La Columna del Guerrillero

Guerra a los precios injustos

La cultura del consumismo en el pueblo venezolano tiene su origen con el nacimiento del boom petrolero, que tomo cuerpo en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, padre del derroche de los ingresos petroleros, que llegaron con los incrementos del precio del barril de petróleo en el Año 1975.

La llamada apertura petrolera trajo consigo un incremento en el ingreso de divisas al país, lo que provoco el interés de los comerciantes mayameros de instrumentar formas de cómo hacer para que esas divisas regresaran a su país y no se convirtieran en un instrumento para el desarrollo de la economía venezolana.

A tal en efecto  inventaron EL TA-BARATO DAME 2,con gran apoyo publicitario en los medios de comunicación local y con la complicidad de agentes del gobierno venezolano que, establecieron la política de otorgamiento de dólares  a 4.20,sin ninguna restricción y con todas las facilidades  para que semanalmente salieran del país rumbo a MIAMI contingentes de venezolanos de todos los estratos sociales de la población a comprar aparatos, equipos, ropas, calzados y todo tipo de baratijas pasadas de modas, con las que abarrotaban el mercado venezolano.

Modalidad comercial, que fue catalogada como LA CENTRIFUGA DEL DÓLAR, que consistía en la forma de evitar que esas divisas se estacionaran en manos del pueblo. Por un lado entraban y por otro lado se la llevaban con este modus operandi.

Allí comienza a operarse en la población una transformación en su hábitos de consumo, gracias a la inducción progresiva de los medios de comunicación, que fue despertando en el venezolano necesidades que no tenia, factor que fue determinante para que el comerciante nuestro que tampoco tenía vocación especulativa, fuese introduciendo cambios en su actividad comercial.

A raíz de esta desenfrenada carrera consumista que se despertó en los venezolanos, hizo que nuestros comerciantes cambiaran su patrón de conducta  y brotara la vena especulativa, que con el tiempo se convirtió en la regla central de toda persona que se dedica a la actividad comercial.

 Hoy día  la regla es: ganancia desmesurada, especulación y usura.

Hace años la actividad comercial se conceptualizaba como una profesión, en este momento un comerciante es sinónimo de especulador.

Por lo tanto la primera acción que debe implementar el gobierno para atacar uno de los males heredados de la Cuarta Republica es impulsar una intensa campaña en los colegios para inculcar  en  nuestros niños la cultura del consumo racional, toda vez que buena parte de la población adulta es esclava del consumismo arraigado por la publicidad engañosa de los medios de comunicación.

Mientras exista esa cultura no será fácil combatir con éxito temprano la especulación.

Son dos males que van parejos y que proceden de la misma fuente: los comerciantes convertidos en especuladores y los consumidores enfermizos. Los cuales se retroalimentan.

Este binomio es el responsable de LOS PRECIOS INJUSTOS, que afecta al resto de la población, que haciendo uso del sentido común, trata de deslindarse de esta enfermiza conducta, para proteger sus modestos ingresos.

El gobierno seguramente tratara de meter en cintura a los comerciantes que asuman un comportamiento contrario al interés de la Ley de costos y precios  justos.

Yo la hubiese llamado costos, precios y peso justo, porque hay que ver como roban con el peso, tanto los comerciantes establecidos, como los buhoneros, lo que se traduce en doble especulación al pueblo.

Eso parece ser una de las vía para contrarrestar los efectos perniciosos de la conducta especulativa de los comerciantes, sin embargo insisto que no todo se resuelve con medidas punitivas, hay que ir a la raíz del problema para proteger a las futuras generaciones, para que no sean víctimas de los padecimientos que hoy vive la población, producto de ambos males EL CONSUMISMO Y LA ESPECULACION. Y por otra parte hacer realidad la tan cacaraqueada política de producción.

 Habiendo suficiente producción, atacamos la escases que sirve para incrementar las ansias al consumismo y le quitamos insumo a los especuladores.

En consecuencia propongo al gobierno que dicte  un decreto de guerra a muerte a LOS PRECIOS INJUSTOS, con competencia para ejecutarlo únicamente el poder popular participativo y protagónico, que es donde se encuentran los verdaderos dolientes de las acciones de los INJUSTOS.

En esta reciente Semana Santa, uno de los malestares que mas aquejaron a los temporaditas, fueron los precios injustos que encontraron en su recorrido por Venezuela. Vaya Ud. a saber quien le autorizo tales incrementos o bajo qué criterios le ponen precios a las cosas.

Viendo el comportamientos de nuestra sociedad  que se resiste a cambios profundos, estimo que lo que se impone es una revolución cultural, si queremos construir una sociedad socialista.

                                           



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Hernán Urbina

Guerrillero Ayer. Combatiente Siempre.

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