Lorenzo Mendoza y la lógica capitalista

La lógica del capitalismo es simple: puedes pensar lo que quieras, puedes hacer lo que quieras, puedes, incluso hacer la revolución, siempre y cuando sea dentro del capitalismo. A pesar de que del mensaje de Lorenzo Mendoza no se puede hacer un análisis lógico riguroso, tiene su lógica. En general, los discursos políticos importantes son construidos sobre la base de una lógica intachable. Pero últimamente esa lógica ha cedido terreno a otra, digamos que mixta, que es una mezcla de razonamiento lógico con falacias, es decir, con muchas apelaciones a los sentimiento y emociones.

Primero hay que decir que las emociones se anclan en una estructura moral ya vieja, madura, la cual nos hace sentir como correctos muchos de los valores que atentan contra nuestra propia condición de clase. Por ejemplo, la propiedad privada, el respeto a la Ley, el valor del trabajo visto como "empleo", La Libertad (de empresa). Un discurso construido sobre estos valores nos haría sentir iguales a nuestros patronos bajo el mandato de ellos. No pensamos más allá (o no pensamos), porque los admitimos como "naturales", eternos, anteriores a la historia misma de la humanidad. Nadie discute si la libertad es buena, o si la propiedad privada es buena, o que si tener un empleo es bueno. Y si nuestro patrón participa del sentido de todos esos valores, entonces, nos emocionamos. No sabemos por qué, pero se nos aguan los ojos. En el fondo todos quisiéramos que Lorenzo Mendoza nos invitara a su casa el día de su cumpleaños.

Como conclusión: las emociones no piensan, solo sienten. Y dos, tienen muy poca memoria, a pesar del mapa de cicatrices que llevamos en la espalda, acumuladas y heredadas por generaciones de nuestros abuelos esclavos.

Pongo otro ejemplo: cuando Mendoza dice "Pero aquí 30 millones de venezolanos no podemos irnos para Panamá, ni podemos irnos para Colombia. Aquí hay mucha gente que no puede irse para ningún lado y yo estoy con ellos. Yo estoy con la gente que no puede irse para ningún lado". Lorenzo no lo explica pero él sabe que mucha gente quiere irse del país. No lo dice. Y luego que los venezolanos no cuentan con recursos, con las posibilidades de irse del país. Es decir, da por sabido que vivir en este país es para muchos insoportable, inclusive para él, pero que él "nos entiende" y nos acompaña en nuestros sentimientos. Lo primero que notamos es que omite decir que mucha gente está descontenta con lo que pasa en el país, pero lo hace ver como que para ellos es una decisión libre, producto de un acto de Libertad, que, sin embargo, ¡materialmente no se puede tomar! Pero aun así No quiere hablar de política. Y lo dice.

Su primera sentencia es: "Yo no voy a hablar de política porque no me gusta hablar de política (…) No permito que ninguno de los que está aquí lo haga (…) Aquí venimos a trabajar todos". Otra vez los valores: La política opuesta al "trabajo". O hablo de política o "trabajo". Pero ¿Qué es hablar de política cuando se es empleado en una empresa, o cuando se vive en un país? Es despertar la memoria. Y activarla para comparar: un obrero habla de política delante del patrón para cuestionar su condición de hombre explotado, para cuestionar al sistema de producción capitalista, para pensar. Un ciudadano común que se quiere ir del país habla de política para criticar al gobierno y a los políticos; los migrantes no se van del país por razones filosóficas, por ejemplo.

Lo otro es el trabajo: "Aquí venimos a trabajar todos". De plano niega la posibilidad de que tú, señor empleadito, o tú obrero especializado, estén invitados a su fiesta de cumpleaños. Y lo dice con imperativo inapelable. Eso hace la diferencia: Están en mi empresa, yo mando, y yo decido que es lo que se debe hacer.

