Rocinante

Capriles en el laberinto de su perversión

Comienza la campaña electoral presidencial más corta de nuestra historia contemporánea. Se desarrollará en un ambiente emocional y político cargado de acontecimientos sorpresivos. El contexto político nacional y la preferencia electoral estará dominada por la figura del Comandante Chávez. La oposición se reconoce derrotada y, aun así, participa porque sigue acariciando el atajo antidemocrático. Se trata de un juego perverso que unifica a los enemigos de la Patria.

En medio de la campaña electoral la oposición venezolana se encuentra atrapada en un indecoroso laberinto de intereses financieros que no le permiten vislumbrar la realidad política, económica y social de una sociedad que marcha indeteniblemente hacía su transformación estructural. Capriles, por su parte, pretende descalificar al CNE (el mismo que lo proclamó gobernador del estado Miranda) y mantiene la posibilidad de retirar su candidatura para deslegitimar el proceso electoral y con ello deslegitimar a Nicolás Maduro como Presidente Constitucional, intentando propiciar el caos social y con ello abrir las puertas a una intervención extranjera con las características de este tiempo de transnacionalización de capital y globalización económica. Sueñan con la presencia de organismos multilaterales como desacreditados mediadores dirigidos desde los centros hegemónicos de poder.

Capriles fue obligado a aceptar la candidatura y ahora debe aparentar que tiene las credenciales y la fuerza para derrotar a Maduro o crear las condiciones para una estrategia deslegitimadora del proceso electoral que le permita propiciar el caos social. Sin embargo, está claro que su verdadero objetivo es mantener la bendición financiera del gobierno norteamericano para avanzar en su campaña de destrucción de la Revolución Bolivariana.

La jugada del disminuido cogollo adeco fue lanzar a Capriles al precipicio político. Obligarlo a aceptar una candidatura sin ninguna posibilidad de triunfo. Utilizar una tarjeta común con lo cual Primero Justicia no podrá apropiarse de los votos de la oposición y AD puede recuperar su apariencia de segunda fuerza electoral que se refuerza con su representación parlamentaria y el número de Alcaldías que todavía controlan. Su objetivo es prepararse para las elecciones de Alcaldes y Concejales sin abandonar sus aspiraciones de una salida antidemocrática donde jugarían un papel protagónico como lo hicieron en el 2.002 con Carlos Ortega y los trastos de la CTV.

La candidatura de Capriles fue lanzada en medio de un desteñido despliegue mediático y en su primer discurso público quedó al descubierto que su presencia en el proceso electoral puede tener un carácter temporal. Sabe que no tiene posibilidades de victoria, ni votos que defender. Insistirá en desprestigiar al CNE por todos los medios posibles. Su intención es arrancarle legitimidad a la elección de Nicolás Maduro y con el apoyo del gobierno y grupos económicos norteamericanos impulsar acciones desestabilizadoras. Le gritarán al mundo que la elección de Nicolás Maduro no es legítima. Cuentan con el apoyo de las transnacionales de la comunicación que se han convertido en instrumento para destruir la Revolución Bolivariana.

Los grupos económicos que perviven en el gobierno norteamericano saben que la elección de Nicolás Maduro es irreversible. Reconocen que no podrán derrotar la Revolución Bolivariana por la vía electoral. Buscaron un candidato para mantenerse dentro del juego democrático y al mismo tiempo les permita crear condiciones para tomar el atajo antidemocrático. A Capriles, lo apoyarán y financiarán. Le crearán una imagen mediática. Cuando la derrota sea evidente lo retirarán y argumentarán que las elecciones no son legítimas. Capriles está atrapado en el laberinto de su perversión.

A Nicolás Maduro, a la dirigencia del chavismo, al Gran Polo Patriótico, al pueblo organizado y a todos aquellos que nos sentimos comprometidos con este proceso por verdaderas convicciones, nos corresponde realizar una campaña electoral para garantizar la acción unitaria de las fuerzas del chavismo, articular la unidad popular desde la base para desarrollar las tareas más importantes del momento histórico. Garantizar la elección de Nicolás Maduro con 10 millones de votos convertidos en 10 millones de conciencias para defender la Revolución Bolivariana y con ello darle un impulso definitivo a la construcción del Poder Popular. Ese será el gran tributo popular a la memoria del Comandante Chávez.

Tenemos el objetivo claro. Avancemos sin desviar el camino. Dejemos que Capriles naufrague en el laberinto de su perversión y pongamos nuestras acciones a la altura del momento histórico…

dariomorandy@gmail.com

Twitter: @dariomorandy









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Darío Morandy


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