, todo ello precisamente, resultado de la inoperatividad de entes oficiales, que pareciera forman parte de la contrarrevolución, en manos de personas que están en cargos desde los cuales podrían lograr resultados positivos pero que no los logran simplemente porque carecen de valores morales positivos y por lo tanto son presa fácil para que las mafias políticas y económicas los recluten, para contribuir al terrible daño que le causan al país y que lamentablemente, pueden dar al traste con una experiencia que ya muchos pueblos quisieran disfrutar y que le costó la vida a su impulsor, cuyo legado podríamos perder si no se toman medidas heroicas que logren parar los efectos, que esta guerra está dejando en la vida de los venezolanos, sobre todo de clase media y baja y lo que es peor, en la mente de quienes van a tener la oportunidad de decidir con su voto a quién le dan la confianza para que, según su entender, acabe con las penurias a que se nos somete día a día.-

Si es verdad que el funcionario al que hago referencia aquí, va a salir porque es una piedra en el zapato de las mafias mixtas que dominan la economía de la frontera, olvidémonos de que la promesa del Presidente de derrotar la guerra económica se cristalice, pues sería una muestra del enorme poder que está detrás y que puede lograr con el maldito dinero aflojar las tuercas que mantienen un funcionario honesto simplemente cumpliendo con su deber, mientras hay otros totalmente venales que han llegado a cargos y que lo que les acompaña es la conveniencia que a diferencia de convicción es un hilo muy delgado que se rompe con mucha facilidad.

Conozco gente de esa calaña que manifiesta que prefiere votar nulo o abstenerse, porque al comienzo de esta guerra creyó que la Revolución después de más de una década estaba blindada contra ella y que estamos muchos soportando con estoicismo, pero que otros, quizá muchos más, ya no aguantan y entonces al ser su conveniencia mayor que su convicción ceden y se entregan al enemigo incluso inconscientemente, sin medir las consecuencias para un colectivo, que puede ser víctima del individualismo de muchos, cuestión esta que ya mostró sus garras con la elección de Maduro en la que la corta diferencia aun para muchos es inexplicable, pero que en ella, para mí, tiene mucho que ver la contradicción entre convicción y conveniencia.

Quienes actúan por conveniencia, le achacan fácilmente debilidad al gobierno para imponer su autoridad, y opinan que este luce contra las cuerdas, mientras que las mafias cada día se fortalecen más, lo cual se manifiesta en el aumento de las colas en dimensiones y frecuencia, los precios suben casi que a diario, las ciudades colombianas fronterizas, cada vez llenan más los anaqueles de sus comercios , con productos venezolanos o importados por nosotros, mientras aquí escasean y a la par la frustración y la rabia hacen mella en la población con la ayuda muy efectiva de los medios nacionales e internacionales, lo que da la sensación de triunfo de las fuerzas contrarrevolucionarias porque las consecuencias persistes inmodificables.

De nada han servido leyes habilitantes, multas, cárcel, cierres, decomisos, pareciera que nada supera la pretensión de salir de este gobierno y porque además, quienes decidieron asumir los ataques se sienten guapos y apoyados por gente de mucho poder y con mucho dinero como para garantizarles que cualquier medida que tomen contra ellos en nada va afectar su economía ni su patrimonio, por eso todo les resbala, tanto que reinciden cada vez que pueden.

Lamentablemente el ser humano tiene la capacidad de tener que ser realista en el momento que le toque y si lo somos, tenemos que inferir que todo esto tiene que reflejarse el día de las elecciones parlamentarias, lo cual puede ser un duro golpe para este hermoso proceso, que lo sigue siendo en esencia, a pesar de los no pocos caballos de Troya que lo han penetrado y que desde dentro están cual polillas minando las bases revolucionarias.

Como el digno funcionario de apellido MACHUCA, al que me refiero, han pasado muchos por los puestos de control fronterizos, todos han corrido la misma suerte que la que le anuncias a este, todos han sido trasladados a otro destino simplemente porque se han convertido en una piedra en el zapato de las mafias que desde muy altas posiciones de gobierno garantizan la derrota de la Revolución y así evitar que se cristalice el sueño de Bolívar y Chávez y de muchos que aun creemos en que es la única salida para el bienestar espiritual y material del ser humano.
 



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Saúl Molina


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