Estoy por creer que Dios se ladilló de ser poeta

Dentro de este mundo de falsificaciones no sé si cierto será que Dios dizque dijo, alguna vez impresionado: “Ayúdate que yo te ayudaré”.

Pero pienso que no, porque no sería digno de Él mostrarse débil, endeble. Él siempre ayuda, y punto… Para eso es Dios. Pero puede también castigar.

El mundo en la época actual pareciera que va hacia una noche definitiva, hacia unas tinieblas inflexibles, sin nada de corazón. Y pareciera por tanto que todo estaría determinado por algo muy complejo: o por la lejanía de Dios, o por la falta de Dios.

Pero digo –y quizás resulte lo más complejo– que es más bien por el ladillamiento de Dios, porque Dios sencillamente se ladilló de la humanidad, se ladilló de ser leyenda postiza, de ser poeta.

Y no es para menos. El hecho de que sea Dios no niega que pueda perder la paciencia debido a que una paciencia infinita tiene que convertirse, en finita, para fines de evitar el caos. Pero veo de pronto también que el ladillamiento de Dios pudiera representar la falta de Dios. Un Dios deprimido, apesadumbrado por su manifiesta incapacidad, es como si no existiera. Y sus versos –serenos y bondadosos– solo como aradas en el mar.

Dios “ladillao” de ser poeta significa tal vez que en ningún dios (salvo en Chávez) se ve visible y manifiesta la reunión de los hombres y las mujeres en torno a sí y las cosas culminantes donde se estructuraría la Historia y el aposentamiento en ella. Pero algo peor que su ladillamiento, pudiera anunciarse, y no otra cosa, que el esplendor de la divinidad de la Historia, pudiera apagarse. Con ello entonces el mundo se convertiría en indigente, y tanto, que llegaría al extremo de no darse cuenta, precisamente, de la falta de Dios…

Empero hay esperanza. Hay signos portentosos de que Dios está “ladillao”, pero que está allí, y jodiendito. Veamos.

Primero que todo nos envió a Diosa como para probar nuestra debilidad ideológica, nuestra potencialidad para ser infiel, desleal. Y esta arremetida ha resultado bestial, al menos para mí. He pensado que ella no es más que un súcubo atípico, porque Dios es tan grande, que también pudiera actuar, eventualmente, como demonio.

Luego lo del rayo sobre San Pedro cuando renunciara Benedicto. ¡Qué señal tan electrizante! También el encuentro frío, imperturbable de Benedicto y Francisco en Castel Gandolfo. Me lució que hubo allí, ciertamente, sermón apostólico de Francisco a Benedicto –en los siguientes términos tan venezolanos– y no sé si inéditos, en la historia de la iglesia:

–¡Coño, Benedicto, tú si tienes bolas, mano! (Las que no tiene Bocaranda, según Walter). ¿Cómo se te ocurre renunciar, vale? Andaba yo tan de pinga en mi bella Buenos Aires, en el “subte”, en chancletas y con la sotana entre las piernas y gozando de los partidos de mi venerado San Lorenzo de Almagro, y vienes tú, con esa renuncia tan chimba, y me pajeas la vaina, vale! Ahora metido en esta suntuosidad, en este boato tan poco cristiano que me recuerda el desprestigio, incluso de nuestro origen, cuando Pedro, según versión de Lucas 22, 54-62 (que tú incluso sabes bien, cómo Lucas murió) negó tres veces al hombre que nació luego de haber sido engendrado mediante aquella metáfora tan eterna y celestial. ¿Te acuerdas, Benedicto de: “Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces”? ¡Nosotros hemos negado a Cristo desde entonces, pana! ¡Ya perdí la cuenta de cuántas! ¿Ahora qué pretenden de mí, qué comience a hablar mal de Chávez cuya espada camina también por América Latina, y quien ha debido ser, no joda, el Papa?

Luego lo de los meteoritos y asteroides. El de Cheliábinsk (meteorito) parece que contaminó la nieve de manera alarmante, de acuerdo a un dictamen científico de su universidad estatal. Pero no, al parecer dicha contaminación dizque causada es por el transporte… Habría que ver. ¿Vacuna de tranquilidad? Ahora la NASA nos dice que, si un asteroide (muchísimo más que un meteorito), se aproxima a la Tierra en los próximos días, que recemos. ¡Pero qué recemos a quién, si es el propio Dios quien los está enviando! ¡Son tiempos, coño, de justificada arrechera deífica! ¿No se entiende?

Luego lo de la bacteria esta denominada “pesadilla”, altamente resistente a los antibióticos y letal en un cincuenta por ciento que anda de turismo por los hospitales estadounidenses. Se propaga de persona a persona incluyendo a médicos y enfermeras. Pareciera que en su discurso Dios ladillao le está diciendo al imperio: “Deja tú, entonces, de ser la “bacteria pesadilla” para América Latina. Pero otra “bacteria pesadilla”, para el pueblo estadounidense es también el vicepresidente Biden que, además de reírse, no sé qué más hace. Pues, la “bacteria” Biden se acaba de gastar en un viaje a Europa la bicoca de 1.366.000 dólares en una noche de hotel y limusinas en París y Londres, más otras ciudades europeas, en un solo día. Claro, esto fuera de forro y cornisa, como decía Forroel con su perenne risita. Mientras tanto, se cierran escuelas públicas.

Luego el embargo en Colombia contra una empresa de Carlos Slim, el más rico del mundo, que al parecer no le gusta pagar, pero que es adicto a que le paguen. Claro, detrás de la medida estuvo el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que parece izquierdoso y que instó al presidente Santos incluso a que intercediera para lograr ese pago porque, como dijo: “Cada día que ese dinero pase en el bolsillo del hombre más rico del mundo, será un dinero que nos están robando a los bogotanos”. (Y que conste que son 134.000 millones de pesos). ¿Embargar en Colombia a Carlos Slim? ¡Pues luce como muy verraco! ¿No? Eso luce más bien como vainas propias de Dios “ladillao” ya de ver tanta humana prepotencia y poética injusticia.

Y ahora el bembé este de los niveles del dióxido de carbono en relación directa al desarrollo de la capa de hielo. Con esto Dios “ladillao” pareciera que está apretando burda. Imagínense que, parece ser casi cierto, que mientras más gruesa es la capa de hielo, los niveles de ese gas mortal, son menores. Y la capa de hielo se está adelgazando a paso de vencedores. Espero que Dios nos apriete, pero que no nos asfixie. ¿Vamos a hacer caso entonces a lo del ambiente, o no?

¿Ven que Dios “ladillao” de ser poeta, está jodiendillo? ¡Hay esperanza!

canano141@yahoo.com.a


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Raúl Betancourt López


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