La batalla será en todos los terrenos

“La batalla final será en Miraflores”, sorprendió un titular del diario conspirador El Nacional el 11 de abril de 2002, lugar donde se dirigía la marcha fascista y donde ya estaban apostados los francos tiradores y los policías metropolitanos comandados por Alfredo Peña, Lázaro Forero y un montón mas de matones, que no pudieron decidir allí lo que ellos llamaron “LA BATALLA FINAL”, porque la valentía del pueblo civil y militar lo impidió.

Ahora el comandante lanza un grito de guerra “La batalla será en Carabobo”. Si en Carabobo y en todos los terrenos de nuestra geografía, Comandante. Necesario es que en el preludio a esa contienda, se eleve el nivel de conciencia y credibilidad de este pueblo en su proceso, para que la vencedora sea la Patria que ud. encarna, a la par con el fortalecimiento del partido; necesario es la unidad de todas las fuerzas que apoyan el proceso revolucionario, necesario es reafirmar el compromiso con los intereses del pueblo, abriendo y organizando todos los espacios de participación para la ejecución del combate; los sucesos de abril demostraron que la revolución no depende de la maquinaria partidista electoral, mucho menos de neoelites que se erigen como vanguardias institucionales alejadas del pueblo

Por ello convirtámonos todos en vanguardia impulsores y defensores del proceso. Vanguardia es aquel que incluye, no el que excluye, es el que une, no el que desune, es el que aglutina; el que convence con sus ideas y su práctica, es el que marcha sin miedo y sin vacilación al frente de la causa que cree y defiende. Ese es el comandante Chávez.

En otro plano, la oposición majunche quiere desarrollar la técnica del olvido, pero no logran entender que el militante y activista de hoy no es el Juanbimba de la cuarta república, su condición de elector es mucho más madura y conciente, desde luego entiende que las ambiciones políticas personales, la búsqueda de los cargos públicos como botín, la vanidad, la arrogancia y la persecución del poder como inclinación perversa, son ajenos a sus intereses. Sí, eso es vedad, pero precisamente una de las tácticas majuncheras en el campo de batalla, es buscar la decepción y deserción en las simpatías de los que no son el núcleo duro del chavismo; profundizaran el burocratismo y la desidia en nuestras instituciones, y tiene con qué hacerlo, mantienen desde hace rato alimentados sus tentáculos y van a darle duro por allí. Entonces, camaradas decisores en las instituciones, ojo pelao. Urge atender sin reparos, las peticiones y las necesidades insatisfechas de ciudadanas y ciudadanos, llenarse de ética revolucionaria, oír las orientaciones del soberano y del líder “ el que esté perdido pregúntele al pueblo”, esto no es otra cosa que oír a los que se mantuvieron oprimidos, que hoy se emancipan y encuentran su expresión libertaria en la confianza depositada en su comandante, esperando también depositarla en las y los designados en los micro territorios, las localidades y regiones, para coordinar la campaña

La batalla es por Chávez y la Patria; fundamental es la disciplina revolucionaria; si no se deponen las posiciones personales o grupales, si nos infectamos de sectarismo, la coordinación de la batalla será más complicada, pasa entonces, por el reconocimiento del otro militante del proceso como sujeto histórico, político y social de esta batalla. No podemos permitir que el contrincante escale posiciones en los ni-ni, mucho menos en nuestras filas.

La batalla será el siete de octubre, antes o después, hoy o mañana, el combate es inevitable, los intereses de clase así lo definen; será en el escenario electoral o en otro campo, pero habrá batalla.

Movido entonces por otra inquietud, pensando en una contienda no electoral, voy a pasar a hacer otras reflexiones y planteamientos. Si la oposición prepara un zarpazo como el 11 de abril de 2002, en esta coyuntura electoral, este pueblo saldría como el 13-A, a combatir en todos los escenarios, para garantizar el triunfo de nuestro candidato, el comandante mismo de esta revolución Bolivariana.

Hoy más que nunca la defensa de nuestra soberanía y nuestras esperanzas están puestas en el desarrollo y profundización del proceso revolucionario bolivariano, en aumentar aún más los existentes lazos de hermandad con las milicias profesionales y las populares, así como con todas las organizaciones que nos identifican como pueblo soberano e indeclinable, bajo los postulados de la guerra de todo el pueblo. Digámoslo más claro, hay una inmensa exigencia de nuestro pueblo a construir aceleradamente instancias organizativas; desde las más embrionarias e imperceptibles formas, hasta aquellas que son impulso visible de la revolución; organizarse hoy demanda reconocer las potencialidades que cada uno tiene; pero mucho más allá de eso, reconocer que cada sujeto organizado es capaz de aportar desde su más minúscula forma organizativa elementos para la defensa del proceso y por consiguiente el de la patria misma y donde lo demande la revolución.

Creemos que la acelerada marcha de la revolución lo demanda, lo exige el país entero. Es también el momento de contribuir a formar la conciencia colectiva, trabajar duro para que se materialice la verdadera democracia directa, la de participación protagónica, la de conducir el proceso juntos, la de asumir conciente y organizadamente su defensa en cualquiera de los espacios donde nos encontremos; en fin la de hacer cumplir la contraloría social, los sueños de la mayoría, no los que están en la imaginación, si no los que están en el proyecto de sociedad que nos hemos dado a través de nuestra Constitución, el Proyecto Nacional Simón Bolívar y las leyes que ha demandado el soberano y sistematizado la Asamblea Nacional.

En la coyuntura se vienen observando amenazas, que pudieran estar afuera del marco electoral, ellas son: desabastecimiento programado, secuestros, atentados, asesinatos selectivos, descredito a la acción y política del gobierno; todo ello exacerbado con una cobertura y manipulación mediática abultada, obedeciendo esto a un plan concebido para la batalla, donde actúan actores nacionales e internacionales, sicarios y disociados, organismos financieros en completa coordinación, nada está ocurriendo de forma fortuita o aislada.

Ante esta situación, las y los revolucionarios, debemos estar formados y preparados y en ese afán de aportar desde esta humilde trinchera, se propone tomar en cuenta la siguiente propuesta:


a) Organización de colectivos (Estén o no en el PSUV o el GPP).

b) Construcción de la Hegemonía comunicacional (Murales, esquinas calientes, radios parlantes, eventos, etc.).

c) Creación de los corredores socio-geográficos.

d) Empadronamiento, cualificación y rutina del enemigo.

e) Creación de los Núcleos de Inteligencia Social (NIS) por cada corredor socio-geográfico.

f) Plan de activación de la memoria (Libros vivientes y sus testimonios-Exposiciones fotográficas-Representaciones teatrales y fílmicas)


Creo finalmente en estas reflexiones, que no es el momento de descuidarnos, ni de confiarnos respirando aires de triunfalismo; es el momento de permanecer alertas ante los enemigos; los de afuera y los de adentro; es el momento de prepararnos sin escatimar esfuerzos en todos los terrenos; porque de lo contrario pueblo que no se organiza y se duerme, lo jode el imperialismo. Ya vivimos esa experiencia en esos días en que el fascismo apenas asomo los dientes entre sus fauces.

baredu25@hotmail.com


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Bartolo Hernández


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