El ferrocarril sin fronteras vs el autobús del retroceso

A su máxima potencia el ferrocarril sin fronteras se abrirá paso a través de sabanas y araguaneyes, de las grandes alamedas de Allende, hasta llegar a la Patagonia.

En el autobús del retroceso siempre se llegará al mismo punto de partida, pues, su apresurada y torcida trayectoria es una órbita viciosa, hegemónica y hostil.

Todo recorrido en el ferrocarril sin fronteras, más que un paseo, será una experiencia única en la estancia del futuro más cercano.

Dicen por allí que hay un camino seguro en el autobús del retroceso, es el mismo camino abrupto que nos llevaría a un horizonte de penosas y vagas ilusiones.

Hoy, el ferrocarril sin fronteras está a punto de comenzar una odisea de índole social y humanitaria como es: la conquista de la soberanía plena a lo largo y ancho de la Patria Grande.

A la caja hidráulica del autobús del retroceso le falla la primera velocidad, la segunda, la tercera, la cuarta y tan solo le funciona a perfección la velocidad del retroceso.

Quizá mañana, el ferrocarril sin fronteras reciba muchos aplausos en algún desfile cívico militar, ya que este medio de transporte masivo no será exclusividad de pasajeros de primera clase. Allí reinará la igualdad que disipa las odiosas diferencias de remarcaje social.

No podrán abordar el autobús del retroceso los que no tengan ennoblecido estatus social.

Viajar en el ferrocarril sin fronteras sería como vivir una aventura de amor interminable sobre rieles de calor dominguero, un romance con la sabia Naturaleza y con la historia fiel testigo de una gesta liberadora. En cada andén se leerá una gloriosa carta del pasado que nos narra cuan grande y provisor es el futuro.

Es tan pesada la carga de odio, de falsedad e incertidumbre que transporta el autobús del retroceso, que ni la gruesa capa asfáltica de nuestras carreteras soportaría su peso.

Los habitantes de grandes y pequeños poblados, eufóricos declamarán a los cuatro vientos: allá viene el ferrocarril sin fronteras, es como el caballo de fuego en el ayer de las llanuras que reventó las temibles cadenas de las tinieblas, y sus vagones rotulados de tricolor patrio vienen repletos de libertad duradera a granel.

En el autobús del retroceso viaja de polizón un ex presidente asesor de un candidato perdedor a la presidencia. Porta una valija llena de propuestas obscenas para sentar las bases de un proyecto en Venezuela. Ese proyecto es: nada más y nada menos que las bases militares del imperialismo yankee antagónico.


julio.cesar.carrillo@hotmail.com



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Julio César Carrillo


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