Yo, conspirando sin descanso ¿Y tú, estúpido, también?

Seguramente, Nico & Cilia, se van a arrechar con nos pero tenemos que dejar la hipocresía en el baúl de los recuerdos. Si, señor y señora, estamos conspirando para alcanzar todos los parabienes que representan aquello que mientan como el paraíso terrenal, claro, en revolución; que los sindicatos asuman el control de todas, toditas, las fábricas; que se conformen sindicatos en todas las tiendas, oficinas y buhonería; que el campesinado se agrupe en un solo sindicato; que en el PSUV y en el Gran Polo Patriótico se conforme un solo sindicato que oriente, dirija y mande a todos y todas los cuadros revolucionarios de esto que denominan como Revolución Bolivariana; eso si, nada, nadita, de conformar un sindicato en la FANB, nada de eso, las armas son del pueblo para defender a la revolución.

¿Por qué expresamos tan importante propuesta revolucionaria? Sencillo, porque ahora somos anarquistas y exigimos que todos y todas se monten en el autobús del anarquismo porque tenemos que profundizar las contradicciones hasta poder elevarlas a niveles de caos profundo como sucedió en Libia, en Egipto, en Siria, en Ucrania y en aquella Rusia de Tolstoi, Dostoievski, Bakunin, Kropotkin, nada de esos anarcoides que pululan en las profundidades de la intelligentsia revolucionaria porque, en última instancia, ¿qué es una revolución sino la destrucción de lo viejo para alcanzar no solo lo nuevo sino lo novedoso aunque no tengamos todas las seguridades de qué es lo novedoso? Nos vamos a permitir explicarnos para que nada se quede en el tintero.

Si queremos alcanzar la patria libre y soberana, tendremos que definir, definitivamente, cuál modelo económico se debe imponer en esta, la nuestra, la Revolución Bolivariana. En ese orden, lo primero que debemos alcanzar es conocer, a ciencia cierta, cuántos camaradas obreros y obreras existen, exactamente, en nuestras fábricas, claro, primeramente, definiendo qué es una fábrica porque como decía un llanero camarita: las fábricas tienen que echar humo porque sino no son fábricas y, por lo tanto, tampoco hay obreros. Razón tenía este llanero camarita con tan sencillo argumento socio-político. Eso sí para que una fábrica, que sea fábrica, eche humo tiene que tener y contener las siguientes realidades: bienes de capital, es decir, máquinas que, realmente, funcionen; tiene que tener materias primas nacionales e importadas en función de las realidades actuales y heredadas de nuestra economía revolucionaria bolivariano-chavista; tiene que tener obreros y obreras porque sino quién carajo va a trabajar al lado de las maquinas; tiene que tener empleados administrativos; tiene que tener gerentes que diseñen la producción, los controles de calidad de los productos, que tengan un sistema de ventas y distribución de las mercaderías que, en conclusión, produzcan las ganancias correspondientes después de retirarle los gastos correspondientes para poder estimular tanto a los dueños de las fábricas como a todo el personal que labura en ellas sean gerentes, administrativos y obreros y obreras.

Nos vamos a permitir echarles un cuentico. En una contradicción con Oswaldo Barrero (aka: Otto) en aquellos lares europeos sobre qué definición personal le dábamos al concepto obrero, a nos, nos llevó a trabajar en una fábrica británica cuyos bienes de capital eran de principios del siglo XX. Ello nos llevó a compartir con nuestros camaradas obreros (no había obreras), las típicas conversas, conocer los tiempos del trabajo y, precisamente, comprender qué es la alienación del obrero. Es decir, a nos nadie nos va a explicar qué es un obrero más cuando en aquella fábrica el obrero no disfrutaba de las extraordinarias ventajas que tienen los obreros y obreras de hoy en día en el capitalismo de los países del denominado como primer mundo: tecnologías de punta, etc., etc., etc.

Ahora bien, otro tema de interés es el tema del campesino. Nos comentaba don Alcides La Rosa (aka: Tumuzza) que en nuestra querida Patria solamente hay unos 600 mil campesinos. Claro, aquella aseveración nos palpitó que casi nos levantamos de la mesa y nos vamos al campo a trabajar para que entonces la cifra subiera a 600.001 mil campesinos. Pero como nos somos muy desconfiado como buenos y excelentes anarquistas, inmediatamente, después que el pálpito se tranquilizó, nos recordamos que deberíamos diferenciar entre un campesino de un hacendado pero siempre considerando que uno no vive sin el otro. Pero ¿Qué es el campo? ¿Se debe analizar el campo desde detrás de un escritorio? Nos vemos por el canal de todos los venezolanos como el actual ministro del campo y/o como se llame esa lavativa, le está echando un camión de voluntades anarquistas para poder solucionar el problema de la alimentación desde anunciar la construcción de un galpón gracias a expertos que se las conocen todas más una hasta estar acompañados por personas ellas muy revolucionarias pero destacando que ese diputado quisquilloso de Yaracuy tiene más pinta de campesino que dichos acompañantos y acompañantas del ciudadano ministro.

Pongamos un ejemplo. En Yaracuy, por ejemplo, en San Pablo, todas las casas tiene un excelente patio trasero que podrían convertirse en pequeñas huertas familiares y, les garantizo, que los tomates que se dan allá y en Cocorote tienen el tamaño de una manga aragüeña y las hojas de la col para ese sancocho tan isleño con gofio yaracuyano pueden arropar una gallina ponedora (claro, se necesita el gallo enmochilao) pero hay dos (2) problemas: el primero es que en esos patios no cabe un tractor y el segundo es que hay demasiada generosidad oficial y muy poco anarquismo revolucionario bolivariano-chavista que nos permita reconocer quien es el campesino y campesina yaracuyana (eso si, donde están los cañaverales y el río pa´ir a comer un sabroso sancocho y cruzado). Pero el tema del campo no queda ahí. Analicemos el campo.

