Comiendo mal, pagando bien

En Venezuela, y me temo que en el mundo entero, tenemos hoy, cifras preocupantes de población enferma, cuyas enfermedades se podrían evitar, o al menos reducir. Se trata de anomalías, que mucho tienen que ver con el modo de vida que lleva: El sistema capitalista. No es éste, un sistema etéreo, abstracto, invisible, inocente, pasivo. Es un modelo de sociedad concreto, mesurable, que nos sujeta y controla, que determina todos nuestros pasos, que modela nuestra conducta, que influye poderosamente en nuestras vidas diariamente. Que nos muestra su fachada a conveniencia, y nos oculta sus degradaciones, haciéndolas aparecer como naturales, normales e inevitables. Que produce y reproduce en sus víctimas, su lógica y su naturaleza. No hay actividad cotidiana que no esté en menor o mayor efecto, penetrada por este monstruo. El sistema no duerme, no descansa, noche y día, está agrediendo a la naturaleza, explotando a los hombres y contaminando todo el medio ambiente. Es un verdadero generador de múltiples enfermedades. El sistema, crea la enfermedad, y al medicamente, que de ser posible, no erradique completamente la enfermedad, para que mantengan al paciente, como consumista. Paciente crónico, consumista crónico. Es la lógica del mercado.

No son pocos los casos contados por médicos, que en muchos hospitales por negocio, se compran medicamentos que están a punto de vencerse. En otros casos, se induce su caducidad, a pesar de que el medicamento, esté potencialmente activo. Hay circunstancias en que médicos sin escrúpulos ordenan medicamentos y exámenes que no son verdaderamente necesarios. De las cirugías, sobran cuentos. Hay laboratorios, que usan a galenos, para que promuevan este o aquel medicamento. ¿Cuántos medicamentos comprados con dólares preferenciales, se irán por los caminos verdes para Colombia? ¿Cuántos “empresarios” y laboratorios, serán responsables de esta estafa a la hacienda pública? ¿Será que por tender nombre de mujer, en un país machista, Venezuela no tiene dolientes?

Somos hoy, aproximadamente 7000 millones de personas en el planeta. Doce laboratorios trasnacionales, controlan el 65% de los medicamentos. Se sospecha, que algunas enfermedades han sido creadas en laboratorios privados, una de ellas el SIDA. Se venden productos que han salvado de la quiebra a algunos laboratorios. Compañías trasnacionales, que destruyen los suelos, contaminan todo lo que producen, privatizan todo lo que este a su alcance, ponen gobiernos títeres, santifican democracias tuteladas y atacan cruelmente a gobiernos que no controlan, además, disponen de miles de intelectuales y científicos mercenarios, dispuestos a cumplir la orden de su amo. Las ciencias bajo el absoluto control del capital.

La perversión de los medios de comunicación, propiedad, de los mismos dueños de laboratorios, bancos, empresas, actividades deportivas, turísticas, automovilísticas, científicas, militares, minería, petróleo, prostitución lujosa, drogas, casinos, en fin, vicios a granel legalizados, que son poderosísimas trasnacionales, es verdaderamente inmoral. Los medios son monopolios.

Se anuncian y promueven mercancías, productos y alimentos, causantes de enfermedades, algunas de ellas mortales. La Pacha Mama, no se salva de la furia depredadora del capital. Los medios engañan, anestesian, estupidizan y matan. La objetividad de los medios es una trampa, para despolitizar a sus profesionales, someterlos y controlar a los usuarios. El cientificismo es una manipulación del positivismo, al servicio del capital. Se estimula más el intelecto que la conciencia social.

El capitalismo es un monstruo de mil cabezas, que suele presentarse como salvador, benefactor, cual Chapulín, listo siempre, a apoyar al prójimo. El mercado aparece como la panacea. Tal es su impacto, que hasta los gobiernos “progresistas”, llegan a manejar el más activo lenguaje que conviene al capital. Hablar y defender, el progreso, el desarrollo, la industrialización y la civilización, es servir al capital. Todas ellas destruyen a la naturaleza, explotan y envilecen a la fuerza de trabajo. No hay capitalismo humano. Su esencia, su naturaleza, su lógica, es perversa. Tiene que destruir para poder existir. Desde niño, nos legitiman el ABC del capitalismo: Debemos producir, debemos consumir. Y aún así, con estas evidencias terribles y apátridas, hay profesionales, políticos y gobernantes, que afirman que la alianza con la burguesía, nos llevará al socialismo. BÁRBAROS por decir lo menos.

