Su carácter contestario siempre nos acompañará

Era siete de junio de 2007. Día jueves, para ser más exactos. El país todo, o buena parte del país político -que es casi todo- esperaba un debate estudiantil que pedido por el sector opositor burgués se daría en la sede de la Asamblea Nacional.

Sin miedo, porque la Revolución es valiente, aceptó el reto. Aceptó incluso, hacerlo en cadena nacional como lo hizo en mayo de 2014 cuando esa misma oposición derechista se antojó de salir enradio y televisión también en vivo y directo.

De la actitud falsa y débil protagonizada en la AN por los necios de siempre no escribiremos. Lo haremos sobre un carajito camisa roja que ese día llegó allí para quedarse; un carajito que al contrario de lo que planificaron los sicarios del miércoles primero de octubre de 2014, pasó a la inmortalidad.

El carajito de 20 años cumplidos (nació el 16 de enero de 1987) impactó a la nación. Nos impactó a todos. Nos vimos en sus 20 años. Fueron nuestros 20 años de cabeza caliente y comecandela. Sin saber quién era, fuimos él. Personificados y representados por él.

"Nos comprometemos frente al país y el pueblo venezolano, a ese pueblo que confía en nosotros, que somos la garantía de que este proyecto de país, continuará”, expresó el carajito alardeando de naturales dotes de orador. Imposible dejar de fijarse en él.

“Tenemos un solo proyecto de país, tenemos una sola forma de ver esta nación, y tenemos un solo líder indiscutible que es el presidente Hugo Chávez Frías", disparó con su verbo claro, retador y sin ambagues.

“Ya pasaron por aquí y demostraron que no sirven”, recalcó, cuando profundizó en los causantes de los males históricos de la Patria.

Su calidad desbordaba las pantallas, obligaba a atender el contundente discurso. Se asomaba sin disimulo alguno, como se dice en beisbol, un verdadero cuarto bate de la política. Durante poco más de 14 minutos, aquello fue palo y palo contra la irracionalidad inhumana que pretende aún la reconquista del poder que el pueblo no está dispuesto a soltar.

Dijo mucho, mucho. Tanto, que la metralleta de su empinado carácter contestario siempre nos acompañará.

Para la historia quedará también la anécdota de su presentación ese día en la AN, cuando Cilia Flores, entonces presidenta del Poder Lesgislativo lo invitó al estrado. En los videos que reposan frescos en la red aún se puede ver cuando ella dijo: “Le vamos a conceder el derecho de palabra al diputado, ehhh, al estudiante Robert Serra”, dijo la abogada.

Aquel traspiés verbal no fue un error de Flores. Fue apenas un enredo para dar a conocer a quien tres años después sería su compañero de bancada, el valioso e inolvidable carajito Robert Serra.



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Ildegar Gil

Comunicador social

 ildegargil@gmail.com

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