Tenemos tres (3) estados productores de arroz: Portuguesa, Cojedes y Guárico nos guardamos un cuarto lugar geográfico que podría producir tanto arroz que podríamos alimentar a don Pepe Mujica y todo su combo nacional. El tema no es que los descendientes de los italianos en Portuguesa no quieran trabajar sino que la semilla que viene de la queridísima y hermanada República de Colombia es medio chimba con baja calidad y bajísimo rendimiento a pesar que los italianos le han echado corazón a la producción arrocera. Ahora bien, hay que diferenciar entre el producto que sale del campo y su proceso industrial como hay que diferenciar entre el campesino y el obrero que trabajase en ese proceso de la industrialización del arroz (pregúntenle a la negra Antonia que se ofreció en montar una fábrica para procesar arroz cuando era gobernadora con tabaco en la vejiga y cargando toítico el tiempo su petaca con chimó de mujer del agro).

En ese escenario, lo más lógico para enderezar las cargas sería que esas fábricas fueran regidas (administradas, gerenciadas, peaso e´bruto) por la conjunción de dueños de fincas, campesinos, obreros y la comercializadora correspondiente, es decir, una especie de yugoslavización de la economía del arroz portugueseño (de Portuguesa, Venezuela porsí algún salío se le ocurre decir que los portugueses de CAP nos tienen jodidos). Es muy cierto que las Empresas Polar son un monstruo del arroz (y del mais) pero se puede competir en calidad, producción, productividad a nivel de la cosecha para, posteriormente, competir en la producción y productividad de la industrialización del arroz colocando la producción en mercados que están bajo la responsabilidad del camarada Rafael Ramírez: PDVAL, Pedevalito y otros hipermercados de la revolución. Solo por tocar un solo rubro agrícola.

Pero es que nos, los que semos anarquistas, semos arrechos también con tabaco en la vejiga pero sin petaca ni chimó sino que se lo pregunten a los seguidores del italiano aquel porque no semos escaparate de naide. Mi pana que no es ni conspirador ni, desgraciadamente, anarquista ni boliburgués me mencionó que su pana que tampoco es conspirador pero que si es boliburgués como semos nosotros ( lo de anarquista pero no lo de boliburgués porque los churupos alcanzan solo pa´l mercadito de los sábados en Guaicaipuro donde mi pana portugués, Manuel), le comentó que los anarquistas boliburgueses están muy preocupados porque no les bajan los dollares full y, para colmo de males, los obreros y obreras de su fábrica han decidido que toman el control de la fábrica porque y que los acusan (aún siendo boliburgueses) de que el gobierno revolucionario les da todos, toiticos, los dollares y ellos no solo se los embolsillan sino que se los llevan a los mayamis para esconderlos, claro, con la santa bendición del Papa negro. Según mi pana que no es ni golpista y mucho menos anarquista revolucionario bolivariano y chavista sino todo lo contrario les ha explicado a los obreros y a las obreras que ellos, sus panas boliburgueses, no tocan un solo dollar de los que el gobierno les entrega. Mi otro pana, el que también es anarquista como nos, me ha sugerido que le diga al camarada (¿o será, camarita?) Rafael Ramírez que le diga al presidente del canal que es de todos y todas los venezolanos y venezolanas que en ese programa que creo que lo mientan la noticia y/o algo así parecido le explique a los obreros y obreras que los dollares no se los entregan al solicitante (ese fue el vocablo culto que me espetó mi pana anarquista; vaya usted a saber como se come esa vaina) sino al que le vende la mercadería al empresario de acá, el que hace botellitas, plásticos, insumos, semillas y para usted de contar de esos productos que tanto se necesitan en las fábricas que echan jumo. Definitivamente, este país está de mollejón!

Yo que soy más desconfiado de lo que era mi Comandante fui corriendo a preguntarle a un camarita que se auto-califica como criollo de uña y casta (es decir, con prosapia comunista de larga data histórica, o sea, de aquellos tiempos de Machado, Juliac, Otero y algún familiar más salío que aquello de dama antañona) y me explicó que el tema de la revolución es más largo que una culebra y un chinchorro para estas cortas líneas que usted, compadre, le está tratando de explicar a los seudo-no-anarquistas-revolucionarios-bolivariano-chavistas y me dejó en ascuas, así no más!

En fin, que nos da la impresión que hay muy pocos y pocas anarquistas revolucionarios bolivarianos y chavistas que están trabajando para profundizar las contradicciones como diría mi camarita estalinista aquel que vive en Laponia; total que vamos a tener que nacionalizar hasta el gato de la casa para que agarren línea los denominados como contra-revolucionario-bolivariano-chavistas. Pero ¿Quiénes son esos contra-revolucionarios?

Post-data:

El marxismo fue parte inseparable de la cultura rusa con anterioridad a la Revolución de Octubre desde que se publicó por primera vez el Tomo I de El Capital en ruso (Fernández Ortiz, Antonio. Octubre contra El Capital. El nombre y el verbo. El Viejo Topo 313, febrero 2014, pp. 24-33). A buen entendedor

delpozo14@gmail.com



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Miguel Ángel Del Pozo


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