Sr. Presidente: El amor por la patria enferma y mata

Señor Presidente, lo más natural es enfermarse por amor a la patria, sobre todo cuando ésta se halla herida de muerte: he ahí nuestro Simón Bolívar consumido por miles de horas de insomnio; de batallar perenne, de ir y venir por todo nuestro continente: cruzar mares, llanos, montañas. Que hasta en el baile estaba meditando sobre nuestro destino, sobre los modos de hacernos fuertes, respetables y unidos en este continente.

¡Cuántos han muerto por esta patria mil veces traicionada!

¡Cuántos han enloquecido de dolor viéndola ultrajada, envilecida, derrotada: recordamos el caso del general Pedro Briceño Méndez quien pereció trastornado en una isla del Caribe!

Nosotros hemos llevado a la patria durante cuarenta años como una lacerante culpa en el alma.

Muchos murieron en el camino de esta larga batalla: en las cárceles, luchando en las calles, en las montañas.

“Para mí –decía José Martí- la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber.”

Querido Presidente, Bolívar murió el día en que entendió que ya no tenía patria.

Fue ese fatídico mes de diciembre del año de 1830.

Entonces entregó las armas.

Tenía el corazón envenenado.

Poco antes de morir había hecho esfuerzos indecibles por salvar la Gran Colombia, y había convocado a lo que se llamó el Congreso Admirable. Invitó a sus sesiones, con extraordinaria insistencia, al general Bartolomé Salom. El general Salom se excusó, diciendo que se encontraba enfermo. El 23 de octubre de 1829, le escribió Bolívar una estremecedora carta de dolor a Salom, en la que le decía: “La patria, mi amigo, exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darla hasta el último aliento de la vida. Vd ha sido nombrado representante para el próximo Congreso, y es necesario venir a hacer un buen legislador, después de haber sido un excelente guerrero. Yo me intereso en que Vd de cualquier modo que sea, venga al Congreso, lo exige el bien de la nación, y no creo que Vd desprecie las confianzas del pueblo que lo ha nombrado. Mi salud también ha estado en mal estado y, sin embargo, no he desmayado en mis penosas tareas: TRABAJANDO POR LA PATRIA ME HE REPUESTO, y esto mismo puede sucederle a Vd.”

Pero entonces en aquel momento de 1829, todavía el Libertador tenía patria, tenía esperanzas de que las terribles disensiones, afrontándolas con fortaleza, desaparecerían.

Porque aquella grande alma era capaz de elevarse por encima de cualquier adversidad cuando encontraba en sus compatriotas, hombres de carácter, decididos, a darlo todo por la patria.

He aquí esta carta a José María del Castillo y Rada, fechada en Bucaramanga el 15 de mayo de 1828, que es un himno a la más sublime locura de amor por la patria; si el 15 de diciembre de 1830, por ejemplo, le hubieran dicho a nuestro Libertador que Colombia le llamaba porque la patria estaba salvada. Que los pueblos todos se postraban ante él, como el verdadero padre de la patria, entonces él habría salido de las mamparas, con una capacidad de recuperación infinita, para tomar el rumbo grandioso que no debió perderse nunca.

Decía en aquella carta a José María del Castillo y Rada: “Cuando me hablan de valor y de audacia siento revivir todo mi ser y vuelvo a nacer, por decirlo así, para la patria y para la gloria. ¡Cuán dichosos fuéramos si nuestra sabiduría se dejara conducir por la fortaleza!, entonces, yo ofrecería lo imposible: Entonces se salvaría Colombia y el resto de la América también. Que se unan, pues, todos nuestros amigos en este sentimiento, y se alejarán para siempre de mi boca esas indignas palabras de peligro y temor; que me manden salvar la república, y salvo la América toda; que me manden desterrar la anarquía, y no queda ni su memoria. Cuando la ley me autoriza, no conozco imposibles. No son jactancias ni presunciones vanas estas ofertas de mi corazón y de mi patriotismo: no, amigo, quien ha podido presidir a tantos prodigios, tiene derecho para esperarlo todo.”

Hoy, Presidente, tenemos patria, e infinitas razones para luchar, para vivir y vencer.

Todos los que han muerto por la patria hoy marcharán al unísono para hacer renacer el gran día de nuestra liberación total.

Viva Bolívar, Viva Martí, Viva Fidel, Viva Chávez.


jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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