La caña de pescar: empresas para el pueblo

Las políticas de las Misiones continua con el gobierno chavista de Maduro, ahora se habla de una Ley Orgánica de Misiones con la Habilitante, el presidente constitucional de Venezuela está autorizado a materializar, si en verdad queremos acabar con la pobreza extrema, debemos “darle la caña de pescar a quienes más los necesitan” y no se trata simplemente, de “empleo e ingresos”, mediante más empresas, si realmente está mal distribuido el ingreso, no se resuelve el problema, hay mucho egoísmo, además haciendo desigual el ingreso, cargando la inflación sobre los escuálidos salarios que pagan los empresarios , depreciándolo en el mercado con aumentos de precios mientras no estén dispuesto a sacrificar la cuota de ganancia, de allí las fiscalizaciones del Gobierno, en la II etapa de la ofensiva económica que arroja evidencias de especulación de precios. Desde la creación de Las Misiones se ha vuelto público la disminución progresiva de la pobreza en Venezuela, los sin techos, los que no podían acudir a un médico, una universidad, una escuela incluso hacer deporte, hoy son millones los que reciben apoyo oficial gratuito y no es maquillaje del régimen político, la pobreza no se reduce a empleo e ingreso, es mucha más, está ligado a un “modo de vida”, que no sustenta el consumo, no en vano las Misiones fueron etiquetado como populismo y “la revolución de los pobres”.

Han sido un éxito nacional internacional las Misiones, las empresas capitalistas están preocupadas por la Gran Misión Vivienda, disminuyen el número de pobres, los sin techos son cada vez menos, las clínicas privadas igual debido a la asistencia por la Misión Sonrisas, las ópticas disminuyen sus clientes, la Misión Milagro atiende desde las comunidades para que el pueblo pueda ver y leer, los estudiantes de infancia y adolescencia se incorpora a la red de la informática desde sus escuelas, las plazas, con el acceso a las Canaima, las tabletas, el internet adquiere libertad para ser aprovechada por el pueblo, todo un combate contra la miseria, contra el modo de vida que reproduce la pobreza social, la explotación del trabajo, la explotación capitalista, así que las fábricas de la pobreza en el capitalismo se hallan cada vez más preocupadas, de allí su ataque contra las Misiones sociales, los deja sin vender en el mercado, sin especular con la vivienda, con los precios de lentes, con las prótesis, las minilaptops, las tabletas y esto es “peligrosísimo para el mercado” que “especula pero da empleo”, mejor dicho te quita lo que te paga. El capitalismo, no puede vivir sin pobreza social, con la pobreza crea desempleo social, abundante mano de obra barata, para pagar barato la mano de obra, vender caro sus productos, y así apuestan a la pobreza social, ser una fábrica de pobres, que no invierte en el desarrollo, cerrando empresas (más 500.000) para crear más escasez e inflación. El capitalismo siempre es atraso histórico para el pueblo, explotando a los trabajadores, declarando guerras económicas y políticas.

En Latinoamérica han crecido económicamente algunos países, pero no así, la distribución equitativa de sus ingresos, países como Colombia, Perú, Chile, Brasil, donde se da la peor distribución de la renta nacional, sus riquezas son concentradas en pocas manos, abunda la producción de pobres, sin escuelas, sin universidades públicas, sin atención primaria de salud, sin entrega gratuita de medicamentos, la fábrica de la pobreza capitalista funcionan con la complicidad del Estado al servicio de sus oligarquías, “con empleo productivo e iniciativa privada” sin resolver el problema de la pobreza, mientras siga en manos privada los instrumentos de los medios de vida, para producir bienes necesarios para atender el bienestar de todos (as), si en verdad las empresas quisieran eliminar la dependencia laboral y la pobreza social, enseñaría a “pescar al trabajador”, les enseñaría administrar sus propias empresas, dirigir, organizar, planificar y dejaría de existir las empresas privadas, asumirían los trabajadores la iniciativa social, el emprendimiento social en construir empresas sociales para producir no para el lucro, sino producción social, significa producir para toda la sociedad, acabaríamos la pobreza, no tendríamos el problema del acceso a los bienes, ni precios especulativos, la distribución de la riqueza sería equitativa de los ingresos a cada quien según su trabajo y a cada quien según su capacidad. Seamos sinceros, démosle completamente la caña de pescar al trabajador.






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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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