Los mata votos

El maestro Luis Britto García, con quien he tenido el priivilegio de compartir desde el año 2.007 en diferentes casos ante la CIDH –en defensa del Estado Venezolano-; cada vez que viajamos y nos sucede lo de siempre cuando intentamos hacer el chequeo para abordar el avión y las taquillas de los funcionarios del SAIME, están vacías, o sólo están trabajando de diez taquillas tres a lo sumo, me dice: Estos funcionarios no son otra cosa que unos mata votos.

En el fondo lo que el maestro quiere decirnos a todos los funcionarios públicos, es que con nuestra indiferencia y peor aún con la obstrucción o negligencia para atender y resolver simples peticiones de los usuarios de los servicios del Estado, nos estamos convirtiendo en potenciales mata votos.

Y esto viene porque la cultura política del venezolano ha cambiado. Es necesario entender que más allá de las diatribas políticas está el tema de la gestión del gobierno para corresponsablemente con el ciudadano, proyectar hacia adelante al país.

Pero la cultura de los mata votos no solo es alimentada por estos funcionarios con mentalidad de divas, sino que peor aún, por el ciudadano común que ante estos hechos permanece callado y sin reclamar.

Revisemos por ejemplo, lo que está sucediendo en Oficinas de la administración pública que no están dando respuesta alguna a los ciudadanos que acudimos a ellas, o simplemente nos envían de un sitio a otro hasta que terminamos por rendirnos o nos revelamos en un acto de valentía ante el podercito que estos señores desarrollan.

Hospitales que te dicen “no hay reactivo para este u otro examen”, o la frase no hay cama y tienen a una paciente tres meses esperando por una operación de vesícula; o las colas interminables en las oficinas donde debemos legalizar los documentos que deben ir al exterior, o la fatídica tarea de presentar una planilla sucesoral ante el Seniat y las diez o doce veces que nos hacen ir y venir para revisar dicho documento y cada vez que volvemos a ir, nos informan que nos falta otro documento más. Y nadie hace nada ante tanta desidia. O el caso patético de los Registros Subalternos o Mercantiles, -como ya no pueden cobrar las habilitaciones- se ha inventado cualquier clase de requisito a los fines de retrasarte cualquier trámite.

No podemos negar las miles de personas que dentro de las instituciones día a día hacen su trabajo, con mística y en contra de todas las circunstancias, incluso de hasta sus propios jefes que muchas veces andan en una de mata votos también.

Sería injusto, no reconocer los avances de esta gestión; miles de ejemplos acompañan con hechos además esta aseveración, no se puede comparar cuando en el pasado teníamos que obtener el pasaporte, la cédula de identidad o la licencia de conducir; un verdadero calvario; sin embargo el cambio que se ha logrado hoy en día cuando mediante trámites rápidos, transparentes y eficientes, eliminando alcabalas y facilitándole al ciudadano común, la simplificación de estos trámites, obtenemos nuestros documentos. Toda la gestión pública –nacional, estadal y municipal- debería ser así.

Sin embargo, los mata votos siguen silenciosos haciendo su trabajo –mejor no haciendo su trabajo- saboteando y obstaculizando la gestión pública y provocando en los ciudadanos comunes una sensación de desasosiego: esto no es casual, viene fraguándose hace años, sobre todo porque 80% de los trabajadores dentro de la administración pública están contra este proceso, a pesar de ser el gobierno que más les ha dado en términos de remuneraciones y beneficios sociales, y más en el fondo quien más ha respetado su condición de trabajadores sin preguntarles a cuál partido político pertenecen. Por eso cuando estos opinadores sin oficio escriben, denuncian y hablan a los cuatro vientos de la estigmatización y la persecución de los trabajadores dentro de este gobierno, a mí en lo personal no me da sino un ataque de risa. Me consta -por los cargos que he tenido que desempeñar- que jamás recibí NINGUNA orden o instrucción para reprimir, perseguir o estigmatizar a NINGÚN trabajador, fuera cual fuera su opinión política. Sin embargo, he tenido que vivir en carne propia el saboteo que desde algunas instancias aún continúa practicándose en contra de los ciudadanos, más allá de solo lo electoral.

Estas situaciones son detalles que al momento de percibir la gestión del gobierno nacional, pesan y pesan en contra. Por eso, detectemos a los mata votos y denunciemos su tarea de saboteo permanente y el incumplimiento de sus obligaciones –esto a la luz de ley del trabajo actual sí es una causa válida para prescindir de sus servicios-. Ello, para mejorar la gestión pública y con miras además a la Misión 7 de Octubre, que por demás está decir, debe asumirse como una misión de todos los días –ello por la necesidad de construir la irreversibilidad del proceso revolucionario-.


alecucolo@cantv.net



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María Alejandra Díaz


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