Entre José Vicente y Luis Brito. Analistas que explican o distraen

             En la época del primer gobierno de Betancourt, encabezando éste la Junta de Gobierno que dio el golpe militar contra Isaías Medina, la prensa oficial y la oficiosa, se encargaba de distraer al pueblo de Caracas de sus calamidades, informando diariamente acerca de un presunto hombre encapotado que se desplazaba por los techos de las casas de San José y Altagracia. Era una manera propia de los tiempos, de cuando había mucha ingenuidad y un simplismo infundía  terror que sustituía las preocupaciones por las carencias materiales y la ineficiencia oficial. Con eso se lograba que los más ni se percatasen que existía un gobierno. De ese etapa, recuerdo una información muy curiosa para los tiempos que corren, divulgada por la Radio Nacional, “la del gobierno”, como solíamos decir, según la cual sólo un porcentaje ínfimo de venezolanos, para más exactitud, caraqueños, que no llegaba al 10 %, ligaba su situación, su vida, avatares y esperanzas al gobierno. Pero aun así, Betancourt, según se dijo mucho en la época, se preocupaba por abundar más ese sentimiento, infundiendo terror, chismografía o formas de distracción con sandeces como esas del hombre encapotado encaramado en los techos rojos de Caracas.   

           En su segundo gobierno, caído Pérez Jiménez, “volvió a aparecer” en Caracas, ciudad en ese entonces poblada por gente no tan ingenua, el mismo hombre encapotado de la segunda mitad de la década del cuarenta, pese a que habían pasado trece o catorce años. Claro, un Betancourt más experto y sabiendo también a la ciudadanía más avezada, tanto que salió a protestar multitudinariamente contra su “Ley del Hambre”, o lo que es lo mismo contra la devaluación de la moneda, inflación hasta ese momento desconocida, disminución de los salarios, congelamiento de los mismos, etc., acompañó aquella ingenua comparsa que pudo resultarle beneficiosa en el pasado, primero chantajeando a los suyos, que vivíamos bajo la amenaza de un golpe de Estado y la vuelta a la dictadura. Estrategia que le dio buenos resultados al interior de su partido, cuya activa militancia aún vivía bajo el terror del pérezjimenismo. Pero llegado al caso, rebosada las calles de inconformes, ordenó  a su policía “disparar primero y averiguar después”. Con aquello, el habilidoso y canallesco personaje, logró distraer la atención de mucha gente, aterrorizar a una multitud y a la vanguardia valiente y combativa, la llevó a los “terrenos del toro”. Claro, ayudado por un fenómeno ecuménico internacional que redujo lo racional al mínimo e impuso el vanguardismo y la capacidad de arrojo de los más combativos.

            Los analistas, tanto del lado de la derecha como de la izquierda, con honrosas excepciones, se devanan los sesos por encontrar argumentos y montajes dramáticos para fortalecer las posiciones que les convienen que no siempre son las mismas que les dictan los hechos por ellos muy bien percibidos; por esto son analistas.

           Los analistas de la derecha, para alentar a su gente se inventan cosas como la “férrea unidad” en el frente opositor, mientras la MUD se le caen las patas carcomidas por la polilla. Que Aveledo “renuncia” porque un sector extremista se ha impuesto en todo el frente opositor y reclama una dirigencia más identificada con sus posiciones. Lo que parece sostener que los de “La salida” triunfaron y a los demás dejaron en el pelero.

          Pero es curioso, como otros analistas, cercanos al gobierno, antes de la reunión del congreso del Psuv, sostuvieron lo mismo, no por Aveledo, a quien todavía no habían “renunciado”, sino para producir un efecto entre quienes acudirían a ese evento. Algunos que parecen confundir unidad con unanimidad, hablaron de datos aportados por Hinterlaces según los cuales la oposición estaba en crisis, “La salida” derrotada y en descrédito y sus líderes con las tablas en la cabeza, pero parecieron contradecirse al usar la “amenaza de la fortaleza y coherencia opositora” para emprender acciones en julio, un mes que pasó sin pena ni gloria, para influir en los debates del congreso socialista y allí no se hablase sino de unidad en torno a lo que fuese, por el temor al lobo o al hombre encapotado.

            Sorprende, como una vez cerrado el congreso del partido fundado por Chávez, esos mismos analistas que predijeron un julio muy conflictivo, por decir lo menos, repleto de guarimbas y víctimas seleccionadas de lado y lado, vuelven a encontrase con un país donde el gobierno atraviesa sus dificultades pero la cosa no es como para preocuparse y mucho menos reclamar o llamar a la gente seguir con el “ojo pelao”. Tanto, por lo menos que uno sepa, quien le corresponde hacerlo, no pareció haber pronunciado en el congreso un discurso para diagnosticar acertadamente la coyuntura, reconocer las dificultades y exponer lo de hacer en lo inmediato para afrontarlas. En ese particular pareció prevalecer el silencio porque de aquello nada hay que decir. Pues nada pasa. Sólo trascendió aquello ya resabido y en el limbo de la cifra inimaginable de millones dólares dilapidados por “importadores” y sus socios ocultos. También esos analistas que presagiaron un julio rojo no por chavista sino por la sangre que correría, encuentran que la oposición pareciera centrarse en las elecciones venideras aprovechando las dificultades económicas que confronta el gobierno, lo que parece más cerca de la verdad, sin negar que en ella haya quienes trabajan en todos los frentes de lucha.

           De estos analistas, siempre hay excepciones, hay quienes como Luis Brito, con discreción, al hablar del peligro que se cierne sobre Venezuela con respecto a los “Fondos Buitres”, propone una serie de medidas que al margen de su pertinencia o no, habla de la magnitud de la situación económica que nos embarga, según su aguda percepción, compromiso y respeto con quienes se siente comprometido.

           Para abundar más en beneficio de quienes quieren seguir pasando agachados o distraer a la gente como hacía Betancourt, el genocida Estado de Israel, con el respaldo gringo, le cae encima al pueblo palestino, asesina niños por centenares y obliga que los hombres de buena fe y deseosos de un mundo mejor, pongamos toda nuestra atención en aquel asunto y haciendo lo que sea necesario para que se imponga la justicia y el mundo haga algo para derrotar a quienes viven de tanto odio y codicia acumulados.

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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