Quinto malo

El asesinato del camarada Robert Serra, otra semilla de tormenta

El pasado día miércoles 1° de octubre recorría caminando, con mi acostumbrado paso acelerado, por la avenida Sanz de El Marqués, al este de Caracas. Observaba la inundación de bolsas de basura a lo largo de esa muy transitada vía que empalma la Avenida Francisco de Miranda con la Boyacá, en las faldas del Guaraira Repano. Pensé: "El suelo embojotado anuncia guarimbá": lo hice pensando en el canto de los federales, con Ezequiel Zamora a la cabeza. "El cielo encapotado anuncia tempestad". Guardando las distancias en tiempos e ideales, se me ocurrió la frase anterior para titular un artículo de opinión que ahora cambia, al enterarnos del asesinato, alevoso y vil, provocado por el fascismo, contra el camarada Robert Serra y su esposa María Herrera.

Entre las bolsas de basura esparcidas en la mencionada vía, como un anuncio de nuevas acciones de calle por parte de quienes planifican acabar con la Revolución Bolivariana, y los asesinatos contra los camaradas Serra y Herrera, durante la noche del mismo día mencionado, está la distancia cortísima de los terroristas que responden a las órdenes del imperio estadounidense y sus organismos, como la CIA y el Pentágono, además de la de sus aliados en el paramilitarismo y el narcotráfico, en países vecinos, como Colombia.

Las ejecuciones selectivas, como estos asesinatos contra el camarada Robert Serra y su esposa, se suman a otros anteriores, que forman parte de la estrategia criminal del terrorismo fascista planificado desde el Pentágono, en los Estados Unidos. De eso no hay ninguna duda. El fascismo no descansa. Haber derrotado las guarimbas que se prolongaron desde febrero, de este año, hasta hace muy pocas semanas, no significa que los intentos contrarrevolucionarios hayan cesado y que las estrategias para acabar con la Revolución Bolivariana y su repercusión favorable para los pueblos de Nuestramérica y el mundo, hayan apartado la violencia y emprendan los caminos democráticos y de paz que son característicos del gobierno revolucionario que encabeza nuestro camarada Nicolás Maduro.

Los enemigos de nuestra Revolución Bolivariana, son terroristas y violentos por esencia. Su objetivo es impedir nuestra independencia definitiva y que alcancemos la Patria socialista. Por eso siembran semillas de tormenta. Por eso fomentan la desestabilización social y política y quieren encender una guerra civil en nuestro país que dé cabida a las invasiones extranjeras y al dominio directamente militar por parte de los Estados Unidos y sus aliados.

El asesinato del camarada Robert Serra y de su esposa, es otra semilla para que en nuestros campos de paz florezca la guerra, la destrucción y el caos, para facilitar el regreso del dominio del gran capital transnacional, neoliberal y controlado política y militarmente por el imperialismo yanqui.

En medio del dolor por estos viles asesinatos, nuestro deber es impedir que se desarrollen las tormentas. Nuestro deber es seguir apostando por la paz y seguir construyendo sin descanso, la Patria socialista que nuestros libertadores, Simón Bolívar y Hugo Chávez, prefiguraron para la liberación de toda la humanidad.



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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