Todo se valora en la mesa de los patrioteros

Por ahí andan enredados los traidorzuelos que miran sólo a complacer a los alquiladores de conciencias. Es necesario mirar más allá del valor de las cosas. Es necesario discernir entre la explotación de la riqueza material y la asfixia económica de las necesidades del pueblo. Es necesario pensar en la paz, no como técnica de quietud, sino como sistema de igualdad. Paz ¿y se niega el derecho a la libertad y el derecho a pedir justicia? ¡Vivir libre o vivir muerto! Porque es vida la muerte cuando se la encuentra en el camino del deber, mientras es muerte la vida cuando, para proseguir sobre la faz histórica del pueblo esclavizado, se ha renunciado el derecho a la justicia social.

Esa risa sin alegría, esa carcajada continua con que buscamos olvidar nuestra amargura y nuestro recelo, hemos de sustituirla por un acto de meditación serena y profunda acerca de nuestros compromisos con el pueblo. Necesitamos, expulsar las ambiciones de los intereses usureros, para lograr construir puentes que absuelvan los abismos donde fracasan, por falta de ideas, los constructores de un futuro mejor. Y esos puentes han de tener sus bases bien hundidas en la libertad, la igualdad y la solidaridad social. Así serviremos a la Patria. Así contribuiremos a saldar la deuda centenaria con el pueblo. Así habrá en lo por venir hombres y mujeres más honestos(as) y con ideas más libertarias.

Pero no se trata de la crisis, de esta caridad dadivosa, no se trata de los que roban el erario público, y ponen míseros dineros en las manos del pueblo hambriento. Porque tampoco es caridad esa profesión elegante de regalar, en busca de aplausos y de fama, ayudas por Navidad a niños cuyos padres han sufrido quinientos años de explotación, abandono e indiferencia de aquellos que están encargados de distribuir los beneficios sociales. Socialismo es algo más que fundar “sopas” para ganar concepto de gente desprendida y filantrópica. Socialismo es algo más que ese salvoconducto que, a costa de limosnas, procuran engañar al pueblo quienes se sienten responsables por actos tenebrosos. No se puede negar, que el único muro capaz de detener al pueblo embravecido de la catástrofe social sea la caridad, por la simplísima razón de deberse a su ausencia de los presupuestos sociales la copia de injusticias que engendran y justifican el odio de los necesitados, donde toman aliento los huracanes que hacen crujir los pilares de la Patria.

Pero hay que ver cómo una gran mayoría de quienes atacan el Legado del Comandante Chávez son esencialmente sus “antiguos cortesanos”. (Seudos-socialistas) Ignoran el espíritu como fuerza de creación social y profesan, en cambio, el odio como instrumento constructivo. Profesan el odio al pueblo, así como lo escribimos, porque no otra fuerza puede moverlos a servir al orden permanente de la injusticia. Y la injusticia es violencia contra el pueblo. Su odio se distingue del odio que anima las revoluciones en que es mudo, reflexivo, de meditado cálculo, frio como el carcelero que remacha los grilletes, mientras el otro odio de reacción contra el dolor, odio que grita contra la injusticia, odio de la calle. El uno tiene prudencia, el otro tiene sudor y angustia. Pero ambos son odio.

Quien ama, en cambio, ve en el pueblo a su igual, y como a igual lo trata y como a igual le sirve y le protege. Nuestros dirigentes del “antichavez” no ven la esencia, no juzgan el balance moral de las doctrinas: poco les importaría la dialéctica materialista sí ésta no desemboca, como expresión económica, en fórmulas contra el sistema capitalista que les favorece. Defienden sólo lo de fuera. Protegen la estructura que les garantiza el disfrute impune de los dineros robados.

Y, como son de una impudicia sin medida, pretenden atacar, aún con las peores de las armas reservadas para las oscuras acechanzas, a quienes piden, desde la más honesta de las posiciones sociales, que el orden económico se acerque a los reclamos de los más necesitados.

Mí Comandante: Te inmolaste en defensa de Tú amado Pueblo. Y todo, “¿para qué?”

¡Hasta la Victoria Siempre, Comandante Chávez!

¡Venceremos!

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los antiterroristas cubanos Héroes de la Humanidad!

 

                                                                                                                                                                                     



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Manuel Taibo


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