La acción revolucionaria

La crisis estructural del capital no permite a las clases sociales una actitud pasiva en la aguda confrontación que se libra a escala internacional. La burguesía lucha por preservar su dominación y no se detiene en el uso de cualquier medio. La actuación de las naciones capitalistas europeas, incitadas por EEUU, contra Evo Morales demuestra el cinismo que las caracteriza. El capital ha agotado todos los recursos que le permitían encubrir sus más secretos propósitos y viola abiertamente las normas de Derecho que regulan las relaciones internacionales.

Las clases explotadas están urgidas de organizarse para afrontar los terribles efectos de la crisis. La situación no admite actitudes defensivas porque la crisis ocurre en la estructura misma del sistema y no tiene solución dentro del sistema. La única salida es la conquista del poder político por el bloque histórico de las clases sociales que son víctimas de la opresión capitalista. La clase obrera está llamada a encabezar este bloque.

En esta confrontación las clases oprimidas tienen la ventaja de la superioridad moral, la cual constituye factor decisivo en el proceso revolucionario. Más, para hacer efectiva esta ventaja es necesaria la unidad de la clase llamada a encabezar el bloque histórico.

Aquí está la clave de la Revolución. Desde que apareció la lucha de clases, la civilización ha perseguido la implantación de la justicia, la verdad, la igualdad y la solidaridad y éstos son los valores que justifican al socialismo. El mérito del materialismo histórico es haber dado base científica a la lucha de los pueblos y determinado que la clase obrera constituye el actor que en el capitalismo hace posible la unidad de la mayoría contra la minoría privilegiada.

El objetivo del socialismo, en consecuencia, está perfectamente determinado desde hace milenios y el problema está en la organización del actor revolucionario. La lucha irá señalando las formas del tránsito al socialismo y en cada etapa se determinará la característica específica del momento, de acuerdo a la historia de cada pueblo y a las circunstancias predominantes.

Fidel Castro ha dicho que el mayor error de la Revolución Cubana fue creer que había alguien que sabía cómo construir el socialismo, porque la vida es la que irá diciendo cómo llevar a cabo esa construcción y lo importante es saber organizar la fuerza capaz de impulsar la dinámica histórica en sentido progresista. Por eso dijo Mariategüi que el socialismo es “una creación heroica”. Lo que necesita el revolucionario es saber unir y organizar al actor de esa lucha creadora.

En síntesis, ésta es la cuestión central de la Revolución. A cada paso la decisión dependerá del talento creador del pueblo y sus dirigentes revolucionarios. Prescindir de la unidad de la clase obrera es renunciar a la lucha de clases, motor de la historia, fundamento científico de la Revolución. La liberación nacional y el socialismo son productos de la lucha de clases que conduce al triunfo del proletariado cuando el revolucionario ha sabido hacer uso de la inteligencia política y la firmeza en las convicciones que significan la transformación social.

En Venezuela la gran tarea que tiene planteada la Revolución Bolivariana es precisamente poner fin a la dispersión de la clase obrera, la cual fue promovida en forma aviesa por el imperialismo y sus servidores criollos. El simple estudio de nuestra experiencia nos lo muestra sin ningún género de dudas. Los revolucionarios no podemos continuar manteniendo una división promovida, financiada y mantenida por los enemigos seculares del pueblo venezolano.

Estamos obligados a una estrategia política que sea garantía de la independencia nacional y el porvenir socialista. Para que nunca más se repita la historia de las traiciones. En la principal industria del país y de la cual depende en la actualidad la economía nacional, la industria petrolera, existen 190 sindicatos y éste es un hecho altamente peligroso, el cual debemos afrontar con toda la seriedad que exige el destino de la patria.

robertohernandezw@gmail.com


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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

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