Revolución por representación

Estamos inundados de la frase democracia participativa, sin embargo, esta no significa que el pueblo este participando directamente en la toma de decisiones políticas o seamos bien representados por el asambleísmo, alcaldes, gobernadores ni el partido, los hechos nos enseñan otra realidad cada vez que hacemos mercado o en el diario vivir, ahí, es difícil no darse cuenta de lo que ocurre con los mismos problemas que aquejan a los venezolanos y venezolanas que ya estoy cansado de repetir.

Somos una mayoría circunstancial que colocamos en el poder una minoría dominante, es lo que se ve, esa nuestra participación sin cultura revolucionaria que no puede eliminar la representación en el ejercicio del poder, estas ofrecen limitaciones para que el pueblo pueda cambiar la cosa pública, dificultades tan sustanciales que las asambleas de calle, debates, votaciones, no resuelven, porque, además, el pueblo o no sabe o sabe muy poco o no le interesa una verdadera participación revolucionaria.

Ya mismo, en diciembre, elegimos a nuestros representantes para que decidan sobre nuestras ciudades saturadas de problemas y con un partido que es una tesis revolucionaria abierta para época de elecciones, el PSUV es toda una emotividad pasajera, llena de discursos demagógicos, en ella cabe toda la ignorancia del pueblo respecto a la participación política.

La Asamblea Nacional, las asambleas de calle, las consultas, 14 años después ya sin Chávez, estas prácticas representativas no han suprimido estas costumbres en la democracia ¿Por qué? Porque simplemente el pueblo y los diferentes poderes se acostumbraron a esta cultura o porque la misma revolución no ha hecho lo suficiente para superar la representación por estar muy arraigado el sectarismo, el burocratismo, el conformismo y el neoliberalismo o por todas estas causas que luego conducen a los sondeos. Los sondeos son otra fórmula representativa para que las decisiones sean tomadas por los elegidos, ellos interpretan lo que a su juicio es la voluntad del pueblo.

De alguna manera puedo decir que el poder recae en la mayoría de los electores pero esto no significa que sea toda la masa y menos todo el pueblo, y esto para nada le interesa a las sociedades porque se les enseño que la mayoría que gana eso es democracia, pensar así nos ha llevado a confundir la revolución.

Mayoría de alcaldes, gobernadores, mayoría en la Asamblea, estamos listos, eso es revolución, pues no, no lo es, es tan solo una minoría que una vez en el poder no interpretan la revolución para ir a un socialismo, terminan ejerciendo la representación política porque es lo único que conocen, con el sectarismo tan arraigado en su ser ¿qué participación puede haber?

Llevamos más de una década y nuestros representantes, todavía tratan de entender la voluntad popular, en ese tratar se les pasa el tiempo, no pueden entender su papel en la cúpula porque no son revolucionarios, la mayoría no lo son; los vemos de rojo, con boina tipo Che, hablando del camarada Chávez, mientras el pueblo ignorante los elegimos como nuestros representantes, así, nuestras libertades y derechos revolucionarios se dilatan y se esfuman poco a poco como el recuerdo del presidente Chávez, a pesar de todos los esfuerzos que hace Telesur por recordárnoslo.

Una revolución al socialismo es con mucho más modesta de lo que hemos aprendido en estos 14 años; una revolución es más modesta por la sencillez, hermandad, camaradería, solidaridad que da el conocimiento, con ese saber se puede interpretar de mejor manera la convicción social ejercida por las propias visiones del pueblo, por sus necesidades, intereses que forman los conceptos socialistas.

Si no cambiamos nuestra mentalidad representativa no podemos aportar de mejor manera a la revolución, seguiremos sosteniendo una nueva oligarquía representativa con atribuciones para interpretar la revolución con sus esperanzas, ideas, incluso, interpretar nuestros sentimientos.

En “los sueños de la razón” de José Marina, dice “no se puede evitar la oligarquía, asambleístas, ministros, Buro, jueces, fiscales, el ejecutivo con sus entornos, por mucho que los discursos hablen de igualitarismo, las oligarquías son inevitables.

Existe lealtad en la masa lo cual celebro y aplaudo porque sin esa lealtad, hace rato, el mismo chavismo estuviera interpretando la legalidad de esos mandatos por los asuntos económicos relacionados con el mercado negro del dólar, por la especulación que nos come vivos, por la inflación, por la violencia, etc.

Vivienda, vestuario, alimentación, pasajes o cualquier proyecto que involucre recreación y crecimiento personal o familiar, son imposibles con nuestros salarios, la especulación se come vivo al bolívar.

La experiencia nos dice que las leyes habilitantes, más de 200 en estos años, no mejoraron la situación en el pasado, no resolvieron los problemas que hoy buscamos solucionar con ese poder especial, si lo hace en buena hora, sin embargo, sigo considerando que no se trata de mas leyes se trata de practicar una cultura revolucionaria.


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Raul Crespo


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