No somos mitad y mitad en Venezuela

No solo somos más por los 7.563.747 votos que llevaron a Maduro a la presidencia frente a los 7.298.491 de Capriles, y sin menospreciar, no importaría los 60.000 votos del exterior para el reclamo de la oposición. Somos más porque hemos ganado 18 veces todo tipo de votación incluso las revocatorias, somos más porque llamamos a actuar con ética en las estructuras políticas y públicas y porque queremos otra moral en la cultura.

Van más de 10 años de gobiernos de izquierdas en Sudamérica, el llamado que hizo el presidente Chávez, hoy es múltiple y diferenciado, posturas etniecitas milenarias como el gobierno de Evo, de corte militarista, cristiano, humanista y bolivariano como la revolución de Chávez y Maduro, nacional popular en Argentina con Néstor y Cristina Kirchner, la izquierda obrera-sindical de inclusión privada de Lula y Rousseff o la poca izquierda de Bachelet y Humala, la socialista reformada de Don Pepe Mujica en Uruguay, la progresista y científica en Ecuador, gobiernos sostenidos por los pueblos representan su legitimidad, no necesitan encontrarle justificación al poder.

Maduro manifestó su deseo de continuar con la revolución chavista, esa actitud no solo explica lealtad sino ética, patriotismo anti imperialista, además, es una revolución moralista por la participación del pueblo, les otorga el derecho a mandar y la obligación de obedecer así el proceso se transforma en un atributo colectivo, intransferible para la revolución.

Los revolucionarios de todos los pensamientos asumimos la responsabilidad, la obligación y el derecho de mejorar la revolución sin utilizar las patrañas, ni la fuerza ni la soberbia, aquí no se discute con quien vamos a gobernar porque eso está claro, se gobierna con el pueblo, la revolución es sagrada, incuestionable sus objetivos de igualdad y superación de la pobreza y estos son elementos con alto valor moral y ético, por eso somos más.

Somos más porque nuestros triunfos en las urnas son incuestionables por nuestra estrategia de participación para lograr la igualdad de oportunidad para todos y esto suma, se demostró en las elecciones de octubre y diciembre, lo de abril 14 es una confusión popular producto de la ignorancia revolucionaria por la escasa ideología y conocimiento, por nuestra ingenuidad al no profundizar el trabajo, es una gran lección dada por esos 2 millones de gentes que votaron por Capriles o que no salieron a votar.

La poca convicción revolucionaria, la escasa lealtad familiar en algunos hogares que recibieron el apoyo revolucionario, el poco trabajo de los líderes comunitarios, del partido y del Buro, es un asunto que se arregla con hechos y resultados, eso recuperara a esa gente y sumaran los que hagan falta para llegar a ese 70 u 80% de patria revolucionaria, ahí seremos mucho más todavía, nunca fuimos mitad y mitad.

En Venezuela la revolución continúa y se profundiza con el pueblo a pesar de todos los inconvenientes internos y a pesar de la desestabilización constante, de laboratorio proyectada contra Venezuela desde Washington.

El opio de las revoluciones, las guerras sucias desde los países sin ilusión, sin magia, sociedades sin destino llenas de problemas no solo económicos sino culturales se empecinan en ver nuestra paja en el ojo en vez la viga en el suyo; no cesan en su intento de calificar nuestra democracia, de inscribirnos en la lista negra del terrorismo, de criticar nuestra elecciones, de amenazar nuestra política económica con la complicidad de Naciones Unidas y de millones de ciudadanos y ciudadanas indolentes con la actitud belicista del policía mundial sin placa global.

En América Latina las revoluciones son frecuentes, es parte de nuestra cultura desde las guerras de independencia, todas ellas a su tiempo estuvieron protegidas por los ideales de superar la dominación, la pobreza, por incluir los derechos humanos, por ir contra la inequidad, incluso, la masiva propaganda contra el comunismo continua instalada en la mente de la derecha política a pesar de que el comunismo ya no existe.

Continúan los asesinatos masivos por parte de EEUU y otros países miembros de la OTAN con la complicidad de la ONU como de algunos intelectuales, por el lacayismo de los políticos de derecha históricamente cobardes y payasos de Washington, sostuvieron a los pueblos temerosos, iletrados, ignorantes, fiel proyecto de la Iglesia católica, mano derecha de las conquistas imperiales desde el descubrimiento de América.

Por estos y otros motivos somos muchisimos más que la burguesía y la oposición.


rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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