Reflexiones entre el duelo y el sentido de la vida

"Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo". Nietzsche

El duelo suele definirse como una reacción subjetiva que ocurre luego de la muerte de un conocido. Hacer de dicha experiencia un proceso solucionable dependerá de múltiples factores personales y circunstanciales. La elaboración del duelo nos restituye de nuevo el propósito de vivir, su para que. De ahí la importancia de hacer este proceso restaurador.

Podemos entender este proceso mediante un símil: el sentido de la vida es dar frutos. Nosotros somos un árbol, tenemos capacidad, y la muerte de un ser querido se convierte en un agente bloqueador que impide nuestra expresión. La solución a este bloqueo es, entonces, reiniciar  el proceso  de desarrollo del árbol mediante la siembra de una nueva semilla en tierra fértil. Al sembrarla en la tierra oscura, al principio recibimos la nutrición y el cuidado de los demás y sentimos su apoyo y confianza, logramos así empezar a crecer con la ilusión de que algún día cumpliremos nuestros objetivos de volver a dar nuevos frutos. Sin embargo, en un principio la semilla crece por medio de la raíz, hacia el fondo de la tierra por lo que el camino parece más oscuro. Pero a medida que pasa el tiempo y la raíz se hace más profunda, poco a poco sale el tallo a la luz exterior. El camino, entonces, se torna claro y posible para nuestro objetivo. Con el paso de los días, y solo con raíces fuertes que se logran creciendo con firmeza hasta convertirse en todo un árbol frutal, renaciendo de nuevo a la vida y reencontrando su para que.

En este proceso, a veces estamos como el tronco, creciendo hacia arriba, sintiendo la fuerza y la confianza en todo lo que hacemos viendo con claridad nuestras metas y caminos. En otras ocasiones, crecemos únicamente como raíz, viendo solo lo oscuro de la tierra, perdiendo la lucidez y el bienestar logrados.

Todo esto ocurre en el duelo. A veces, sentimos que ya logramos superar el dolor, y momentos después, nos hundimos en él y en la tristeza, sintiendo que estamos mucho más lejos de nuestra meta.

Hay que recordar que sin importar el dolor, todos tenemos semillas guardadas que hay que volver a sembrar en la tierra fértil, que hay que cuidar al máximo, dándonos tiempo y permiso y que hay que entender que los momentos de oscuridad y dolor son normales mientras se fortalecen las raíces que harán crecer una nueva planta sana y fuerte.

A propósito de la siembra del comandante presidente;

Queda algo por preguntarse: ¿la muerte del líder supremo de la revolución tendrá algún sentido? ¿Todo el sufrimiento del pueblo tendrá algún significado existencial?

 Si consideramos que cualquier situación plantea y reclama del hombre un reto o una repuesta a la que solo él está en condiciones de responder. En última instancia, el hombre no debería cuestionarse sobre el sentido de la vida, sino comprender que la vida le interroga a él. (Víktor Frankl) 

La vida nos pregunta esto en este contexto histórico y que le respondemos? Está ocurriendo un fenómeno inédito social: la conciencia colectiva viva sobre nuestro papel social (responsabilidad) en evitar que el capitalismo salvaje, el individualismo exacerbado acabe con ella. El amor al ideal Socialista Bolivariano es ahora nuestra responsabilidad. Venezuela hace 14 años no tenia este sentido, ahora la revolución adquiere más sentido existencial, el duelo nos lleva a seguir sembrando en esta tierra fértil, demostrando al  mundo que el Socialismo Bolivariano no es utopía. El amor que nos brindó nuestro líder sazonó la revolución. Chávez ahora adquiere mayor sentido de la vida; es el proyecto de salvación de la tierra, como lo dijo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad. Con estos acontecimientos ¿que querrá decirnos la pachamama?a mi criterio pienso, que asumamos nuestra responsabilidad ante ella. De nosotros ahora depende la salvación de nuestro planeta y este es ahora sentido de la vida; que esas semillas que sembró el comandante tengan raíces fuertes y crezcan en esta tierra fértil del pueblo. Chávez encontró su sentido y  trascendió. Únicamente desde la responsabilidad personal se puede contestar a la vida. La siembra de nuestro presidente nos hace entender que la vida tiene su final, pero su Ser en esencia trascendió: auto transcendencia de la existencia: ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto a uno mismo, bien sea realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar otro ser humano. al entregarse a una causa o a una persona, se vuelve más humano y mas perfecciona sus capacidades.

Esperemos que nuestro próximo presidente Maduro, lleve la fuerza y la serenidad de proseguir, que porte la luz  acompañado de este Bravo Pueblo.

La humildad es el camino a la eternidad. anónimo

El autor es: Médico psiquiatra. Director Nacional de Salud Mental, Prevención de Accidentes y Hechos Violentos. Director Hospital Psiquiátrico Caracas

rierajangel@gmail.com



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