Las “minas jardín” de la Vale do Rio Doce es puro cuento del General Martínez



Pese a que la Comisión Presidencial y el Ministerio del Ambiente se opone a la explotación de carbón aguas arriba de la represa Manuelote, el General (R) Carlos Martínez Mendoza, presidente de Corpozulia/Carbozulia, se empeña en convencer a Chávez de que es posible desconocer el “Informe Ejecutivo. Evaluación Ambiental. Explotación de Carbón. Estado Zulia, Mayo 2005” firmado por la Ministra del Ambiente Jackeline Faría, para así entregarle la mina Socuy a la empresa de capital multinacional (entre ellos brasileño, de Luxemburgo, Bélgica) Vale do Rio Doce a través de su subsidiaria Itabira Rio Doce Company Limited registrada en la Nassau, isla Bahamas.

Del dinero de los venezolanos, millones de bolívares al mes gasta Martínez Mendoza en publicidad, sumándose ahora la misma empresa brasileña, para manipular la opinión pública y al propio Presiente Chávez, de que esta empresa posee una especie de formula mágica para explotar carbón sin dañar la cuenca del río Socuy y al mismo tiempo hacer de la mina a cielo abierto una mina jardín.

A Martínez Mendoza lo tiene loco las relaciones con esta empresa por anunciar que en el tercer trimestre de 2005 sus ganancias netas era por unos 943 millones de dólares que representa un crecimiento de 101,5% respecto a los cerca de 468 millones de dólares reportados al tercer trimestre de 2003 y de 87% respecto al segundo trimestre de 2004.

Nada más lejos de la realidad que el tal método mágico de extracción de carbón sin dañar y esto de minas jardín. Desde junio del 42 esta empresa viene deforestando bosques y sustituyéndolo por desiertos verdes de eucalipto con costos de producción entre los más bajos del mundo para fabricar papel. Estas plantaciones y las plantas de celulosa, hierro, acero y cemento han sido la principal causa en Brasil - desde el extremo sur (Rio Grande do Sul) hasta el extremo norte (Pará y Amapá) - de la sequía de cursos de agua, destrucción de fauna local, del empobrecimiento de suelos, del impedimento de la regeneración de las especies vegetales nativas, de la reducción drástica del área cultivable de alimentos básicos, sin hablar de la expulsión del hombre de campo, lo que contribuye a aumentar la población urbana y la degradación las condiciones de vida en las ciudades. Es más los obreros motosierras que trabajan en las plantaciones sufren de desórdenes nerviosos y otros problemas de salud.

La gigante empresa del papel Bahia Sul, formada por la Vale do Rio Doce, Grupo Suzano, Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial, que al llegar 1984 al estado Bahia generó la expulsión de 8.000 familias de sus pequeñas propiedades, no es un eficiente generador de empleos. Cada uno de los 5.500 empleos existentes requirió una inversión de entre 226.000 y 338.000 dólares americanos. Un proyecto de desarrollo alternativo basado en una agricultura diversificada, que contara con un nivel similar de inversión, podría generar 150.000 empleos, con un costo por empleo generado de apenas 8.300 dólares americanos. En el sector forestal, la empresa emplea sólo una persona cada 45 hectáreas, en tanto que las actividades agrícolas generan 1 a 1,5 empleos fijos cada 2,5 hectáreas. Por añadidura y pese a la propaganda de la empresa, muchos de los empleos generados no han beneficiado a la gente local, que a menudo no está suficientemente capacitada para los mismos.

Bahia Sul destina apenas un excepcionalmente bajo 7,2% de sus costos totales de instalación al equipamientos para el control de la contaminación cuando en los países industrializados, este porcentaje normalmente oscila en torno al 20%.

En el sur del estado de Bahia, donde está instalada la empresa, apenas sobreviven unas 60.000 hectáreas de un bosque que en 1930 ocupaba un millón y medio de hectáreas. Estos bosques forman parte de la Mata Atlántica, tanto o más rica en biodiversidad que la selva amazónica y que se encuentra en peligro de desaparición.