Segunda sentencia: "Aquí todos somos necesarios, pero nadie es indispensable". Esta sentencia también forma parte de la lógica del capital. Todos somos necesarios pero cada cual en su sitio de trabajo, de producción, en el esquema de explotación, pero nadie es indispensable porque en nuestra sociedad capitalista lo que más abundan son los desempleados, son los relevos. El mismo lo dice: "Porque se va un talento, pero por cada persona que se va hay miles que quieren entrar". Su discurso, si algo tiene de lógico es que todas sus premisas parten de admitir al capitalismo como el único sistema posible, y dentro de él nosotros y dentro de nosotros, sus valores.

Tercera sentencia: "¿Por qué carajo sigues en Venezuela? (se imagina que le preguntan). Porque este es mi país y esto es lo que me apasiona. Esta es mi responsabilidad, esto es en lo que yo creo, esto es lo que me gusta y esto de alguna forma es lo que hago porque me toca hacerlo y es mi responsabilidad. Así me criaron en mi casa, así me dieron la responsabilidad y así me gané las oportunidades para mí y para mi familia. Y en función de eso estoy aquí". Creo que no merece mucha explicación. Pero, por sí las dudas, cuando él dice que "este es mi país", no cabe duda que lo diga porque así lo cree de verdad, que Venezuela es suya. "Es mi responsabilidad", de él depende que no se pierda el país, su país, en las aventuras comunistas o socialistas. "Porque me toca hacerlo"… un legado mucho más poderoso que el de Bolívar o el de Chávez, es el legado que heredó de su familia y no lo va abandonar: "Así me criaron en mi casa, así me dieron la responsabilidad y así me gané las oportunidades para mí y para mi familia (…) siendo útil para Venezuela y generando empleo productivo.". Especula pero da empleo. Sobran las explicaciones. Es claro que No habla de las Empresas Polar, habla de Venezuela.

Epílogo.

¿Qué diría el señor Lorenzo Mendoza si la Venezuela chavista le pide que se vaya con su empresa a otra parte? ¿Qué diría si la confiscamos? Ni lo piensa, está seguro de su poder de convencimiento. En otra parte de su carta él dice: "Mi mensaje de optimismo a todos, es que como venezolanos, tenemos que ocuparnos, no ser indiferentes, pensemos como pensemos, tengamos los afectos que tengamos, creamos en lo que creamos, tenemos que ocuparnos porque los venezolanos tenemos derechos y deberes. Cumplamos nuestros deberes y exijamos nuestros derechos, si eso lo hacemos Venezuela va a ser mejor independientemente de cómo pensemos". Nunca dice de cuál cosa tenemos que ocuparnos, porque el supone (se supone) que ya todos lo sabemos. Además que ya sabemos cuáles son nuestros derechos y nuestros deberes Nos dice que pensemos como queramos, pero no que intentemos cambiar el orden de las cosas, que no intentemos cambiar el sistema. Ustedes creen que el señor Lorenzo Mendoza podría aceptar de plano esta parte de su conclusión, eso de que no importa que tengamos "los afectos que tengamos, creamos en lo que creamos", cuando comenzando su mensaje nos mandó a "salir de la sala", porque no nos quiere ahí, y menos nos va a escuchar, y si pudiera tampoco nos dejaría pensar. Pero sin embargo en su mensaje nos dice que somos libres de pensar o de creer en lo que queramos con tal de que sea con sus reglas, o sea dentro de la lógica del capitalismo.

Pues bien ahí está el joven Lorenzo Mendoza, ofreciendo sus servicios como administrador del nuestro-capitalismo en un discurso muy emocionante. Pero es solo un mensaje, como le gusta a la derecha: imperativo, emotivo, lo menos explicativo posible, sin historia, sin crítica, impenetrable, pero no por lo profundo sino por todo lo contrario, porque, a pesar de ser tan peligroso, no tiene fondo.

Insisto, la Patria no es una sola, la mía no es misma que la de Lorenzo Mendoza.



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Héctor Baíz

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