La paz, justa e igualitaria

La paz, es el primordial umbral para la defensa a los derechos humanos. Es la cotidiana faena, en la ardua búsqueda, que todos los terrícolas racionales anhelarían atesorar, abrazar, restregarse y cubijarse en ella. La paz correspondería ser justa e igual para todos. Es la insuperable vía, hacia la armonía entre los hombres y mujeres. Es complicadísimo salvaguardar la avenencia por la paz, ya que se fundamenta, con la participación de todos los mortales, quienes lamentablemente somos imperfectos y obligados a equivocarnos, sin excepción.

En nuestra gran nación, como en todos los países internacionales, colisionan dos descomposiciones y tendencias indiscutibles, por el enfoque de la paz. Ambas perspectivas asume evidentemente la concordia en sus intenciones, pero dolorosamente unas pequeñas discrepancias o enfoques políticas, mancilla la fundamental inclinaciones, repercutiendo el tan ansiado paz, justa e igualitaria, para toda la patria.

Estas discrepancias se radicalizo, logrando injustamente la división en la sociedad venezolana. Los dos desean la paz, pero cada una posee distanciada cualidad de interpretar el acuerdo a su interés. Cuarteada la sociedad, la bendita paz se aleja de las calles venezolanas, y se encuentra a disposición de los pávidos y obtusos, quienes prefieren incendiar el país, sin tener la impugnación de cómo y cuándo termina este vehemencia.

La paz, se encuentra en peligro, ya que los supuestos venezolanos paladines de la oposición, no representan o personifican la totalidad de los venezolanos, quienes opositan al gobierno constitucional o la revolución, con todo derecho, por las variadas penurias que se vive en Venezuela. Consientes de la chifladura, esquizofrenia y desesperación de sus paladines, no están de acuerdo que se rompa el hilo constitucional, ya que la paz, se desaparecerá de todo el territorio nacional.

Lo insólito y nunca percibido en la tradición de la humanidad, cohabita en nuestra querida, libertadora y revolucionaria patria. Todos aquellos quienes apoyan al oficialismo, en este momento, toleran reservadamente, son considerados, en búsqueda de la paz y evitan la confrontación verbal con los opositores, quienes son los agresores, insultan, difaman, gritan, amenazan, atemorizan y agreden a quienes apoyan al gobierno. A principio de esta revolución, habría que mostrarse de acuerdo que la mayoría de los chavistas y anti chavistas, no sabían porque apoyaban u objetaban al Chávez.

A principio de la revolución, los afectos a Chávez, en su mayoría eran ignorante, iletrados, inexpertos en la política e historia nacional y mucho menos internacional, eran vulgarmente lerdos, llenos de odio y resentimiento social. En cambio, la oposición, era todo lo opuesto, fueron los que parecían ser los pacíficos, linces, considerados, instruidos e ilustrados.

Después de quince años de revolución blanca, pacífica y bolivariana, la quimera se alteró. Los opositores, teóricamente los perspicaces, leídos y bien formados, evolucionaron, ya que en la actualidad, se comportan como los chavistas a principio de la revolución, la mayoría sus filas muestran el lado disimulado y extraordinario, sus ignorancias traspaso las abundancias, sus odio se desbordo, sus actos desquiciado se apremio, sus agresión rebaso lo ficticio y sus resentimiento en contra los supuestos mediocres, se desarrollo en la vergüenza.

En cambio, ahora me quedo sorprendido con los supuestos lerdos chavistas, ya que demuestran una madurez increíble, unas prudencias abultadas, sus comprensiones de las querellas nacionales e internacionales, sobrepaso lo imaginario, sus paciencias se incremento, sus resentimientos y odios a las clases más pudientes se enfrió. La mayoría de la conciencias de los chavistas, evolucionaron y son ejemplo para la humanidad.

Solo en nuestra república, sucede lo asombroso e inexplicable, los de clase baja supuestamente llamados mediocres chusmas, persiguen y anhelan la cotidiana y necesaria paz, en cambio, las clases más pudientes escudándose, con los inocentes, libres de toda culpa, manipulados adictos, los utilizan como borregos y al término de sus necesarias y objetiva protestas, mandan a los mercenarios para que alteren la paz. Solo en esta revolución, los adinerados protestan y los pobres buscan la concordia. Solo en Venezuela, quien apoya al gobierno que está en el poder es difamado, y al contrario quienes apoyan a la oposición abusan del poder de la cual no tienen.

Viva la paz justa e igualitaria.



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Jaled Ali Ayoub Bazzi


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