Entre tanto

Ataque al sistema nervioso de la economía

Quizás pudiera decirse ataque al corazón de la economía  porque, finalmente, lo que quiere conseguir el gran capital al atacar la economía venezolana es paralizarla y lograr la reacción de las y los afectados, especialmente quienes mayores dificultades pudiesen tener  para el acceso a los bienes y servicios. Sin embargo, es mucho más preciso referirnos al sistema nervioso de nuestra economía, porque de lo que se trata, precisamente, es de desquisiar al pueblo y llevarlo al caos.

La economía capitalista, no lo olvidemos, está basada en la explotación de la inmensa mayoría productiva, trabajadora, por parte de una minoría que acapara en sus manos capital y medios de producción. Es lo que se conoce comúnmente como explotación de clases. El principio básico de esa relación de explotación se basa en el hecho de que la mayoría que es explotada no tiene absolutamente nada para vender, para intercambiar y, por tanto, debe ofrecer a cambio lo único que posee, su fuerza de trabajo.

El vendedor de su fuerza de trabajo, es, al mismo tiempo, un ser extrañado, ajeno, a lo que produce. No produce para sí ni para la satisfacción de sus necesidades, sino que produce para otros que poseen un poder adquisitivo que les permite acceder a lo que alguien extraño produjo para no se sabe quién. Y, si, por alguna razón propia a los mecanismos del consumismo, el productor lograse comprar lo que produjo, también lo hará sin llegar a reconocerse en el mismo.

Ahora, Venezuela se encamina, desde 1999, luego de la victoria electoral del Comandante Hugo Chávez, hacia la construcción de un proceso de producción en el que no haya explotación de seres humanos entre sí. Muchos han sido los ensayos, pequeños, medianos o grandes para acercarse a ese esfuerzo de transformación radical, que es la esencia de toda verdadera revolución. Desarrollo endógeno, cultivos hidropónicos en todos los espacios, pequeñas empresas de producción cooperativa, medianas y  grandes empresas de producción socialista. En fin, un deseo militante de la Revolución Bolivariana, de romper con el capitalismo e ir construyendo el socialismo, aunque las condiciones del primero sigan intactas hasta tanto puedan destruirse de manera radical los conceptos y valores sobre los cuales se sustenta.

El asunto es que el capitalismo encendió sus alertas ante los discursos de inconformidad y rebeldía, anticapitalistas, antiimperialistas y, más tarde, de prédica claramente socialista, pero no se sentía aún atemorizado porque, quizás lo tomaba como palabrerías y, finalmente, las palabras se las lleva el viento. Lo que no había logrado entender el dominio del capital, es que el trabajo de este socialismo de nuevo tipo, se construye de una manera diferente, en democracia, pero con perseverancia y sin declinar en los propósitos.

Es por esto que, acorralada la fiera del gran capital, éste recurre al uso de las garras de sus sistema económico para intentar asfixiar los modestos que se han emprendido desde Venezuela, hace unos tres lustros. Es por eso que la economía capitalista transnacional y sus aliados nacionales, atacan hoy el sistema nervioso de la naciente economía socialista venezolana y lo hacen con furia, especialmente en la producción y distribución de bienes alimenticios, vestidos, calzados, artículos de aseo personal  y farmacéuticos. Al tiempo que atacan la producción y distribución eléctrica y otros ámbitos frágiles como el de la producción de papel y otros insumos para la fabricación de periódicos, revistas y libros.

Nada es inocente en esta guerra a muerte por la que el capitalismo pretende eternizarse en el mundo entero. Y su ataque está dirigido especialmente hacia los puntos neurálgicos de países que, como Venezuela, se propusieron avanzar en revolución hacia la consolidación de su soberanía, de la defensa de la multipolaridad, la derrota del pensamiento único, el afianzamiento de la independencia y de la Patria socialista. ¡Resistir, avanzar y vencer!, son nuestras divisas.

 



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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