¿Policías revolucionarios?

Cuando doy vista atrás al pasado, a la llamada cuarta república, recuerdo una frase de Alí Primera en su canción Ruperto: ¡la policía, siempre es eficiente cuando se trata de los pobres! Luego, vengo de nuevo al presente y me hago preguntas hacia el futuro: ¿policías revolucionarios?, ¿será posible?, y en esa incertidumbre de curiosidad milagrosa en estos tiempos de cambios, sigo mirando la descomposición social, la anarquía y crisis de inseguridad donde muchas policías de manera notoria se hacen parte.

Quienes nos criamos en barrios de Caracas y seguramente en muchos rincones del país, fuimos jóvenes vejados, atropellados, violentados y maltratados por los cuerpos policiales de la llamada “era democrática”, llámese PM (Policía Metropolitana o casco blanco), PTJ (hoy CICPC), DISIP (SEBIN en el presente) e Incluso la Guardia Nacional que nos colocaban en módulos policiales en los barrios en unos autobuses reformados.

En las típicas redadas que se hacían en los barrios nos pegaban contra la pared sin distinción, no solo con el maltrato verbal, pues muchas veces incluían carajazos, rolazos, patadas y peinillazos y de allí, a pasar  varias horas o hasta días en una jefatura civil.  Yo, que siempre he sido una persona sana,  pasé malos ratos con todas las policías que mencioné, pues ¿qué iba a hacer si vivía en un barrio?, tenía que jugar en esa lotería de que llegara la policía y nos tratara de esa manera, más allá de la sana diversión juvenil que expresábamos los muchachos y muchachas de entonces con nuestros propios juegos.

La juventud de hoy día puede agradecer a la revolución la eliminación de la recluta, en aquellos años hasta finalizado los ´90, existían 4 temporadas por año para huir como animal que van a cazar. La llamada recluta captaba a los jóvenes mayores de 18 en los barrios, centros de trabajo, paradas de buses, etc. Los encargados eran nada más y nada menos que las policías de jefaturas y quien era capturado con el perfil para ser reclutado, lo llevaban como malandro en patrulla, a veces a comisarías y en otros casos a cárceles con presos comunes hasta que el ejército nos repartiera a Fuerte Tiuna o “Pan de Azucar” en Los Teques (ambos casos los viví).

Después de pasar por todo y muchas cosas más en aquellos años, vengo al presente hoy día, y me encuentro con una policía extraña o al menos fue lo que me sucedió este domingo (09.11.14). Venía caminando la zona patrimonial en el centro de Caracas, aprovechando para fotografiar  y llevar una memoria histórica de mi ciudad. Desde el momento que uno sale del Metro Capitolio y camina esa  zona hasta  la Plaza Bolívar, lo único que se escucha son voces al unísono gritando: ¡compro oro, compro dólares!

En ese caminar me detuve frente a la estatua del Libertador a tomar unas fotos y, allí mismo, fui detenido por Poli-Caracas dizque por “sospechoso a conspirar”. ¡Increible! No daré detalles, pero fui  irrespetado  y  lo único que me salvó fueron los libros que llevaba en el bolso y que me  identifican como autor. Allí me dije: ¡Qué bolas!, ¿tanto malandro que roba, mata, viola y  vienen a  detener  a este pendejo que recaba historia?  Esto es el presente y es lo que vivimos, ojalá aparecieran esos policías revolucionarios soñados porque los que veo ahora, están algo barrigones y adictos al chateo de celulares mientras cuidan los negocios chinos…



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Larry Márquez Peralta


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