Sentir bolivariano

Abril Rebelde

El 19 de abril de 1810, sin duda alguna que marca el inicio de una gloriosa etapa dentro de las luchas revolucionarias que se venían librando, por parte del pueblo venezolano, desde que los españoles invadieron nuestras tierras. Aquel día, una vez constituida, la Junta de Caracas anunció la revolución de la siguiente manera: “Venezuela se ha puesto en el número de las naciones libres y se apresura a noticiar este acontecimiento a sus vecinos, para que, si las disposiciones del Nuevo Mundo están acordes con las suyas, le presten auxilio en la grande y harto difícil carrera que ha emprendido. Virtud y moderación ha sido nuestro mote; fraternidad, unión y generosidad debe ser el vuestro, para que, entrando en combinación estos grandes principios, produzcan la grande obra de elevar la América a la dignidad política que tan de derecho le pertenece”.

Hoy –doscientos dos años después de aquella colectiva manifestación soberana de nuestro pueblo, y no obstante el lógico reconocimiento que nos merece el determinante rol que los individuos desempeñan en la historia-, para la Revolución Bolivariana resulta imprescindible reconocer que aquellos revolucionarios acontecimientos de abril de 1810 se inscribieron en un largo, fundamentado e inaplazable proceso de movilización política de nuestro pueblo, en función de nuestra ineludible Independencia y autodeterminación. En consecuencia, debemos puntualizar la existencia de un fogoso debate de ideas, en calles y casas de nuestras principales ciudades; y que tuvo como detonante –además de la voluntad de ser libres- la caótica situación política internacional y financiera por la que atravesaba la agobiada Monarquía Borbónica; y que fraguó entonces, el sensible perfil de la masiva presencia del pueblo caraqueño en el centro de la ciudad; atento y concentrado en las trascendentales deliberaciones por la Independencia que tuvieron como escenario al Cabildo en Abril. Siempre Abril; recientemente hemos conmemorado una década de la nueva Revolución de Abril, a raíz del intento de golpe fascista de 2002. Como siempre insistimos, conmemoraciones enmarcadas en el Rescate de nuestra Memoria Histórica, para continuar fortaleciendo nuestra conciencia revolucionaria, nuestro compromiso con la Patria.

Para ahondar en la comprensión de la colosal importancia de los eventos políticos de Caracas en Abril de 1810 –inédito formato revolucionario, secundado por Barinas y otras provincias de Venezuela y que se replicó por Nuestra América en las primeras décadas del siglo XIX–, debemos tener también conciencia de la directa relación política que existió entre aquel “Primer Grito de Independencia” y la movilización revolucionaria que apenas un año después, condujo al proceso Constituyente Originario, en cuyo contexto se produjo la Declaración Solemne de Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811.

Ahora, en este año  2012,  en pleno camino hacia la Nueva Batalla de Carabobo y, sin duda,  venciendo día a día, los embates de la contra revolución, el Proyecto Bolivariano avanza hacia su consolidación. Además de los grandes avances políticos, este gobierno revolucionario ha obtenido, con apoyo de la población, logros importantes hacia la concreción de un proyecto social humanista, de un proyecto económico anti-neoliberal y de un modelo de estado auténticamente democrático y participativo. O sea que, los contrarrevolucionarios no podrán, por más esfuerzos que hagan, ocultar los avances del proceso transformador. La conspiración que ha desatado la ultraderecha más rancia y reaccionaria del país (con apoyo de sectores extranjeros), en los últimos años, no logrará sus objetivos. Ya que el pueblo venezolano en su gran mayoría, como auténtico movimiento cívico-militar, decidió desde hace tiempo por la Revolución Bolivariana. Lo demostramos fehacientemente con el triunfo de Abril-2002; que la oligarquía nunca lo dude: cada 11 tiene su 13.

Por ello, lo trascendente de la unión indisoluble del pueblo civil con la Fuerza Armada Nacional (el pueblo armado), que tiene una potente fuerza revolucionaria y transformadora capaz de detener cualquier intento desestabilizador; y de asegurar la continuidad del proceso libertario que se originó aquel glorioso Abril de 1810 y que logró la victoria de tantas batallas, para traernos hoy hasta esta etapa de la historia.

Esa criminal política de exclusión social, que se extendió por más de 200 años, no volverá. Ese extenso y oprobioso período que logramos comenzar a transformar mediante la Rebelión de la Juventud Militar el 4-F de 1992, el triunfo electoral del pueblo en Diciembre de 1998; y otras tantas batallas, pasando por el golpe de estado de Abril de 2002, pasa a ser una parte de nuestro pasado histórico, que debemos  tener siempre presente, como una macabra enseñanza de lo que no permitiremos que vuelva a suceder. Debemos asegurar, con el tiempo contundente del próximo 7 de Octubre, la irreversibilidad de nuestra Revolución Socialista.

En beneficio de la verdad histórica y a favor de la correcta orientación de nuestro esfuerzo revolucionario y en aras de la correcta interpretación del tiempo histórico que afortunadamente nos corresponde vivir; debemos internalizar, asumir y pregonar nuestra visión política, acerca del verdadero y único proyecto que hoy continúa inspirando las luchas del pueblo venezolano y de toda Nuestra América. Ese proyecto no es otro que asegurar la continuidad del combate por la independencia y la soberanía, emprendido por nuestros abuelos y abuelas, padres y madres, libertadores y libertadoras, para beneficio de las generaciones presentes y las que están por venir.

La batalla que libraremos en unos cuantos meses, enmarcada en el hecho histórico y victorioso vivido por nuestros próceres en Carabobo en 1821, demarcará una nueva etapa de nuestra historia revolucionaria. Una vez más, el pueblo venezolano; y ahora con mayor contundencia que nunca, demostrará al mundo entero que vamos encaminados hacia la independencia absoluta y soberana; que estamos seguros de llegar hasta ella, definitivamente, porque vamos por la senda correcta, con el guía indiscutible y con las herramientas más certeras: Vamos seguros, con viento a favor, al puerto de la libertad definitiva; nada ni nadie nos detendrá.

Hugo Chávez Frías como ese guía, el socialismo bolivariano como el único camino a seguir; y la unidad, la conciencia revolucionaria y la pasión por esta patria de Bolívar, nos llevarán sin duda hacia la verdadera independencia, en una patria socialista y humanista…revestida de Revolución Bolivariana. Es tiempo de Victoria, no de confrontaciones internas, ni de dudas o vacilaciones. La línea justa es luchar unidos para vencer. La voz de Bolívar sigue retumbando con fuerza: “¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! Trescientos años de calma, ¿no bastan? ¡Se quieren otros trescientos todavía? La Junta Patriótica respeta, como debe, al Congreso de la Nación; pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es sucumbir”.

Independencia y patria Socialista!!

Viviremos y venceremos!!

sentirbolivarianobarinas@gmail.com



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Adán Chávez Frías


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