La independencia petrolera como factor para enfrentar el modelo progresista

La teoría económica diseñada por Adam Smith en 1776, descrita en su obra “La riqueza de las naciones” y que sirve de base fundamental a toda la teoría económica moderna, cuyos postulados trazan que el máximo bienestar social se genera cuando cada individuo, en forma egoísta, persigue su bienestar individual y que sirve de plataforma al individualismo, la libre competencia, la globalización y del sistema neoliberal contemporáneo, fue demolida por John Nash, quien descubrió que una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona a favor de su propio bienestar, pero sin perder de vista también el de los demás integrantes del grupo; demostrando además que este comportamiento puramente individualista, tarde o temprano termina por convertir a las sociedades en verdaderas “selvas” en la cual sus miembros terminan obteniendo menor bienestar del que podrían.

Sin embargo, los descubrimientos de Nash – a pesar de que fueron realizados en Princenton- y no en algún alejado lugar del planeta sin conexiones académicas con el resto del mundo y de las escuelas de economía, es prácticamente desconocida.

¿Cómo podemos explicar que una teoría que ha servido de pivote para el desarrollo del sistema liberal moderno resulta falsa y sin embargo nada se sabe sobre este tema? Allí juegan un papel fundamental los medios de comunicación y las propias universidades quienes ocultan ex profeso una teoría y siguen mostrándonos la otra como solución a todos los problemas universales.

Mundialmente las grandes universidades del sistema norteamericano que alimentan al resto de las escuelas económicas del continente americano y mundial, –Princenton, Chicago, Harvard, New York, Columbia y Stanford- y que cumplieron la tarea de difundir una teoría y ocultar expresamente la otra; fueron fundadas y son financiadas directa o indirectamente, por los consorcios y monopolios petroleros, pues su interés finalmente es el sostenimiento del sistema liberal.

Sería otra la historia que se estaría contando hoy, si esta teoría económica que desmonta a Smith y al sistema individualista, no hubiese sido prolijamente ocultada, inclusive hasta a los propios economistas; la globalización aplicada mundialmente, inclusive en lugares donde se creó un ambiente receptivo favorable -tal y como sucedió en toda Latinoamérica- no hubiese cristalizado.

Tomemos en cuenta que cuando se hacen recomendaciones económicas, se está tocando directa o indirectamente el destino de millones de personas, por lo que debería imponerse extremo cuidado y prudencia, no sólo en quienes elaboran las políticas económicas sino también en quienes opinan y aconsejan.

Por ello, es urgente y no menos vital que nuestra visión acerca de la economía de las naciones, reconozca estos planteamientos los muestre y comience a discutirlos, para con ello contar con suficientes argumentos teóricos y prácticos para enfrentar la corriente del pensamiento que nos impulsa a seguir con la corriente del sistema neoliberal.

Para escaparnos de esta lógica –academia, medios, industria petrolera y financiera-resulta imprescindible para un país como Venezuela, potencia petrolera, contar con soberanía política y con ella, soberanía sobre el manejo de nuestros recursos naturales.

La vida entera podría ser analizada desde un punto de vista de transformación de la energía. Cuando comemos, o nos vestimos, o desarrollamos cualquier actividad diaria, no estamos haciendo otra cosa que procesar energía. La vida es imposible sin energía; la vida urbana se transformaría rápidamente en un caos si hubiera un corte brusco sin rápido restablecimiento de los flujos energéticos. El sistema de precios y salarios de toda la sociedad, lo cual implica el grado de bienestar que alcanzamos cada uno de nosotros, gira en torno a si es barata o cara, escasa o abundante la energía y como ésta influye en los procesos productivos.

Al hablar de energía nos referimos a un mercado más, un mercado común y corriente, fácilmente sustituible por otro sino que hablamos de supervivencia.

No es lo mismo las fuentes energéticas basadas en recursos naturales no renovables que las basadas en recursos renovables. Los primeros están destinados a agotarse con el paso del tiempo.

Y esta realidad del petróleo como recurso natural no renovable, finito, escaso, contaminante es lo que marcará el futuro de los países del mundo y del propio sistema liberal. Es lo que ha marcado y aún marca las Guerras del pasado y las del siglo XXI.

Este recurso que Venezuela posee –como mayor reserva en el mundo- nos pone en el ojo del huracán: pues ante la decisión soberana del manejo independiente de nuestra política petrolera que Chávez inició en 1999, estamos enfrentándonos a una pequeña élite que influye decisivamente en las políticas gubernamentales imperiales y que representan los intereses de las mega empresas petroleras mundiales. Ellas controlan países enteros, sus ganancias exceden en miles de millones de dólares presupuestos completos de pequeños países, y que están relacionadas a las grandes familias que constituyen el poder a la sombra -Rothschild, Rockefeller, Morgan, Harriman entre otras-, controlando además el poder financiero y militar global.

Es por ello que el primer gran objetivo histórico planteado, para el próximo periodo de Gobierno Bolivariano y socialista, será defender y consolidar el bien más preciado que hemos logrado: la Independencia política; reafirmar nuestra identidad nacional y nuestroamericana, así como seguir avanzando en el marco de una audaz geopolítica internacional hacia nuestra plena independencia económica, para con esto garantizar el soberano manejo de nuestro principal recurso: el petróleo.

Esta política soberana es la única garantía de la continuación del proyecto de desarrollo del país, lo otro significaría el salto atrás, es decir la nada. El otro proyecto –si se puede llamar así- consiste en volver a arrodillarnos frente a los interesases de las mega corporaciones que dominan el mundo por intermedio del sistema neoliberal impuesto por estas minúsculas élites financieras, económicas, militares y energéticas; y con ello renunciar a nuestra independencia y soberanía única garantía de liberación del país nacional.


alecucolo@cantv.net


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María Alejandra Díaz


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