Refugios...

Diciembre 2010 como olvidarlo, torrenciales lluvias inundaron el suelo caraqueño, como quisiera retroceder la película porque han pasado tres años y el drama de las familias refugiadas en diversas instituciones públicas del país constituidos en refugios sigue latente y digo retroceder la película porque honestamente y con la mano en el pecho reconozco que no se cumplió la tarea soñada por nuestro gigante y eterno líder Hugo Chávez…de repente sentada en la cama me empecé a preguntar: ¿Acaso hubo un mínimo cambio de paradigma en las familias refugiadas en la institución pública que tú representas?; ¿Cuántas personas se integraron en la Misión Robinsón, Ribas, Sucre?; ¿Cuántos se paraban de madrugada a trabajar y después al llegar a los refugios despertaban a las 12 del mediodía seguras de tener un buen plato de comida?; ¿Cuántos se incorporaron realmente a las obras de construcción de sus futuras viviendas?; ¿Cuántos residían en una misma familia y ahora parecen multiplicados en hasta cinco familias de solo dos o tres miembros?; ¿Cuál es la relación sin caer en xenofobia entre venezolanos y extranjeros????...

Se me ocurre que si el gobierno hubiese planificado la problemática en función de lograr cambios de conciencia entre los damnificados y damnificadas que pasarían a engrosar por largos años la lista de familias refugiadas que hasta hoy habitan en los diferentes ministerios e instituciones públicas del país otra sería la realidad, que tal si se hubiesen acondicionados refugios destinados solo a la atención integral de las familias refugiadas, con profesionales dedicados única y exclusivamente a la atención de más de seis mil familias en condición de damnificados, no es poca cosa la cantidad de cien mil personas que se traducen en niños, niñas, adolescentes, mujeres, hombres, adultos y adultas mayores que ingresan a convivir en conjunto con trabajadores y trabajadoras que en la mayoría de los casos ignoran por completo al hermano y hermana que desde diciembre de 2010 convive en las instalaciones acondicionadas solo para el área laboral, tampoco es poca cosa que este caudal de familias acostumbradas a la intimidad de sus espacios de repente pasen a convivir sin un mínimo de preparación con un grupo de extraños con historias familiares totalmente distintas, costumbres y modos de vida que diariamente se ven enfrentados…

Qué hubiese sido de la vida de tantos seres humanos si desde el principio se le hubiese prestado asistencia en cada área llámese salud, educación, normas de convivencia, área laboral, alimenticia, área ideológica, cultural, entre otras… Cuál sería la realidad si se hubiesen constituido espacios dedicados única y exclusivamente para la atención más individual y específica de las familias y sus componentes en situación de damnificados, con un equipo multidisciplinario de Trabajadores Sociales, Psicólogos, nutricionistas, educadores, sociólogos, entre otros…

Esta reflexión llega a mi mente después de que se me presentara en la oficina una madredamnificada que reside en la institución donde laboro, María con lágrimas en los ojos, con una marcada parálisis facial en su rostro producto de tanta angustia me cuenta su drama, relata que su casa no se la debieron tumbar, para ella su casa estaba en buenas condiciones y cada miembro de su grupo familiar humildemente tenía una habitación, María tiene seis hijos más su esposo y alega que le adjudicaron un apartamento de apenas dos habitaciones, me confiesa que a su casa llegaron las autoridades ministeriales y le aseguraron que confiara en ellos que le construirían sus viviendas en el mismo sector, que incluso ya tenían ubicados los terrenos y hoy le salen que se irán al otro extremo de la ciudad, me cuenta además que el refugio se convirtió en un “pueblo sin ley”, lejos de fomentarse la igualdad y la solidaridad lo que repercute es el egoísmo, el rencor, la desigualdad, el chisme, nos hemos convertido en un grupo de enemigos y predomina la ley del más fuerte…

Celia otra amiga refugiada me expresa en su coloquial forma de hablar: “Yo definitivamente no estoy de acuerdo en que el gobierno nos sinvergüense tanto… acaso que cuando nosotros estábamos en nuestro cerro nos iban a llevar la comida a la casa, qué es eso Bestalia, esa sinvergüensuralo que nos hace es más daño…que nos manden a trabajar y que cada quien compre su comida como siempre y lo peor es que muchos ni van a votar en las elecciones y hay sus cuantos que votan en contra…fin de mundo Bestalia, fin de mundo…”


Chávez te lo juro… La derecha apátrida más nunca volverá!!!

NO A LA IMPUNIDAD…CARCEL PARA CAPRILES YA…!!!



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Bestalia Ibarra

Licenciada en Trabajo Social, Cantante, Servidora Pública y leal al legado de nuestro Comandante eterno Hugo Chávez

 Besta67@hotmail.com

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