Apretamos la mano o los violentos nos aprietan el cuello

La derecha golpista venezolana, refugiada en 2002 en la Coordinadora Democrática (CD) y actualmente en la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), jamás ha renunciado a sus aspiraciones de acabar con la revolución bolivariana por la vía violenta y de hecho el golpe iniciado en diciembre de 2001, dirigido a consumar el magnicidio contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías. jamás ha sido desarticulado y por el contrario ha venido siendo objeto de evoluciones en su formula, manteniéndolo como golpe blando, hasta ahora que quieren reeditar el formato utilizado contra Evo Morales en Bolivia, donde fue derrotado por el pueblo y sus líder, pero actualmente siendo nuevamente ensayado en Ucrania y en Siria, (La quema de las ciudades), para forzar el clima de ingobernabilidad y recurrir a la intervención armada extranjera.

El formato es el mismo, entrenamiento de mercenarios drogadictos para luego introducirlos en las diferentes ciudades del país, con la finalidad de infiltrar manifestaciones convocadas con carácter pacífico para engañar sobre todo a jóvenes desorientados, que luego se ven envueltos en las escaladas de violencia tal y como ocurrió en las manifestaciones convocadas para el 12 de febrero por delincuentes habituales que fungen de dirigentes de los restos de partidos políticos de la IV República, quienes son financiados por la Central de Inteligencia Americana, a través de las diferentes fachadas que mantienen este agencia criminal en el mundo entero, con fachadas de ONGs, para financiar a terroristas que se encargan de desestabilizar a los regímenes democráticos que no responden a los intereses del complejo militar, industrial y comunicacional, órgano ejecutor de las políticas globalizadoras del Club Bildelberg, que pugna por imponer su proyecto de la dictadura global financiera, económica y tecnológica, a través del uso de la guerra de IV generación y del poderío militar, que cuenta con el mayor presupuesto del mundo, como maquinaria de la muerte, que durante el siglo veinte y lo que va del XXI continúa invadiendo territorios y arrasando pueblos, para apoderarse de sus recursos naturales y posiciones geo estratégicas, que le permitan afianzar y consolidar su dominio universal.

Desde hace doce años venimos denunciando y alertando que con delincuentes comunes disfrazados de dirigentes políticos no se puede dialogar, porque utilizan la buena fe del gobierno para oxigenarse y ganar tiempo para el desarrollo de sus planes terroristas.

Gracias, quizás a la grosería y a la sanguinaria conducta de estos sujetos apátridas y mercenarios, el presidente obrero Nicolás Maduro Moros, ha tomado la decisión de mandar a parar el bochinche y, este 12 F, día de la juventud venezolana, cuando se conmemora el bicentenario del heroico acto del General en Jefe José Félix Rivas y un puñado de estudiantes universitarios, que oportunamente apoyados por Campo Elías derrotó en la población de la Victoria, en la región central del país a los sanguinarios realistas José Tomás Boves y Tomás José Morales, cuyas fuerzas bajo su mando superaban cuatro veces a los patriotas, declaró la guerra al terrorismo.

Mano dura camarada, no importa que lo tilden de dictador y de lo que quieran, al fin y al cabo para la canalla mediática internacional, usted no es más que el sucesor del “Tirano” Hugo Rafael Chávez Frías. Dictador que cometió el crimen de lesa humanidad de visibilizar a 20 millones de venezolanos que no existíamos para la burguesía parasitaria que desde la invasión europea a nuestro mundo desangraba al país y disponía de su población a su real saber y entender. Abrió las puertas de la universidades a más de cuatro millones de bachilleres, que muchos ya habían alcanzado la tercera edad, esperando un cupo para proseguir estudios.

Llenó el territorio nacional de universidades e institutos tecnológicos y puso en vigor la municipalización de la educación universitaria, para que toda la población sin distingo de clase

social, religión, étnica u orientación sexual o partidista pueda tener acceso a la formación profesional, creo la misiones educativas para hacer de Venezuela territorio libre de analfabetismo y garantizar a todos, el derecho a la educación, desde inicial hasta universitaria completamente gratis. Creo la Misión Barrio Adentro, con el apoyo del gobierno cubano, para garantizar a cada venezolano, hasta en el más apartado rincón de la patria, salud de calidad. Creo la Misión en amor mayor, para que cada adulto mayor cotizante o no del Instituto Venezolano del Seguro Social, tenga su pensión digna que le garantice una vejez libre de traumas. La misión Madres del Barrio, para apoyar a las madres solteras y de escasos recursos económicos. Misión Ché Guevara para ofrecer oportunidad de formación para el trabajo, a miles de jóvenes que no tenían empleo ni oficio definido, promulgó una Ley de Tierras que devolvió la vida a nuestro campesinado, acorralado y sometido al exterminio con las políticas neoliberales de la IV República; en fin creo todo un conjunto de políticas sociales que rescató de la condición de esclavos a millones de venezolanos de diferentes edades a partir de los seis años.

Su prédica y su permanente contacto con el pueblo hizo del venezolano, el más politizado del universo y su ejemplo ha sido seguido por las naciones de Latinoamérica, el Caribe, África e incluso de la “Culta Europa” y Estados Unidos de Norteamérica, donde la llama del bolivarianismo continua prendiendo la pradera.

Entonces camarada, si somos herederos de ese bárbaro dictador, que el 13 de abril de 2002, luego que el pueblo en unión cívico militar echó de Miraflores a los criminales fascistas, que lo habían secuestrado y que pretendían aplicarle la pena de muerte, regresó a su puesto de presidente y en vez de venir con un Decreto de suspensión de garantías y con todos los hierro contra los facinerosos que habían asesinado a decenas de venezolanos en las calles de la patria, durante los días once y doce, se presentó ante las cámaras de la TV nacional e internacional, con un crucifijo, ofreciendo perdón a sus verdugos y llamando en nombre de Dios a la reconciliación y a la paz nacional, continuemos adelante, con su legado, pero esta vez más democráticos. Encerremos a los cuatro delincuentes habituales, que fungen de líderes de la oposición violenta y sometamos a tratamiento psiquiátrico colectivo a todos disociados psicóticos que han caído en esa red de distribución de drogas y armas, que hoy tiene como consigna central “Vamos a la calle por la salida”.

Ya está bueno de tolerancia camarada, presentemos excusas a nuestro comandante eterno, pero apretemos la mano o los violentos nos aprietan el cuello.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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