... y nuestras banderas, no se negocian

El actual CNE es una bandera de este proceso

Si hemos de inventariar en términos de crecimiento y participación las victorias alcanzadas en estos últimos años por el pueblo venezolano, junto al Plan Barrio Adentro y la carta de ciudadanía alcanzada por el pueblo venezolano a través de la Misiones Robinsón, Rivas, Sucre y Vuelvan Caras tenemos también que agregar los niveles de credibilidad alcanzado por la institución de electoral. La coexistencia de: La disposición del pueblo venezolano a no regresar al pasado y continuar los procesos de cambio y transformación; el liderazgo del Presidente Chávez, su capacidad de convocatoria y credibilidad para las amplias mayorías nacionales y, la existencia de una referencia electoral respetuosa de las decisiones populares, confiable y transparente a pesar de las matrices de opinión generadas por los enemigos externos e internos del país y sus empresas privadas de la comunicación. Son tres causas cuya inmediata consecuencia son los nueve triunfos electorales obtenidos desde diciembre del 98 hasta diciembre del 2005.

Esos logros significan una apuesta en la cual no cabe negociación ni acuerdo: No se puede negociar la identificación de las mayorías nacionales con la idea del cambio, con su disposición de ir hasta el final persiguiendo la esperanza de una Venezuela parecida al sueño de Bolívar; no se puede pedir al Presidente que reniegue de su liderazgo y no se puede convocar al C.N.E. para que se convierta en una banda para las trampas y los negocios como fueron los árbitros electorales de la cuarta república. El pueblo venezolano, así como el Presidente Chávez no subestimaran la fortaleza que constituye esa unión; esa síntesis férreamente estructurada hacia un mismo fin, la absoluta liberación del pueblo de Bolívar de toda amarra que le impida vivir en paz, con equidad y justa distribución de su riqueza.

Con respecto al Consejo Nacional Electoral, es obvio que su transparencia, tecnificación y limpieza de las listas de electores es un logro más de los tiempos que vivimos, lo cual nos conduce a preguntarnos: ¿Será que se podrá profundizar la revolución negociando logros y victorias? ¿Acaso tiene la oposición golpista y sus medios de incomunicación la potestad de decidir sobre el acumulado que a costo de esfuerzos este pueblo ha alcanzado?

Sólo la ingenuidad o colaboracionismo explicaría el que cualquier vocero o analista identificado con el proceso bolivariano, trabaje en función de sustituir la actual directiva del C.N.E. y todo el avance tecnológico logrado. Pues es un hecho, la oposición no va a ir a elecciones, sus jefes del norte están conciente que no cuentan con el favoritismo ni la simpatía del pueblo venezolano: Nueve han sido las oportunidades en las cuales se le ha pedido al pueblo su opinión y en todas ellas la propuesta de cambio, de profundización del proceso se ha impuesto. Eso lo sabe esa irresponsable y lacaya oposición, vil instrumento del Imperio en contra de la voluntad popular. Por eso hoy, las serviles hienas de Bush piden la cabeza de Jorge Rodríguez como condición para participar en el proceso electoral, mañana pedirán la eliminación de todo el sistema tecnificado que ha garantizado transparencia y credibilidad; luego argumentarán que todo lo obtenido es prueba de que todos los procesos anteriores fueron fraudulentos y entonces exigirán que una fuerza internacional intervenga en el país para acabar con el autoritarismo de Chávez, la incredibilidad, la ingobernabilidad, el caos y el desorden.

En nuestra opinión, lo que se dirimirá en este año no es la reelección del Presidente, es, entre otras cosas, la perdurabilidad de los tres factores mencionados como condición ética y revolucionaria para la continuidad del proceso que se abrió el 27 de febrero de 1989, continuó el 4 de febrero, 27 de noviembre y 6 de diciembre del 98. Es decir, se decidirá el futuro de la Patria y el emblemático rol que la Venezuela Bolivariana ha venido jugando frente al Imperio y al lado de los pueblos oprimidos de la tierra.

Que el Referéndum consultivo sobre las empresas privadas de comunicación sea el preámbulo del Referéndum consultivo y ratificatorio de la actual directiva del C.N.E. y que luego, como muestra de soberanía y respeto por las expectativas populares, entremos al Referéndum para la re-elección indefinida e inmediata re-elección del Presidente Chávez el próximo mes de diciembre.

La oposición no tiene derecho y nosotros no estamos obligados a entregar las banderas de este proceso.

Solo el pueblo, salva el pueblo

Luis Villafaña
M13A-PNA
C.T.R. León Trosky
negrohereje@hotmail.com



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Luis Villafaña/M13A-PNA


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