La hipócrita diplomacia colombiana

A raíz de la reciente visita a Venezuela de los tres mosqueteros del imperio norteamericano en defensa del "monstruo de Ramo Verde" y a darle oxígeno a la decadente oposición venezolana, surgieron episodios como el protagonizado por la canciller de Colombia María Holguín - quien calladita se ve más bonita - en defensa del ex presidente Pastrana.

No es nada raro para los venezolanos la incómoda situación que hemos tenido que soportar de los neogradinos a lo largo de la historia, desde las trastadas actuaciones de Santander contra el Libertador Simón Bolívar, hasta las más repugnantes y no muy lejanas actuaciones del hombre de Medellín Uribe Vélez, contra nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías.

Si recopiláramos el número de agresiones con las cuales los gobiernos de Colombia han actuado contra Venezuela, la mayoría barnizadas por la envidia y la intriga, no terminaríamos de contar las páginas y colapsarían en nuestro tiempo los PC, con la atiborrada información.

Todo este capítulo de infamias y ofensas, sin contar la manipulación que en el pasado nos rebela la historia cuando revisamos el ultraje de que fuimos víctimas en tratados limítrofes y acuerdos diplomáticos, por las traiciones y los reclamos amañados.

No obstante, en nombre de la paz, como lo reiterara siempre el "Comandante Supremo"Hugo Chávez, se ha pasado la página una y mil veces y hasta hemos sido tan dóciles, que hemos honrado las palabras del actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos cuando dijo: "no nos van a descarrilar".

No queremos entrar a analizar los intríngulis de la política del hermano país, porque es una historia larga y triste, impregnada de recurrentes asesinatos con guerras de guerrillas,crueles y sangrientas que los hermanos del pueblo colombiano han tenido que soportar.

En Colombia hay una manera particular de hacer política, con métodos denigrantes de asesinatos y exterminio. Existen resultados con millares de muertos como los que vaticinó Gaitán, hasta llegar a las actuales formas del paramilitarismo y del sicariato,las cuales hoy nos quieren sembrar en suelo patrio, con el mismo odio y la misma envidia que cultivó Santander.

No obstante, por encima de estos capítulos, los venezolanos hemos aprendido a diferenciar a la oligarquía colombiana representada en el Palacio de Nariño(similar a la venezolana) y que actualmenteataca a la Revolución Bolivariana.

Hoy - como lo hizo Pastrana -todo se hace en nombre de la libertad; la libertad del "monstruo de Ramo Verde", a quien vino a rescatar el ex mandatario colombiano, junto alos "mosqueteros" Piñera de Chile y Calderón de México y además, en compañía de las "marías sayonas", "cómplices" de la Cancillería Colombiana.

Nosotros, los venezolanospodríamos enviar al exilio a Leopoldo López a la Patria de Santander; pero eso sí, en condición de "chaperón" y además para que acompañe en los días postreros, a Carmona Estanga.

A cambio podríamos exigir al Gobierno y a la canciller colombiana, el envío de "El Colombia", quien asesinó a Robert Serra y debe pagar por su crimen y ser juzgado por la justicia venezolana.

En Venezuela aprendimos con Chávez y sabemos de paciencia. Nos hemos acostumbrado a convivir con la hipócrita diplomacia colombiana; aunquetambién alertamosjunto anuestro Gobierno revolucionario:"Lamentamos que la Cancillería colombiana avale posiciones contra la democracia venezolana y el Gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro, lo que constituye un retroceso peligroso en las relaciones bilaterales". ¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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