Réplica al artículo de Hernán Torres

¿Estamos preparados para lo que viene?

Yo diría que no lo suficiente. Nunca será suficiente en materia de economía, y menos en economía futurista. En esa empresa, algunos se aventuran a la clarividencia de las bolas de cristal, otros a creer en falsos o verdaderos profetas (si es que estos últimos existen). Los socialistas nos vamos por el camino de la planificación, cosa que niegan los adoradores del liberalismo económico, atendiendo al libre albedrío del mercado: ¡Todo un dios! Diría además, que no lo suficiente por la poca suspicacia exhibida en materia de análisis a la hora de dejar de leer entre líneas, lo que dice un artículo como el que apareció en aporrea recientemente con el título que le da nombre a este.

A tal pregunta yo respondería: No está preparado para lo que viene, quien no entiende lo que está sucediendo. Cambiar las condiciones existentes no es producto de la magia y mucho menos de la vara mágica del neocapitalismo (algunos ya hablan del postcapitalismo asociado a una fase superior del fascismo). Ninguna revolución se edifica sin sacrificios y en ese sentido yo cambiaría la pregunta: ¿Estamos preparados para los sacrificios que nos exige la consolidación del Buen vivir, uno de los grandes objetivos de la Revolución Bolivariana, la que buena parte de los excluidos de siempre han empezado a experimentar?

Pero más que responder la pregunta, me interesaría detenerme en algunas intenciones del artículo en cuestión, unas claras y otras no tanto. Antes hagamos algunas consideraciones:

El capitalista es uno de los modelos económicos más humanos que pueda existir, por no decir que es un modelo esencialmente humano, sin llegar a ser humanista por supuesto. Casi que un arte (obviando en su método, y en sus objetivos, el rigor estético). Tanto es así, que en él, la subjetividad, casi que lo sustenta todo. Para los capitales no hay nada más determinante que el nerviosismo y la obsesiva necesidad de seguridad. Como tampoco tiene mejor consejera que la cobardía: volatiza mercados, causa efectos dominó, precipita caídas y terminan emigrando cual bandada de golondrinas, hacia los paraísos (espacios sin límites para el placer). Todas estas, manifestaciones humanas por excelencia. Claro, para un tipo de mercado: el capitalista, el cual suele mostrar por otro lado, una alta dosis de riesgo, (que pudiera parecer valentía, en esa descollante figura denominada emprendedor o empresario) sobre todo los calculados, presionando y creando situaciones ficticias para aumentar dividendos artificialmente, en donde prevalece el precepto de la lotería: el azar dispara la lógica aritmética. En fin, el modelo capitalista viola constantemente las leyes de las matemáticas, es decir, de las ciencias.

Lo que en el fondo quiero decir, es que no se puede medir o valorar a una economía revolucionaria, en transición al socialismo (del siglo 21 además), prácticamente en guerra, atendiendo en otro frente, a un pueblo arroyado, con la vara capitalista. Es sencillamente una imposibilidad por lo supino, o detrás de ella hay una muy mala intención (más allá de aceptar autocríticamente, las graves distorsiones producidas por la endémica corrupción como responsabilidad del Estado y en especial de su gobierno).

Un día, un país cualquiera, amanece conmocionado por el accionar de un centenar de bandas terroristas financiadas desde el exterior. Un mes después ese país está totalmente desestabilizado, presionado a un cambio de gobierno en medio de una terrible guerra civil. A partir de allí toda la información que se obtiene del tema, gira alrededor de las circunstancias internas que hacen imperativo la intervención, en ese país, del orden internacional, obviando muy interesadamente, que fue ese mismo orden internacional, el responsable de todo aquel desbarajuste.

Lo mismo está sucediendo con nuestra economía. No es posible calificar de erróneo un nuevo modelo, en estado de transición, cuando apenas ha tenido tiempo de defenderse de los ataques a los que ha sido sometido en estos relampagueantes 15 años. Y solo por citar algunos ejemplos, los más impactantes: la escasez, el desabastecimiento, la inflación, la improductividad, la devaluación; no se le puede achacar al modelo económico en construcción, cuando estos son el resultado de las políticas contrarrevolucionarias de la derecha. En este caso, pensando en la buena voluntad de alguno de sus críticos, estaríamos en la fase, en que el análisis se hace a partir de las consecuencias y no de las causas. Además no se puede medir el modelo chavista con el barómetro del capital, como se hace en el mencionado artículo.

