Cilia, la canciller itinerante, del presidente Maduro

Antes, en la IV-R, la esposa del presidente que llegaba al poder, se le llamaba y ejercían la función de primera dama de la República de Venezuela y, ella en alguna oficina con sus ideas y vocación de servicio, se atornillaba a la presidencia a ver en qué ayudaba publica y privadamente en algo que fuera útil en el mandato del esposo y, al país. Aunque fueran seleccionándole las corbatas y, los trajes que su marido como presidente luciría a diario y pocas veces estaban al lado de éste, salvo en contadas ocasiones del rígido ensamblaje entorno protocolar de actos festivos, de lo contrario, cada quien actuaba por su lado, administrando y entregado en lo que debía hacerse, cualquiera el interés de cada quien.

Pero como todo en la vida cambia y de la IV-R, pasamos inmediatamente, a la V-R con lo que ese tipo de personaje pasó a la Historia, quiérase o no: como algo que le dio importancia a la actuación de esas damas y, aunque habiendo primeras damas, algunos de los presidentes que tenían su segundo frente como secretarias, pasaban a segundas damas de donde han quedado casos bien notorios en que alguna de ellas llegó a uniformarse y convertirse en generala y mandar más que el presidente sin ser elegida, como lo hace Capriles cuando sale fuera de Venezuela a donde llega como “presidente aislado” y hasta se le rinde honores que indignan al país y, lo convierten a él en el hazmerreír internacionalmente de la política venezolana con: “yo gané las elecciones, pero no cobré por el CNE” y cosas por estilo sin vergüenza ninguna que, tampoco tiene primera dama que en que si alguna vez se encaramara en el poder una mujer, tampoco tendríamos primer damo, por aquello de lo que es igual no es trampa, y Capriles no se ha dislocado por andar solo, porque llegado el día se casa y entonces otro gallo cantaría y, más si asume el “poder” perdido.

Decíamos arriba que, como los tiempos cambian y habiendo dejado el presidente Chávez de tener, primera dama, que sí la tuvo. La preocupación y las labores inherentes de acercamiento del círculo de complementariedad a la presidencia se perdió al no tener nueva compañera legalmente como ahora lo ha hecho el presidente Maduro con Cilia Flores que ya es de Maduro y, como a ella no le gusta estar a la retaguardia, ni en la casa fregando y lavando corotos, ni haciendo mercado en Mercal o Pdval, o cocinando ni viendo televisión y sin cargo aparente, porque lo de primera dama se revirtió en el proceso y ahora es la compañera del presidente que, pasa a ser la “Primera Combatiente” que tiene que estar en todos los frentes, menos los hogareños por ser fastidiosos y pesados, además de rutinarios que no dan personalidad política a las mujeres y más bien acaba con ellas, mientras que sus maridos disfrutan y, es que siempre vemos a Cilia en primera fila, observando a Nicolás en todo lo que expresa y hace y, cuando no está sentada frente a él está a su lado y sino detrás de él, pero en alguna parte tiene que estar que se haga notar que está con el presidente y, con ello confirma de su gran lucha presencial de notoriedad de llegar hasta donde ha llegado sin ninguna pizca de habilidad política, habiéndose calado a Nicolás en las malas y sin formalizar su unión de años de almas juntas sin tener en un papelito lo que legalmente tenía que escrito –esposos- y, dejar de ser una atada, aunque con hijos y nietos y, tuvo que ser Jorge Rodríguez que como psiquiatra, pasó, a ser el casamentero de la revolución que los metió por fin en el espacio conservador de los comprometidos bajo juramento con firmas de por medio.

Y, esa función de acompañamiento es más hermosa y menos fastidiosa de estar repartiendo juguetes y regalos a los carajitos y carajitas de los barrios o, asignando casas. No señor, todo eso quedó en el pasado y se es más útil y revolucionaria por demás bregar al lado del marido presidente, aunque sea con la vista que a veces molesta en grado sumo cuando el camarógrafo que está detrás de la cámara la enfoca toda seria o aplaudiendo o riendo, pero no deja de enfocar su presencia, su altivez de compañera y combatiente y, si es en el exterior en el exterior está ella, luchando por la Patria, Patria, Patria querida –¿lo recuerdan? Hoy tenemos Patria y, tantas cosas por hacer con pocos desempeñando muchos cargos, pero…, así lo quiso el destino y, tantos casos de corrupción por echar por la borda a la justicia y el ministro Fleming alzado contra Samán y ¿éste no es el mismo que pasó por Hipódromo Nacional y qué de cosas no, haría algo bueno allí? Y las mafias desatadas. ¿Entonces Cilia, demuestra de lo que eres capaz? No defraudes al presidente Chávez que, Maduro es tu esposo.


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Esteban Rojas


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