La empresa Celulose Nipo-Brasileira o CENIBRA formada por capitales de la Vale do Rio Doce y la Japan Brazil Pulp Resources Development Co. (JBP), para la producción de pulpa KRAFT de eucalipto para exportación. A su vez, en esta última empresa se reúnen capitales de la agencia japonesa de asistencia bilateral como la Overseas Economic Cooperation Fund, Oji Paper, Jujo Paper, Honshu Paper, Itochu, Tokai Pulp, Daishowa Paper, Hokuetsu Seichi Paper Mills, Mitsubishi Paper Mills, Daio Paper, Sanyo Kokusaku Pulp, Kanzaki Paper, Daiko Paper, Chuetsu Pulp, Nippon Kakou Sheisi, Abegawa, Kishu, Sanko, Juban y Mishima.

Las credenciales “verdes” de esta empresa para asegurar un “desarrollo sustentable” se basa fundamentalmente en un plan estratégico quinquenal, impulsado desde 1991, que consta de un área de 240 hectáreas de pinos y eucaliptos que rodean la planta (“mina jardín”), además será enriquecida con especies nativas para atraer el retorno de la flora y fauna. Además, se preservarán 1.000 hectáreas de bosque nativo y se reforestará con especies nativas las márgenes del río Doce en propiedad de la empresa. A nivel de la planta industrial, se tomarán medidas para el control de efluentes, monitoreados por la propia empresa y se comenzará la producción de celulosa libre de cloro. Lo que estos señores no dicen es que la plantación de especies nativas y la preservación de algunas áreas de bosques nativos no es una medida voluntaria sino una obligación legal, y que también pueden limitar en algo el peligro del ataque de plagas; la implementación de un sistema de tratamiento de efluentes sólo fue llevada a cabo en 1988, es decir 11 años después de que la empresa entrara en funcionamiento y sólo luego de intensas presiones por parte de la población local, así mismo la producción de celulosa blanqueada sin cloro sólo se implementó por exigencias de la Comunidad Europea y este proceso solamente se aplica a la celulosa a ser exportada a dicho mercado.

CENIBRA a través del programa Fazendeiro Florestal, en conjunto con el Estado Brasileño, a través del cual se provee de plantas, fertilizante y veneno para hormigas a los agricultores, si plantan eucaliptos en sus propios predios. Con ello la empresa incrementa su base forestal sin necesidad de adquirir más tierras. Los campesinos están contractualmente obligados a vender la madera a la empresa al “precio de mercado”, que es establecido por la propia compañía.

Por cada tonelada de pulpa KRAFT que se elabora libera a la atmósfera entre 1 y 3 kilos de Dióxido de Sulfuro, característico por su olor a huevo podrido. Luego, esas partículas se combinan con la humedad de las nubes y caen como "lluvia ácida". En la Unión Europea, por ejemplo, este tipo de tecnología sólo podrá usarse hasta el año 2007, fecha en que la única opción para que este tipo de plantas siga funcionando en el viejo continente será reconvertirlas a la nueva tecnología menos contaminante que ya está disponible pero es más cara. La otra alternativa es trasladar esas plantas a países fuera de la Unión Europea, como las dos plantas que hoy en la localidad de Fray Bentos, Uruguay, con el apoyo del presidente Tabaré Vázquez, se pretenden instalar en el río Uruguay.

A fines de 1990, cerca de 150 mil kms cuadrados de selva fueron desforestadas a lo largo de una extensa región conocida como el área de influencia de Programa Gran Carajás, más de las ¾ partes de esta destrucción tuvo lugar a ambos lados de los 780 kms de vía férrea financiada (304 millones de dólares) por el Banco Mundial en 1982 a la empresa Vale do Rio Doce desde las más grandes reservas mundiales de mineral de hierro hasta el puerto de aguas profundas en Sao Luis en el mar. El costo total del proyecto ascendió a más de 3.000 millones de dólares y el Banco lo cofinanció con fondos de la Comunidad Europea y Japón.

