¡A votar el 8-D por el Socialismo Bolivariano!

Reflexionando sobre nuestro proceso y las elecciones del domingo, pensaba en mis hijos, en mi familia, en mi pueblo, en la patria grande, en el mundo y en el universo. Pensaba en que sería de Venezuela si perdíamos la independencia tan duramente alcanzada, si perdíamos el ideal y el impulso de transformación, de cambio, de revolución que el Comandante Chávez logró generar en nuestros pueblos. Pensaba en que sería de Venezuela si el liderazgo del proceso bolivariano cambiara su amor por el pueblo y el ideal de justicia, igualdad y felicidad, por intereses individuales o de pequeños colectivos. Pensaba en que sería de nosotros si retrocedemos en los logros sociales y detenemos la fuerza de la organización popular y de las comunas. Y concluí una vez más (http://www.aporrea.org/actualidad/a168979.html), estamos en una confrontación de clases sociales, o el pueblo vence definitivamente a la clase dominante, o esta volverá por sus fueros a someter al pueblo y a entregar la independencia y la riqueza nacional.

Hasta hoy, el devenir de los acontecimientos ha develado claramente la naturaleza clasista de la confrontación económica y política que se está dando en nuestro país. La clase dominante y sus agentes, a través de un salvaje ataque contra la economía, generando fuga de divisas, escases y encarecimiento de bienes esenciales; a través de los saboteos al sistema eléctrico e instalaciones de la industria petrolera; a través de feroces campañas mediáticas para desacreditar y deslegitimar al gobierno en general y a los líderes en particular, para promover la duda y la desconfianza entre nosotros mismos, para llenarnos de miedo, angustia y desesperanza.

Es de humanos, que en el fragor de la confrontación, tanto física como mediática, la vista se obnubila, se alteran los nervios, nos ponemos sudorosos; nos ataca el vértigo, la incertidumbre; por lo que solo vemos nubarrones y tormentas. Nos invade la duda, y empezamos a desconfiar de todos, nos volvemos hipercríticos y nos vemos rodeados de enemigos. Pero como revolucionarios no podemos permitir que esto nos pase, porque nuestro desconcierto es ventaja para nuestros contrarios, es ventaja para las fuerzas del mal.

El pueblo venezolano todo, el llano y humilde pueblo de nuestra geografía, tiene posibilidades reales de vencer, tiene posibilidades ciertas de alcanzar el socialismo bolivariano. Pero para ello, en primer lugar, tiene que derrotar a los enemigos del pueblo el 8 de diciembre. Derrotarlos significa ganarles ampliamente, tanto en número de alcaldías y concejalías, como en número de votos. Claro está, para lograr este objetivo debemos participar activamente en todo el proceso electoral y votar masivamente.

Pero este voto del 8D va ser un voto consciente, rebelde, insurgente y amoroso. Es en primer lugar un voto de confianza para el liderazgo del proceso, a pesar de todos los pesares, dejemos de lado las dudas y las reservas, y apoyemos con alegría a todos los candidatos del proceso.  En segundo lugar, es un voto de compromiso, de que vamos a participar protagónicamente en la construcción de una Dirección Colectiva del proceso bolivariano, que nos permita llevar adelante el Plan de la Patria y por ende transitar hacia el socialismo bolivariano.

Hoy más que nunca, todos los venezolanos, deben tener la profunda convicción, de que el proceso que transita nuestra nación, nuestra patria, nuestro país; representa la esperanza de todos los pueblos del mundo, de que es posible construir sociedades donde reine la justicia, la solidaridad, la paz y el amor.

rodriguezvl2002@yahoo.com

 



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Victor Luis Rodríguez Rojas


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