Analicemos pues, el texto en cuestión, porque al final, la guerra económica no se ganará, si no se gana la guerra ideológica, algo así como terminar combatiendo en la guerra cultural, la que define una verdadera revolución. Es importante identificar de dónde viene la verdad, porque aunque verdad al fin, ésta puede venir envenenada, y el veneno suele emponzoñar lo que penetra:

Comienza por advertirnos sobre una preparación psicológica ¿Para qué? Bueno, punto por punto:
1- Para volver al libre cambio, desmantelando todo tipo de control sobre el dólar, lo cual no se decidirá este año debido a su alto costo político.
2- Para entender que el SICAD 2 fue una medida de aproximación a este objetivo.
3- Para ir concientizando que el verdadero valor del dólar es de cincuenta bolívares o más.
4- Entender que la inflación este año superará el 56%.
5- Que las protestas (pacificas) son estudiantiles y que a estos se le pueden añadir otros sectores.
6- Que las próximas demandas (protestas pacíficas) pueden ser por ajustes salariales.
7- Que el gobierno no tiene dólares ¿Si no es así, por qué no importa lo que escasea? ¿Por qué no cancela la deuda de los privados?
8- Que las causas de las protestas (pacificas) estudiantiles son por la escases.
9- Que el gasto público (inversión social), es la causante de la devaluación y por ende de la inflación.
10- Que el modelo económico chavista ha fracasado.
11- Que los ingresos en dólares han dejado de crecer, por lo tanto son insuficientes para financiar las misiones.
12- Que el gobierno ha dejado de subsidiar los alimentos de la canasta básica.
13- Que al hacer esos subsidios el gobierno quema dólares.
14- Que el gobierno está importando gasolina.
15- Que hemos entrado en un espiral de crecimiento de déficit fiscal.
16- Que el próximo año el salario mínimo más alto de Latinoamérica (el venezolano), quedará hecho polvo.
17- Que dadas estas decisiones gubernamentales las empresas privadas quebraran.
18- Que por el alza de los precios la demanda caerá, por lo tanto este año no habrá crecimiento económico
19- Que solo medidas neoliberales podrían estabilizar el gobierno chavista de Maduro.
20- Que nuestra economía está en recesión, por ello las inversiones foráneas se alejaran.
21- Que hay que estar claros en que un gobierno con un discurso socialista y una amistad cercana con Cuba, no es del agrado del capital transnacional.
22- Que ser de tendencia popular no es lo mismo ni tan peligroso como declararse socialista.
23- Que el gobierno está pensando aplicar el recetario del Fondo Monetario Internacional y por esta razón las fuerzas revolucionarias están divididas.
24-  Que hay dentro del chavismo quienes apoyan el libre cambio en consecuencia habrá una ruptura en el PSUV.
25- Y que por esta debilidad política se perderán las próximas elecciones parlamentarias.
Hasta aquí me parece que está claro a qué preparación psicológica se refiere el autor, de muy poco entusiasmo hacia la propuesta socialista. No sabemos si queriendo o no, nos dice, como afirma cierta sentencia conservadora: No cambies nada para que el caos no aflore. Apliquemos la férrea disciplina fiscal, la que nos garantiza la plena estabilidad política, económica y social, para que la revolución se convierta en un programa socialdemócrata exitoso.
El último párrafo me parece una joya, el cual transcribo en su totalidad para analizarlo en una próxima entrega:  
A mi modo de ver, esta es la situación por venir, y creo que no soy el único que ve las cosas de esta manera, posiblemente también el Presidente Correa (economista de Harvard) cuando ha dicho que en Venezuela se han cometido errores en materia económica, aunque reconoce la labor realizada en lo social. Para mí el gran error es no haber acabado con el rentismo petrolero, el gran error es no haber administrado la abundancia con criterio de escasez como dijera Carlos Andrés Pérez, cosa que él por supuesto tampoco supo cumplir, y que será recordado como el padre de la Venezuela Saudita. Cuando entenderemos que aunque tengamos las reservas petroleras más grandes del mundo, el petróleo será sustituido más temprano que tarde como fuente principal de energía, y a no ser que desarrollemos la capacidad de comer petróleo crudo, la pasaremos muy mal y podemos quedar condenados a ser unos de los países más pobres de Latinoamérica.

Nada peor para un mensaje revolucionario que un cierre pesimista, y como yo estoy en la ladera de un cerro, defendiendo algunas posiciones conquistadas por esta revolución, finalizo este escrito invocando al Comandante Supremo: ¡Independencia y Patria Socialista! ¡Viviremos y venceremos! ¡Hasta la victoria siempre!

 



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Milton Gómez Burgos

Artista Plástico, Promotor Cultural.

 miltongomezburgos@yahoo.es      @MiltonGomezB

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