Tener que pelear enchiquerado y con las manos amarradas

El problema es cómo hacer una revolución diferente, sin tener que pasar por las horcas caudinas de esta ultra-derecha tan depravada, tan desafiante y con licencia para robar, para matar. Cómo hacer una revolución con las armas, sin tener que andar chapoteando tanto en el barro. Cómo hacer una revolución como en su momento la hizo Cuba en 1959. Como la hizo Cipriano Castro a principios de siglo XX.
La nuestra es una Revolución sometida al fuerte corsé del orden capitalista. Y son amarras tan fuertemente, tendidas desde la prensa internacional que todos los ciudadanos se ahogan, se asfixian sin poder hacer nada.
Lo nuestro puede destruirse mediante fuerzas horriblemente malignas con el permiso del imperio euro-americano. Cuando nos comiencen a matar, dirán toda esa prensa internacional que nosotros somos terroristas y que nada se pierde si nos exterminan. Y así será: nos matarán muertos de la risa. Y una vez que comience la matazón se habrá acabado para siempre todas las salidas “democráticas”. Quedarán sepultados para la eternidad el CNE y el TSJ.
¿Cómo se hace para que no exista tanta impunidad, tanta injusticia? He ahí el gran dilema que en este sistema mundial no tiene solución. Se ríe la delincuente Afiuni, chanchonea el ladrón rapaz del Mardo, se pavonea desafiante el Pablo Pérez, se pasea como Pedro por su casa el asesino miserable del Majunche,... Los fascistas andan líricos trotamundos, burlándose de todo lo que hace el gobierno revolucionario, y a un tris de gritar “soy un preso político, y que se atrevan...”, por si les tocan un pelo.
Y el Estado debe sobrellevar la pertinaz incomodidad de cargar el rabo entre las piernas.
Porque para que no lo acusen de verdugo, de violar los derechos humanos, de imponer la censura, de violentar las reglas “democráticas”, entonces debe callar y tragar grueso.
Se está convirtiendo para los opositores una total gozadera delinquir en este país. Roban, estafan, asesinan, acaparan, especulan, mienten, calumnian, someten a los peores escarnios a la Constitución, y el bonche demoníaco de todas las trácalas que montan cada día acaban por convertir en un total caos al Estado de derecho. En tal situación se puede predecir lo que se avecina: un cansancio, una gran desmoralización del proceso y un agotamiento generalizado de todas las instituciones. Que acabará por una rendición, por entregar las armas a los enemigos, y aceptar la derrota por forfeit (por negligencia).
Ya el mal está hecho, a causa de tantos perdones.
Aquí no se puede tocar a nadie. Hace poco vi como unos horribles palangristas que se hacen llamar periodistas agredir con los mayores insultos, infamias y calumnias, inventos, a un Gobernador. Entonces el Gobernador con todas las de la ley opta por demandarlos. El Gobernador, claro, gana la demanda. Los palangristas no nombran abogado defensor, y desafían al Poder Judicial. Se crecen, los llaman héroes, le llueven contratos. Entonces lo que corresponde según la misma ley es aprehenderlos y por lo tanto ser llevarlos ante un tribunal para que nombren un defensor. Qué hacer, se pregunta el Gobernador, si se les toca gritarán como putas, y el colegio de periodistas saldrá a defenderlos; se pronunciará la SIP, la prensa española, la Iglesia y CNN harán programas especiales contra los “represores” de la revolución. Arderá Troya con toda la gritería que suelen poner los chillidos de los cerdos. El Gobernador tendrá que recular, hasta ridículamente. Se harán mucho más famosos y agresivos los rapaces palangristas que verán incrementados sus negocios. Por este hecho Venezuela se conocerá por otro crimen más contra la libertad de expresión, y todas las ONG's de EE UU y de la Unión Europea anegaran a la Tierra con denuncias en la OEA, en la CIDH, en la ONU.
Así estamos, con las manos amarradas, teniendo que recibir palos de todos lados y sin poder actuar.
¿Y hasta cuándo se prolongará esta agonía? ¿Hasta que engañen a todo el pueblo y por esta vía nos derroten?
NO ME jodan...
 



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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