Invasión mercenaria a Venezuela con apoyo yanqui-colombiano

La extremadamente grave denuncia hecha por José Vicente Rangel sobre la compra por parte de empresarios fascistas venezolanos de 18 aviones de guerra en una empresa norteamericana ubicada en San Antonio, Texas, para utilizarlos en una invasión mercenaria contra Venezuela en el mediano plazo que partiría desde una de las bases norteamericanas (¿Palanquero?) que tienen los Estados Unidos en Colombia, debe encender todas las alarmas en el gobierno revolucionario venezolano tomando en cuenta que el propio presidente Nicolás Maduro señaló hace poco que desde Bogotá –vale decir, Colombia– se estaba –y está–conspirando contra Venezuela.

Señaló el conocido y agudo periodista y revolucionario “que el objetivo de estas aeronaves estaría en las siguientes coordenadas: P 11 grados, 25 minutos, 31 segundos (P11°25'31'') y M 72 grados, 7 minutos, 46 segundos (M72°, 7', 46'')”.

Esa minuciosidad donde el fablistán maneja las coordenadas (probablemente los objetivos sean los campos petroleros, las minas de hierro, El Guri y su hidroleléctrica, las empresas básicas, los Estados Zulia y Táchira) indica que una posible invasión no puede ser para noviembre, esa fecha es distraccionista y contra propaganda, más bien pudiera estar dentro de los tres meses que hablo el fascista asesino “para que se cayera el gobierno con pies de barro”, o lo dicho por los representantes de la MUD en la reunión con la nueva directiva de Globoterror de que en 4 meses el gobierno caía.

Vamos a ubicar la información/denuncia que hace José Vicente en toda la crisis que en las últimas semanas se viene produciendo desde el momento que el presidente Santos activa el dispositivo golpista contra Venezuela al recibir a Radonski –¿un deliberado motus propio por parte de Santos o fue sugerido/presionado por vicepresidente norteamericano dos días antes o ambos? –, sabiendo perfectamente que ese individuo es enemigo contumaz del gobierno y está al margen de la ley al desconocerlo y al resto de las instituciones. Obviamente esa no fue una ligereza ni un acto de “normales relaciones” con políticos tan peligrosos manteniendo ambos países cordiales y constructivas relaciones.

Antes de producirse esa reunión, el cuestionado fascista criollo había hecho una serie de reuniones y contactos con sectores oligarcas igualmente fascistas colombianos que preparan un plan de agresiones militares y económicas contra Venezuela; el expresidente Uribe cabeza visible de una agresión a Venezuela en desarrollo pero acompañado de una comandita “venezolana” donde está José Rendón, Giusti, Carmona y un combo de venezolanos asilados o escondidos en Colombia y, por supuesto grupos paramilitares que serían parte de la vanguardia de una agresión militar.

En abril de 1961, desde bases militares norteamericanas ubicadas en Nicaragua y Guatemala, salieron los mercenarios cubanos, entrenados por los Estados Unidos, en barcos proporcionados por el ejército norteamericano y en aviones con las siglas de la Fuerza Aérea Revolucionaria Cubana para confundir y bombardearon los aeropuertos de Santiago de Cuba y San Antonio de Los Baños, pretendiendo hacer ver que era un alzamiento de aviadores militares cubanos. Desembarcaron en la Ciénaga de Zapata en Playa Girón, Matanzas, y fueron derrotados en 72 horas por las FAR, las nacientes Milicias Populares bajo la brillante dirección del comandante Fidel Castro.

¿Se repetirá aquella historia de la agresión a Cuba en 1961? Quisiéramos que no, que cuanto aquí decimos sea sólo especulación, pero de ser así ¿dónde pretenderían hacerse fuertes los mercenarios de atreverse a invadir Venezuela y crear una cabeza de playa, mientras los 18 aviones salen de Palanquero o alguna otra base yanqui en Colombia atacan lo que consideren objetivos militares, y buscan apoyo internacional a un gobierno en armas?

18 aviones de guerra, con su dotación de armamentos, no son concha de ajo, tampoco el sostenido esfuerzo de la contrarrevolución ultra derechista criolla por organizar una o más agresiones contra el país en busca de derrocar la Revolución Bolivariana tomando a Colombia como base de apoyo y operaciones.

Por supuesto, el presidente Santos, en lo que parece fue una verdadera imprudencia de su parte, adelantó públicamente la decisión gubernamental de adherirse a la OTAN, y, pese a que ante la reacción venezolana y de otros gobiernos latinoamericanos ante semejante anuncio, se trató de quitar fuerza a lo dicho por el presidente, quedó en claro que los planea anti latinoamericanos por parte de Colombia con la presencia militar de la OTAN están en marcha, y Venezuela por lo visto es el primer objetivo. Por eso no se equivocaba el presidente Maduro cuando afirmaba que desde Bogotá se conspira contra el país.

¿Qué hacer ante un cuadro de subversión y potencial agresión que luce cada vez más evidente?

Prepararse militarmente, elevar el número de efectivos de las Milicias Populares al medio millón de efectivos y acelerar el proceso de entrenamiento y preparación combativa, prepararse para la guerra de todo el pueblo porque la amenaza es real, puede ser en tres meses, quizás menos o más. Puede conjurarse políticamente pero la amenaza está armada, no confiarse o vendrá la guerra.


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

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