Las persecuciones de los mediocres

Cuando los mediocres, por esas aberraciones de la política, llegan a desempeñar cargos de dirección, que nunca hubieran alcanzado por la vía de su preparación y sus capacidades, inmediatamente intentan hacer desaparecer los aciertos y ejecutorias de la gestión precedente, sobre todo si ésta fue exitosa en su desempeño. En su complejo de inferioridad, porque en el fondo se saben inferiores, llegan al extremo de tratar de borrar toda huella de la gestión anterior aunque, por supuesto, no renuncian al privilegio de inaugurar obras y entregar instalaciones equipadas, productos precisamente del trabajo de quienes les precedieron, de ésos a quienes quisieran borrar de la faz de la tierra, para que con su simple recuerdo no los hagan totalmente invisibles a los ojos de los demás. Son tan ruines que asumen como propio lo que es ajeno, lo que nunca hubieran hecho porque no sabrían cómo y ni siquiera hubieran imaginado hacer.

Es la triste historia de quienes llegan a desempeñarse en algún ministerio, fundación u oficina, como consecuencia de esas carambolas de la política, sin los conocimientos ni las credenciales para ello, pero, eso sí, con un rencor, inexplicable al principio, hacia quienes les precedieron exitosamente al frente de esos organismos. Rencor porque nunca serán como ellos, ni serán recordados como ellos lo serán, por todas las instituciones adecuadamente fortalecidas y sus integrantes, a despecho que hoy, a través de sus autoridades, se arrodillen y se inclinen ante el poder perversamente utilizado. De sus nombres nadie se recordará, aunque sí comentarán con hilaridad el empeño puesto en que les dijeran doctores, en que les colocaran el “Ph. D.” luego de su nombre, como si estuviéramos en países de habla inglesa y como si haber obtenido ese título lo fuera todo en sus vidas, tan desprovistas de otras cualidades y realizaciones.

La denuncia y el combate permanente contra estas sabandijas infiltradas en la revolución es una de las principales tareas actuales de todo verdadero revolucionario venezolano. La ignorancia, negligencia y perversión, que les caracteriza conspira permanente y gravemente contra la credibilidad en las realizaciones y posibilidades del cambio liderizado por Hugo Chávez, así como son capaces de minar el respeto y admiración del pueblo por nuestro Presidente.


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Luis Fuenmayor Toro


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