Desde el 2001 hasta diciembre de 2004 familias campesinas damnificadas de Nova Soberbo han realizado tres protestas para denunciar el proceso desastroso que ha sido la obra de construcción de la represa hidroeléctrica Candonga de responsabilidad del consorcio Vale do Rio Doce y Alcan Alumínios de Brasil (canadiense) ubicada en el río Doce, municipios de Santa Cruz do Escalvado y Rio Doce, Zona da Mata, en el Estado de Minas Gerais. Esta situación fue enviado al Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Vivienda Adecuada y a las organizaciones que luchan por la causa de los damnificados por represas en el país, que tienen que denunciar al Brasil en la ONU por las violaciones a los derechos humanos involucrados en este caso.

La Companhia Vale do Rio Doce en asociación con el grupo industrial alemán ThyssenKrupp pretende construir en el estado de Rio de Janeiro una planta de procesamiento de acero que dispondrá de dos altos hornos con capacidad para procesar hasta a mediado del 2008 4,4 millones de toneladas de acero por año, lo que representaría aproximadamente la emisión de 5,6 millones de toneladas/año de Dióxido de Carbono (CO2) principal responsable por el efecto invernadero que está perjudicando el clima en todo el planeta.

Una de las cinco minas de cobre que posee Vale do Rio Doce en la Serra dos Carajás en el Estado de Pará, la mina de Sossego, en Canaã dos Carajás, la mayor mina de cobre que jamás haya existido en Brasil, antes de ser inaugurada oficialmente por su principal aliado, el presidente Lula, embarcó por el puerto de Itaqui, en el Estado de Maranhão 16.500 toneladas de concentrado para la empresa alemana Norddeutsche, para así aprovechar la coyuntura de que la tonelada de cobre de 1.800 dólares americanos (2003) había aumentado a 3.600. Sólo que en esta carrera lanzó en un área del Bosque Nacional de Carajás gran cantidad de deshechos, producidos durante la concentración del mineral, sin ningún tratamiento previo para reducir su composición agresiva, contaminaron el suelo, que tampoco tenía ningún tipo de impermeabilización. La multa fue de 700.000 dólares americanos, algo irrisorio en una operación en donde se estaba abreviando el retorno de la inversión hecha de 423 millones de dólares. En Brasil, la actividad minera del cobre es la más agresiva que se haya implantado hasta este momento en la Amazonia, tan o más grave que la minería del oro. Pero la Vale do Rio Doce, apoyada ahora por Lula, como Chávez a Corpozulia/Carbozulia, como todas las otras empresas de su misma calaña tiene permisos legales para hacerlo, pero sobre todo mucho dólares en publicidad como Corpozulia/Carbozulia en Venezuela. El pobre Bosque Nacional de Carajás es inconciliable con el uso económico que le fue dado.

La empresa Vale do Rio Doce y el Gobierno del estado de Maranhão podrían expulsar cerca de 15 mil personas moradoras de la Isla de São Luiz. La instalación requiere destrucción de 10 mil hectáreas de manglares, de las 500.000 hectáreas que posee la isla, para darle paso a la instalación de un Polo Siderúrgico. A pesar que la ciudad de São Luiz do Maranhão es patrimonio mundial de la humanidad, la iniciativa industrial prevé tres usinas siderúrgicas para producción de 22,5 millones de toneladas de placas de acero por año. Sin embargo ese proyecto, según la Sociedad Brasilera para el Progreso de la Ciencia, implica también la emisión de 35,6 millones de toneladas/año de Dióxido de Carbono (CO2), además de cuantidades todavía no informadas de Óxidos de Nitrógeno (NOX) y Dióxido de Azufre (SO2), que si fueran emitidos pueden generar lluvia ácida.



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Homo et Natura/ANPA/ANMCLA


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