El huequito de Gloria Cuenca

Quiero aprovechar que la profesora Gloria Cuenca todavía tiene el cuerpo vivo, para dejar constancia de su absoluta falta de honestidad intelectual, y declararla cadáver espiritual con relámpagos de estupidez, no sea cosa que mañana algún derechista pretenda utilizar sus méritos de juventud para consagrarla, como hizo el diabólico Rafael Caldera con el nunca bien denunciado traidor y delator Andrés Bello.

En su edición dominical del 16 de noviembre 2014 el diario Ultimas Noticias publica un artículo de la Cuenca titulado "Otoño en Nueva York", donde la profe nos informa que "El tan odiado imperio, que tantas mortificaciones ocasiona a la gente de pensamiento marxista, se ve mejor que nunca, con un alto nivel, cada vez mayor: ".

Privilegiados somos nosotros, los apenas mortificados por el imperio, comparados con los torturados, asesinados, mutilados, quemados vivos o volatilizados por las acciones militares de Estados Unidos y sus esbirros en cinco continentes pero, qué le vamos a hacer, Gloria Cuenca, con profundidad de Miss, no ve más allá de los colores otoñales y las inalcanzables palomas del Central Park. En su texto, la profesora nos deja adivinar que el "alto nivel, cada vez mayor" se refiere a "La gente con una gran calidad de vida, un desarrollo tecnológico impresionante…" y no, como podrían pensar ustedes, lectoras y lectoras, a la desigualdad (de las mayores del planeta) ni a la pobreza que llena de indigentes el país y de presos sus cárceles, las más pobladas del planeta.

Luego de algunas reflexiones sociológicas como que en Nueva York hay chinos y en Miami latinos, Doña Gloria reconoce que "En algunos sitios se ven, todavía, indigentes, pero este capitalismo –tan execrado por los compatriotas del proceso- goza de muy buena salud, prosperidad y belleza. Como si fuera poco, ahora la comida es muy buena en casi todas partes." Lamentablemente para la obscena superficialidad de Gloria Cuenca, unos 48,8 millones de estadounidenses, de los cuales 16,2 millones son niños, viven en hogares donde no se come 3 veces diarias.

Pero esta abuela Monster, abusando de su propio descoco, termina sus notas de viaje con esta frase que le servirá de epitafio: "Quisiera tener el poder para que ese montón de radicales que pululan en nuestro país vieran por un huequito lo que es modernidad, progreso, desarrollo. Mientras en nuestro país, hay atraso, vuelta al pasado, frustración y anacronismo. ¿Qué tal?".

A nadie interesa el huequito de la vieja Gloria Cuenca, alborotada por el frio otoñal de Manhatan, ni le aceptamos a esa bruja la Gran Manzana que con mano arrugada nos ofrece de modelo. El pueblo venezolano está informado como nunca y conoce al USA DE VERDAD donde una dictadura se desmorona a medida que se arma, donde es delito ser pobre, negro, latino o disidente. Pero así sucede: cuando uno cree insensateces termina cometiendo atrocidades, y el artículo de la Cuenca es una atrocidad que ella perpetra porque el tiempo no la hizo más sabia y más humana–más chavista- sino egoísta, frívola y odiosa, condenada a verse en el espejo donde se pierde día a día lo que alguna vez fue una profesora de lo que alguna vez fue la Universidad Central de Venezuela. R.I.P.



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Eduardo Rothe


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