Las próximas elecciones municipales...Yo, todos... ¿Somos Chávez?

"Estuvimos tratando temas económicos, políticos, de las venideras elecciones de alcaldes y se tomaron varias decisiones que el vicepresidente ejecutivo (Nicolás Maduro) informará en su momento".

La cita que encabeza esta nota se refiere al compatriota canciller Elías Jaua, quien así informó de su viaje a Cuba en llamada telefónica a Ernesto Villegas. Aunque no hay constancia de los detalles de la conversación y, para el momento que escribo estas líneas, no se han comunicado las decisiones y recomendaciones del Presidente, no tengo razones para dudar ni cuestionar lo que se va a informar próximamente al respecto. Supongo que, en especial, se le consultó al Presidente el método de selección en las seis ciudades que -según se cuela en la prensa- se reservará la Dirección del partido para designar los candidatos de manera definitiva, según un reglamento elaborado por los comisionados Jorge Rodríguez, Francisco Ameliach y el mismo Jaua.

Todos, militantes, simpatizantes e integrantes del Polo, estamos en la obligación política de concertarnos y respetar disciplinariamente lo que se anuncie, preservando un espíritu unitario que se fortalece día tras día, superando diferencias subalternas: dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada. Valga la aclaratoria. Sin embargo, quiero hacer pública una inquietud.

El Comandante afronta un período de recuperación, luego de una delicada operación en la que peligró su propia existencia. Se supone que no hay que sobrecargarlo de trabajo o tensiones que dificulten el restablecimiento de sus facultades plenas. En tal sentido se deben reservar para su consulta decisiones en las que su opinión o mandato resulte imprescindible, preservándolo de esfuerzos innecesarios en este momento. Por ejemplo, la designación del mismo compatriota Jaua como canciller, solo el mismo Presidente la pudo tomar.

Pero cabe la pregunta: ¿No puede la Dirección del PSUV por sí misma, atendiendo la voluntad mayoritaria de la militancia, decidir sobre el método de escogencia de los candidatos a alcaldes? Seguramente habría algún que otro descontento, pero el resultado, estoy seguro, sería acatado sin mayores disensiones. No veo yo, la necesidad de acudir y tensionar al Presidente consultándole temas que perfectamente estamos en capacidad de dilucidar, sin generar fracturas o descontentos incontrolables.

Otra cosa. ¿Entenderán los compatriotas que se reúnen con el Presidente, que en buena medida su liderazgo se debe a unas excepcionales facultades persuasivas y comunicativas que no se pueden sustituir por intermediarios? Eso hay que comprenderlo cabalmente. Ojo: no dudamos de la honestidad, el compromiso y la constancia de los camaradas Maduro, Jaua, Cabello, Ramírez, entre otros pocos, que tienen actualmente acceso y fungen como interlocutores de nuestro máximo líder, pero la única presencia humana que puede sustituir su ausencia temporal, somos los millones de venezolanos y venezolanas a quienes alimentó la esperanza del cambio.

Es comprensible, entendiendo el formidable carisma y el acertivo liderazgo que ha significado el Comandante para nuestro proceso, que nos cueste desprendernos de su opinión en ciertos asuntos. Sus orientaciones han resultado claves en el avance de las conquistas de la Revolución Bolivariana y sus errores (que los ha tenido y tendrá sin duda, como humano que es) los hemos soslayado o pasado por alto; solo los tontos o los disociados mentales opositores le buscan las manchas al sol, obviando su resplandor. No obstante, no queremos que le endilguen problemas que, en las actuales circunstancias, más que a él, nos son pertinentes a todos.

Conociéndolo como lo conocemos, querrá solucionar todas nuestras molestias, dilemas y dislates, desde los deseos de arrancarles la lengua a ciertos voceros opositores hasta los coscorrones que hay que darles a unos cuantos alcaldes porque ignoran al naciente Poder Popular. Recuerdo a Martí: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres.” Pero, compatriotas, llegó la hora del decoro masivo, de la mayoría de edad política, de la dirección colectiva, para ser consecuentes con la instrucción impartida por el mismo Presidente. “Mandar obedeciendo”, fue la orientación del líder, pero la obediencia a la que hizo alusión era a la mayoría soberana y no a él mismo, compelido a enfrentar, por un tiempo, la jugada amarga de la naturaleza.

Registro de patrulleros, efectuado en todo el país que conforman las Bases de Patrulla del PSUV.

A mi Comandante déjenlo allí tranquilito y recobrando las fuerzas: moléstenlo lo menos posible que sus palabras las tenemos bien presentes. Lo queremos vivito y coleando a la vuelta de unos días. Basta ya de recargarlo de mandados y permítanse, permítannos, resolver la merienda, que es hora de caminar solos y solas el camino correcto a la pulpería. ¿Chávez no soy yo? ¿No somos todos? Si se comprende el alcance de lo que debe ser más que una consigna, estaremos en la capacidad de resolver lo que ahora debe serle evitado al Comandante por su convalecencia.

arturoramos1970@gmail.com

Artículo publicado en Kaosenlared.net en: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/44937-yo-todos-%C2%BFsomos-ch%C3%A1vez?.html



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Arturo Ramos R.


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