La crisis mundial del capitalismo hoy, es tan cruda e irreversible, que se habla de una nueva guerra mundial. Otros creen que el capitalismo no tiene fuerzas para ello. Son verdaderas y poderosísimas mafias como El Club de Roma y el Grupo Bilderberg, que pretenden tener un control total del mundo. El Sionismo, forma la mayoría de estos dos grupos gansteriles e inmorales. Algunos periodistas han llegado a pensar, que estos potentados, están induciendo una crisis mundial, para llevarnos a una tercera guerra, ganarla y reorganizar el planeta según sus intereses. Todo parece indicar que al mundo lo controlan los más perversos capitalistas.

Silenciosamente están asesinando con alimentos, medicinas y artículos a millones de personas; son maltusianos. Pareciera ser este un plan de exterminio mundial. Cuando la cuestión se les complica, los capitalistas recurren abiertamente a la guerra. Siempre poniendo en salvaguarda sus intereses miserables. La guerra es un gran negocio para las trasnacionales, es fuente de empleo y puede ser estabilizador social. ¿Cuánto perdemos de soberanía por ejemplo, cuando vamos al exterior en procura de dinero “fresco”?. ¿No son malas experiencias los fondos buitre?

Nos han cambiado todos los hábitos. “Inventamos o erramos”. Necesitamos cambiar toda nuestra conducta: consumir y vivir, al mismo ritmo de la naturaleza. Aprendamos a hacer valer nuestro dinero, a hacerle boicot a los hambreadores del pueblo. Mirémonos en todo, más hacia adentro y también hacia dentro de nosotros mismos. “Nos han dominado más por nuestra ignorancia, que por la fuerza” Simón Bolívar.

¿Cuánto le cuesta a un gobierno, a la sociedad misma, un paciente hipertenso o diabético, un amputado por accidente vial o enfermedad, un ciego, un anciano enfermo crónico, un afectado de Sida, un enfermo reumático, cardiaco, con cáncer, con asma, enfermedades de los riñones o pulmones. ¿Cuánto invierte el Estado en salud pública, con enfermedades que se pueden prevenir? ¿La política sanitaria correcta, es atender al enfermo o hacer medicina preventiva en toda la sociedad? ¿Cuánto paga en seguros médicos el Estado venezolano? ¿Cuándo aprenderemos en todo, a tener acción previsiva, más que curativa?

Nuestro mayor problema hoy no es económico. Somos un país inmensamente rico, nuestro problema principal es cultural. Hábitos, costumbres, prácticas, símbolos, creencias, valores transmitidos de generación en generación que han sido creados por este sistema capitalista y que inducen, a estas enfermedades tan comunes. Nuestras vidas giran en torno al mercado capitalista. Los gobiernos con sus políticas proclives a favorecer el capital, son corresponsables de estos problemas sociales. ES NECESARIO GRITARLO FUERTEMENTE, ES EN LA CULTURA DONDE SE GANA O SE PIERDE UNA REVOLUCION. “Con las armas melladas del capitalismo”, no haremos revolución socialista. Ni con los falsos socialistas tampoco. A pesar de toda esta tragedia, hay quienes creen que es posible convivir con el enemigo de los pueblos: la burguesía, algo así, como dormir con el tigre dentro de su jaula. ¿Somos ignorantes o pendejos?

Desde la lógica del capital, es como mejor podemos entender la etiología de múltiples enfermedades y problemas que padecemos, incluso, nuestra conducta diaria. El capital hace los daños y se beneficia, y el Estado paga los platos rotos. Con dinero del pueblo, se pagan los males creados por el capitalismo, cuyo único interés es producir riqueza privada. Al pueblo lo que es del César. No se trata “de ir al pueblo, sino de ser del pueblo”. El capital para ganar más, especula y contamina. Comemos mal, pagamos bien.
NOS LEEREMOS EL PRÓXIMO FIN DE SEMANA.

HISTORIADOR. PROFESOR UNIVERSITARIO.



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Jesus M Vivas

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

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