Recomendaciones diversas

1. Hay normas universales para fabricar, transportar, almacenar, distribuir y dispensar medicamentos. Estas normas no dependen de si se es capitalista o socialista o si se es revolucionario. En todo caso, serían mucho más estrictas en aquellos países que buscan el bienestar del pueblo y no la acumulación de riquezas. Esas normas no se están cumpliendo en Venezuela con los medicamentos cubanos y nada costaría cumplirlas. Le recomiendo fraternalmente al ministro Armada asumir esta tarea de inmediato.

2. En un grupo de universidades experimentales, donde los hechos de corrupción eran inauditos y en las que la labor académica era de muy baja calidad, se procedió a designar autoridades encargadas, con el propósito de corregir esas situaciones. Hoy, transcurridos más de cuatro años, sería conveniente hacer una evaluación externa de lo sucedido, realizada por un equipo de profesionales expertos en el campo, de honestidad a toda prueba y comprometidos con la revolución y con la excelencia académica.

3. Al camarada Luis Figueroa, a quien conocí como dirigente estudiantil de la UCV, le deseo mucho éxito en la dura tarea que le ha sido encomendada. Debe tratar de realizar un diagnóstico rápido de las causas del fracaso de los últimos ministros nombrados, la cual podría radicar en parte en medidas tomadas por los ministros designados al principio de esta gestión presidencial. Recuerda, Luis, que la gente más competente en la materia ha sido marginada del proceso, a pesar de haber sido y seguir siendo revolucionarios a carta cabal. Ellos podrían serte de gran ayuda.

4. Entiendo que se decidió crear la empresa de navegación venezolana, para transportar petróleo y sus derivados, lo cual es un acontecimiento importante para el desarrollo e independencia nacional en este rubro. Felicitémonos por esta decisión presidencial. Los buques se construirían en Brasil o Argentina. Pregunto: ¿Por qué no se contrata con esos países, no la construcción de los buques, sino la construcción de un primer astillero en nuestro país, donde construyamos, con ayuda de nuestros vecinos y cualquier otra requerida, algunos de los buques de la futura flota petrolera. Eso impulsaría mucho más nuestro desarrollo.

5. Debemos tener cuidado en la forma cómo instrumentamos las relaciones de intercambio con los países considerados amigos. Con Cuba, por ejemplo, de cuya amistad no podemos dudar, pues es bastante la ayuda recibida incluso en el pasado cuartorrepublicano. Esa relación no puede repetir los patrones del pasado, que nos lleven ahora a la dependencia de Cuba o Brasil, de Argentina o de España o de China y de Rusia. En vez de instalar aquí equipos cubanos de laboratorio, crear, junto con los venezolanos, las fábricas de estos equipos en Venezuela, construir las partes de los mismos, entrenar a nuestros ingenieros en su mantenimiento y diseñar con nuestros científicos las pruebas diagnósticas de laboratorio a ser usadas, rubro este último en el que ya hay una labor importante adelantada en Venezuela.


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Luis Fuenmayor Toro


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