Teniendo en cuenta el cambio en el entorno estratégico regional, la tendencia a la polarización ideológica y las aspiraciones expansionistas manifiestas por algunos países IMPERIALES, tanto en términos ideológicos como territoriales, pone de presente la necesidad de hacer un mayor énfasis en la protección de la soberanía de NUESTRA AMADA PATRIA BOLIVARIANA. Este tipo de amenaza se inserta en la tendencia de que las guerras son cada vez más complejas y combinan una serie de elementos que hacen que al mismo tiempo se enfrenten formas de guerra convencionales y asimétricas, tomando en cuenta el carácter híbrido de las formas de guerra actual, para que VENEZUELA adquiera una capacidad estratégica no se deben cambiar las capacidades existentes o comenzar de cero. En este sentido, los esfuerzos deben encaminarse a la obtención de dos objetivos primordiales: mantener las capacidades actuales que le dan una ventaja comparativa en términos de fuerzas y operaciones asimétricas, y desarrollar otras capacidades de tipo convencional y algunas no convencionales que se encuentran limitadas. Estas acciones deben estar acompañadas por una flexibilización en la organización de las Fuerzas Militares y el pueblo, orientando los esfuerzos hacia una lógica conjunta. El reto consiste en lograr un equilibrio entre las capacidades convencionales y las no convencionales.
Todo esto supone esfuerzos importantes en materia de entrenamiento y una integración combatiente-equipo acorde con la realidad tecnológica militar vigente. Adicionalmente, dado que la defensa de la soberanía implica el desarrollo de operaciones defensivas y ofensivas, es necesario considerar la creación y reestructuración de unidades con responsabilidad principal sobre todos los sectores fronterizos. Para estos efectos se debe avanzar en el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia, control de fronteras y monitoreo satelital, así como las de movilidad, contramovilidad y cobertura. Además, se debe profundizar el desarrollo de las capacidades ya existentes en operaciones especiales, aerotácticas, de movilidad y nocturnas.
Paralelamente, es necesario plantear una distribución geográfica de la Fuerza Armada acorde con las necesidades estratégicas. Esto puede realizarse bajo la forma de centros de despliegue militar que concentren la fuerza en sitios estratégicos, de manera que puedan responder a cualquier eventualidad en las fronteras de manera rápida y efectiva.
Por AHORA sigamos si es posible lo siguiente:
- Desarrollar cambios organizativos que desarrollen los comandos y operaciones conjuntas.
- Esfuerzo en el entrenamiento y el uso de las nuevas tecnologías.
- Creación y reestructuración de unidades en las fronteras es primordial.
- Vigilancia y control de los pasos fronterizos.
- Concentración de fuerzas en términos territoriales y fronterizos.
- Creación de la Dirección de Estudios Sectoriales, que estará dedicada a planificar el futuro, sobre modelos de países desarrollados, de forma prospectiva pero realista. El objetivo es avanzar desde hoy en los retos del mañana.
- Fortalecer el trabajo conjunto y coordinado de las diversas instituciones armadas, y centralizando su inteligencia y las decisiones sobre objetivos de alto valor estratégico en la Jefatura de Operaciones Especiales Conjuntas SOCIALISTAS.
- Adecuada información de inteligencia, conocida en tiempo real por los encargados de las operaciones.
- Adquirir equipos esenciales para el desempeño de nuestras tropas, en toda la fuerza armada.
- No olvidar que el eje para la construcción de la Fuerza Armada del presente y del futuro es la EDUCACIÓN.
(*)Dr. UNIVERSIDAD POLITECNICA TERRITORIAL DE MERIDA EJIDO
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