Lo que Maduro le contó a la revista "El Viejo Topo" (Parte I)

La revista “El Viejo Topo”, es española. Sus periodistas se trasladaron hasta el estado Cojedes, Venezuela, donde le hicieron una extensa entrevista. Por lo que haremos dos trabajos para Aporrea: Parte I y más tarde la Parte II. “El Viejo Topo”, es en la actualidad, una revista de izquierda. La mayoría de sus colaboradores pertenecen a la órbita marxista. La entrevista se realizó en el marco de lo que se ha dado en llamar “El gobierno de calle”. Y al momento de la entrevista se encontraba el Presidente el estado Cojedes, cumpliéndole al pueblo cojedeño con su propuesta, y, por otro lado, oyendo sobre los problemas que presenta el estado llanero.

Los periodistas de la revista se impresionaron cuando Nicolás Maduro los invitó a subir al carro, y antes la ausencia del chofer, el tomó el volante y puso en marcho al vehículo. También les impactó el lenguaje llano de Maduro. “Nicolás Maduro no tiene pelos en la lengua. Al pan pan, y al vino vino”, comentaron los entrevistadores. Nos dice: “¿tienen listo la grabadora? Arranquen a preguntar, que para luego es tarde”, mientras continuaba manejando el carro. Habla el Presidente:

“Nací y crecí en la Caracas de los sesenta, de los setenta. Me crié en una barrio, cercano a las instalaciones de la Universidad Central de Venezuela. Era una época de convulsión social y política. Se produjeron grandes luchas, concentradas sobre todo en un poderoso movimiento estudiantil, universitario y de educación media. Recuerdo, siendo aún muy pequeño, los allanamientos en la Universidad Central de Venezuela. Reitero que yo nací y crecí enfrente de la iglesia de San Pedro, en una comunidad clase medida popular, y desde allí se podía apreciar todo los desmanes que se cometían contra la UCV. Tanto los gobiernos de Raúl Leoni, adeco, como del de Rafael Caldera, copeyano, allanaron y hasta cerraron por un tiempo a la UCV. Eso fue en el década de los 60 y 70”

“Mi papá era un hombre de izquierda, militaba en el partido Acción Democrática. El mantenía una posición izquierdista, crítica y de conciencia social. Se separó de AD y, más tarde, fue fundador del Movimiento Electoral del Pueblo, liderado por el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa y uno de los más queridos dirigentes de AD. Su salida de ese partido se produjo porque le robaron las elecciones primarias de donde sacarían el candidato presidencial de Acción Democrática. Era la época del robo de votos y de una frase que aún se oye por allí: “Acta mata voto”. Era la manera de robarse los votos de los más los partidos más débiles. A través de esa práctica perversa: “Acta mata votos”, cambiaban los resultados, siempre a favor de AD, y más tarde de Copei”.

Y así el presidente Nicolás Maduro, salida de las propias entrañas del pueblo venezolano, en la Caracas de aquel entonces, le sigue contando sus vivencias a los periodistas de “El Viejo Topo”, como dijimos, revista española, que le dedicó la portada, cuando se pública esa entrevista. En su relato, Nicolás Maduro, a los periodistas españoles, enfatiza en que en la década de los 70 entró a estudiar bachillerato en el Liceo Urbaneja Achel Pohl, donde comenzó a militar en el Frente de Unidad Estudiantil. Luego ingresó a una organización revolucionara llamada, para el entonces: Ruptura, que “era la parte legal del Partido de la Revolución Venezolana (PRV), que operaba en la clandestinidad, dirigida por Douglas Bravo. Quien más tarde se convirtió en el Comandante más destacado de la guerrilla venezolana de los años 60”.

Cuenta Maduro a sus entrevistadores, que él era deportista cuando joven. Practicaba muchos deportes, pero el preferido era el beisbol, donde llegó a integrar a varias selecciones, del beisbol nacional juvenil. También participó, siendo jovencito, en actos culturales, donde destacaba el cine club y el teatro popular. Igual la música popular, la salsa, el rock, y “un poco de todo”, afirma. “Yo toqué en varios grupos de salsa, y organizamos el “Movimiento de Jóvenes Rockeros de Caaracas”, pos los años 80. Yo era miembro del “Grupo Enigma”. Esa es una de las cosas que le gustaba a quien, hoy día, tiene el gran peso y responsabilidad de continuar la obra del Gigante Hugo Chávez Frías, quien, dicho se de paso, fue quien lo postuló para que fuera su sucesor. Así son las cosas (quitándole prestado a Oscar Yánez, periodista también su famosa frase, cuando narra sus anécdotas, y que lo hace de mil maravillas). Continuaremos en la segunda parte.


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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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