Recordando a Fabricio

Este  pasado  domingo 21 de junio se cumplieron 48 años del asesinato del líder guerrillero Fabricio Ojeda. Otro  de los tantos crímenes cometidos  por el gobierno puntofijista durante el  gobierno de Raúl Leoni, creador de  la figura de las desapariciones  y los lanzamientos en helicópteros.

 Yo tuve el privilegio de conocer a Fabricio, precisamente durante  ese gobierno. Entonces era  yo un imberbe soldado al servicio de la guardia presidencial, destacado  en la compañía de Servicios Especiales  encargada de prestarle seguridad como escolta al presidente`

 La manera como conocí a este gran hombre la detallo en mi libro “EVOCACIONES”, editado el 24 de Julio de 2009 por ediciones “Cabuya e Barco”. Allí explico el porque hay sobradas razones para creer que Fabricio no pudo haberse suicidado y muchos menos utilizando una cuerda de la ventana del calabozo donde estaba detenido, sino que por el contrario fue asesinado por los esbirros del SIFA.

Fabricio fue detenido el 20 de junio de 1966 y fue encerrado en una celda que estaba en el cuarto piso del destacamento de la guardia presidencial o guardia de honor, donde funcionaban las oficinas del SIFA y no en un calabozo del palacio Blanco, como le dijeron a sus familiares para justificar que se había ahorcado con una cuerda de la ventana del calabozo. Esto se lo comuniqué en una oportunidad a un forista  en el foro de Aporrea que dijo ser primo del  ilustre guerrillero. También lo conversé con el diputado Earle Herrera un día que nos encontramos en el aeropuerto de Barcelona. Entonces Herrera me preguntó si estaba dispuesto a una entrevista para dar esas declaraciones y ante mi  afirmación me pidió el número de mi celular para llamarme. Todavía estoy esperando la llamada.

 Lo cierto es que en el calabozo donde llevaron a Fabricio, no había manera  que alguien pudiera cometer suicidio ahorcándose, pues no había  donde  un ser humano y de la contextura suya pudiese colgarse. No había ventanas con cuerda, únicamente un ventanita con barrotes que daba hacia el patio del destacamento de la guardia presidencial carente  de cortinas.

 Cuando se propagó la noticia del suicidio de Fabricio los que conocíamos esos calabozos nos preguntamos, de donde y con que se colgó. No tuvimos duda al pensar que lo habían asesinado, pero en esa época hacer un comentario de esa naturaleza nos había costado muy caro.  Hace meses leí que sus restos serian inhumados para saber con certeza si en realidad fue un suicidio o un asesinato. Los resultados de esta investigación los desconozco, pero seria bueno, así como se dio con los restos de Noel Rodríguez, asesinado también por  el gobierno de la cuarta republica, que se termine de saber la verdad acerca de la muerte de Fabricio Ojeda.



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Hermo Rosales

Comunicador social, poeta, cuentista, escritor, autor entre otros de los libros, “Evocaciones”, “El jardín de las Dalias”, “Mi abuelo el cazador”. Sus trabajos han sido publicados por los diarios “Provincia”, “SigloXXl”, “El Norte” y la revista “Síntesis”, es cofundador del semanario “Anzoátegui hoy”

 hermos4848@yahoo.com

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