Entre tanto

La revolución no es un voto sino un permanente reto

Ahora, cuando se avecina un nuevo proceso electoral y tenemos la deuda de escoger a nuestras alcaldesas y a nuestros alcaldes, es importante detenernos a pensar algunas cosas. Por ejemplo, que las revoluciones –hasta el presente- nunca se construyeron de votos, en ninguna parte del mundo.

Entender también que ésta sí. El carisma, la audacia, la inteligencia, la valentía, el compromiso de clase y el liderazgo del Comandante Supremo Hugo Chávez, contribuyeron, bajo un contexto social determinado y una coyuntura en la que convergían elementos políticos, económicos, sociales y culturales, a enfilar un proceso -que bien podía derivar en caótico-, hacia una lucha claramente orientada, en primer lugar, hacia la consecución de un gobierno, tan bolivarianamente claro que fuese capaz de ofrecer “la mayor suma de felicidad” a su pueblo. Posteriormente al logro de la definitiva independencia y la construcción de la Patria socialista. Y ahora al despliegue de un plan que está enfocado hasta a la salvación del planeta, como objetivo de la humanidad.

La Revolución Bolivariana, en los aspectos que tienen que ver con su despliegue como gobierno, sea nacional, estadal, municipal o comunal, ha consumido una importante parte de su existencia, en el ejercicio del voto. Las elecciones han sido campos de batallas que, creo, no debemos calificar (al menos yo no lo haré, me parece irrelevante) por cuanto han sido necesarias y definitorias en el avance de lo brevemente descrito en el párrafo anterior. Pero, realmente, ¿es por la multiplicación indeterminada de elecciones que está revolución alcanzará sus fines?

Las elecciones de alcaldesas y alcaldes, especialmente, deberían ser un oportuno momento para revisar lo antes expuesto. Pero no porque se trate de unas elecciones más, sino porque son los comicios en los que –dentro de la estructura formal del Estado venezolano- se consigue escoger las autoridades, o las vocerías, más cercanas a las bases populares y comunitarias.

La Revolución Bolivariana y el liderazgo del Comandante Chávez, propusieron o facilitaron el surgimiento de una estructura de nuevo tipo que está llamada a fortalecer al poder popular organizado y en condiciones de autogobierno o de gobierno de las comunas.

En la transición hacia el gobierno de las Comunas, continuamos eligiendo gobiernos municipales. Pero para que estás viejas estructuras, contribuyan a abrir paso al verdadero gobierno del poder popular, es importante que las alcaldesas o alcaldes que hoy escojamos, sean personas realmente cercanas a sus electoras y electores. Y no falsamente cercanas, publicitaria y superficialmente cercanas, sino cercanas de compromiso verdadero.

Necesitamos alcaldesas o alcaldes de a pie, de calle y no de oficinas o burós. Necesitamos autoridades locales que sean pueblo y faciliten auténticamente la transición hacia estructuras de nuevo tipo que ya no perpetúen más el pasado sino que rompan con él y abran caminos auténticos para la construcción del socialismo. ¡Ese es el gran reto!



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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