Primero provocador, ahora “insensato e intrigante”, me confieso Presidente Maduro

Camarada Maduro, parece que Ud. no está leyendo bien a Aporrrea, la verdad es que dudamos que tenga tiempo de hacerlo, pero lo que si queda claro después de sus comentarios acerca del “affaire” Samán-Fleming, es que quienes le han hablado de las opiniones que se expresan en Aporrea se han ocupado de mal ponernos con Ud., lo que ha generado que nos vuelva a descalificar nuevamente acusándonos ahora de “insensatos e intrigantes”. Ya antes nos endilgó a los aporreadores el epíteto de “provocadores”, al referirse al mismo caso. No debemos negar que a muchos y muchas de nosotros pudo habérsenos pasado hasta la mano, al descalificar a los involucrados en el hecho, especialmente al Ministro Fleming, pero le quiero confesar que se equivoca Ud. al descalificar a quienes estando en la misma acera, pero con opiniones disidentes, apoyamos a la Revolución e intentamos apoyar a su gobierno desde la “crítica” que invita a la autocritica a quienes tienen la responsabilidad de conducir el proceso revolucionario.

Por mi parte, hace días decidí dejar de lado el tema Samán, especialmente considerando que el propio Samán parece que asumió mantenerse en su gobierno, por ahora, entendiendo posiblemente que los escenarios no dan para más, pero sin la ingenuidad de pensar que lo que le ocurrió, tanto cuando “salió” por primera vez del gobierno de Chávez como ahora en la Presidencia del Indepabis, es mera casualidad. Si así fuera, hay que respetar la decisión de Samán, sin dejar de estar alerta con lo que acontezca en adelante.

Una de las tantas virtudes que siempre tuvo el Comandante Chávez, repetido insistentemente por quienes estuvieron cerca de él, fue la capacidad de oír y más que oír de escuchar a la gente. Escuchar a todos y escuchar de todo. Muy posiblemente lo que mejor podía escuchar el Comandante era la crítica, especialmente la crítica de quienes apoyando sus ideas podían, estando en la misma acera, señalar errores y equivocaciones que se estaban cometiendo en la acción del gobierno.

El Comandante después de escuchar, con mucha atención siempre, se daba su tiempo para la reflexión y seguir consultando y después desarrollaba la estrategia adecuada para responder, pero más que eso para “convencer” a quienes, por la razón que fuera, no estaban aún convencidos de lo que se estaba haciendo y de las razones de porque se hacía. Eso Ud., Presidente Maduro, lo sabe mejor que nadie, porque le tocó vivir mil experiencias de este tipo. El método que más utilizó el Comandante fue el de escuchar con mucha atención.

Nuestra revolución tiene la tarea fundamental de convencer, más que vencer debemos convencer. Tiene Ud. y su equipo la tarea de convencernos a los Aporreadores de que las decisiones son las correctas y las acertadas. Piense que si Ud., y quienes le acompañan en su gestión, no son capaces de convencernos a quienes estamos en su misma acera, cómo convencerán a quienes le adversan o a quienes tienen dudas. Esa capacidad de convencer a tantos a la vez de lo correcto de las acciones y de las decisiones definió el liderazgo irrebatible del Comandante Supremo.

No dejaremos de provocar desde la trinchera de Aporrea, le confieso, estamos empeñados en “intrigar” contra los enemigos de la revolución Bolivariana, sean declarados o estén solapados.

Chávez Vive, la lucha contra la corrupción sigue.


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Carlos Luna Arvelo


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